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¿Qué función cumple hoy un granadero?

Más allá del ceremonial, el cuerpo de escoltas tiene un halo de gloria y misterio; qué pueden hacer ante un delito callejero; soldados altos vs. los bajitos; además, el secreto para convertirse en estatua

Miércoles 26 de febrero de 2014 • 09:50
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LA NACION
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Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga

Diego Barrionuevo tenía 16 años la primera vez que los vio: parecían salidos de un libro de historia. Vestían su tradicional uniforme: botas negras hasta la rodilla, espuelas, una chaquetilla con pechera adornada con botones, un cuello rígido y el clásico morrión en la cabeza. De un costado llevaban un sable enfundado. Marchaban serios, ceremoniosos y con aire de gloria. Diego observó atónito el cambio de guardia en Plaza de Mayo. Emocionado, miró a sus padres y les dijo: "Cuando sea grande, quiero ser granadero".

Un par de años después el joven, oriundo de Laferrere, cumpliría su sueño: pasaría a formar parte de la Escolta Presidencial en Casa de Gobierno , como miembro de uno de los siete escuadrones en los que está dividido el histórico Regimiento de Granaderos, creado en 1812 por el General José de San Martín.

¿Un granadero puede actuar de policía?

Aquella primera vez que los vio, Barrionuevo, hoy de 23 años, pensaba que estos soldados pasaban gran parte del tiempo quietos, como estatuas. No imaginaba que el servicio de escolta y ceremonial era sólo una de las tantas tareas que forman parte de la misión de los granaderos.

La seguridad presidencial es una de las funciones fundamentales del regimiento. El escuadrón Ayacucho, al que pertenece Barrionuevo, es el encargado de esa misión en casa de Gobierno. También deben garantizar la seguridad presidencial los miembros del Escuadrón Chacabuco, cuya área de influencia es el interior de la Quinta de Olivos. A este escuadrón pertenece Ignacio Alderetes, un joven de 24 años. Alderetes se enroló a los 18. De chico le había tocado disfrazarse de granadero para los actos de la escuela. Nunca imaginó que algún día usaría un uniforme de verdad y que su misión sería tan importante como cuidar a la Presidenta.

Pero además de la seguridad, los casi 1000 granaderos que se distribuyen en los siete escuadrones, cada uno con el nombre de una batalla histórica, también realizan otras tareas. Un grupo de granaderos, por ejemplo, colaboró en la evacuación de personas y en el reparto de alimentos durante las inundaciones que el año pasado afectaron a La Plata. También han participado de los operativos desplegados en otras catástrofes.

""No pueden detener a un ladrón en la vía pública ni utilizar un arma en ese contexto. Si presenciaran un robo o arrebato, seguramente reaccionarían como cualquiera, abandonando la postura para ayudar a la persona damnificada, pero como ciudadanos comunes""

Los granaderos no tienen poder de policía en las calles, y cuando están cumpliendo con tareas de ceremonial y protocolo no llevan armas, sólo el sable que es parte decorativa del uniforme histórico.

"No pueden detener a un ladrón en la vía pública ni utilizar un arma en ese contexto. Si presenciaran un robo o arrebato, seguramente reaccionarían como cualquiera, abandonando la postura para ayudar a la persona damnificada, pero como ciudadanos comunes", explica López Blanco.

El truco para convertirse en estatua

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"Mirá, una estatua", es una de las frases que más escucha Barrionuevo cuando se le acercan niños y adolescentes. Es que el permanecer quieto, con gesto serio y callado es una marca registrada de los granaderos. No falta quien les haga bromas e intente hacerlos perder la postura.

"El objetivo de esta postura es demostrar respeto a la autoridad y rendirle honores", explica el coronel Diego López Blanco, jefe del Regimiento.

Los granaderos deben mantenerse quietos durante guardias de dos horas, luego de lo cual tienen un descanso. Los soldados son instruidos para poder permanecer lo más estáticos posible durante ese tiempo. Les enseñan cómo deben pararse y qué tipo de movimientos leves pueden realizar. Pero, además, ellos tienen sus propios trucos.

"No es tan difícil permanecer quietos. Sólo es cuestión de concentrarse en algo. Yo me concentro en la patria y la familia", cuenta Alderetes.

Un edificio histórico para un regimiento histórico

El edificio que alberga toda la historia y la actualidad del Regimiento de Granaderos está ubicado sobre la Avenida Luis María Campos, en el corazón de Las Cañitas. Se terminó de construir en 1909 y fue declarado monumento histórico en la década del 90. El terreno es de 4 hectáreas y media y en él, además del edificio principal, hay varias dependencias, entre ellas las caballerizas de cada uno de los escuadrones.

Cuidar un caballo en medio de la ciudad de Buenos Aires no es tarea fácil. Por eso, a la hora de reclutar granaderos son bienvenidos aquellos jóvenes acostumbrados a la vida de campo y al manejo de los animales.

Son 400 los caballos que pertenecen al regimiento. Una misión protocolar puede dejar exhaustos a los animales. Por ejemplo, para participar de la apertura de sesiones ordinarias, los granaderos a caballo deben partir desde el Regimiento, por la Calle República de Eslovenia, hacia Libertador. De allí a 9 de Julio, doblar por Avenida de Mayo hasta llegar al Congreso. Van acompañados de personal de la Policía Federal y llevan un horse box por si algún caballo se lastima y hay que regresarlo al Regimiento. Entre el recorrido y la permanencia en el acto, pasan unas 5 horas. Luego de una jornada así, los caballos son enviados al destacamento Los Talas, un campo en Podestá utilizado justamente para el descanso de los animales.

El edificio principal es como una enorme mansión que alberga grandes tesoros de la historia Argentina. Las habitaciones amplias, de techos altísimos, están decoradas por grandes cuadros del General San Martín, fotos de los granaderos a lo largo del tiempo, estatuas de caballos y del libertador, los característicos sables de los granaderos y pequeños detalles decorativos por todos los rincones.

También se encuentra allí el Museo del Regimiento, abierto al público todos los días. El guía del museo es también un granadero: el joven Johnatan Faciano, que cursó un profesorado de historia.

El edificio que alberga toda la historia del Regimiento de Granaderos está ubicado en pleno barrio de Palermo. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
El edificio que alberga toda la historia del Regimiento de Granaderos está ubicado en pleno barrio de Palermo. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Se terminó de construir en 1909 y fue declarado monumento histórico en la década del 90. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Se terminó de construir en 1909 y fue declarado monumento histórico en la década del 90. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
También se encuentra allí el Museo del Regimiento, abierto al público todos los días. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
También se encuentra allí el Museo del Regimiento, abierto al público todos los días. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Las habitaciones amplias, de techos altísimos, están decoradas por grandes cuadros del General San Martín. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Además del edificio principal, hay varias dependencias, entre ellas las caballerizas de cada uno de los escuadrones. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Además del edificio principal, hay varias dependencias, entre ellas las caballerizas de cada uno de los escuadrones. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
A la hora de reclutar granaderos son bienvenidos aquellos jóvenes acostumbrados a la vida de campo y al manejo de los animales. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
A la hora de reclutar granaderos son bienvenidos aquellos jóvenes acostumbrados a la vida de campo y al manejo de los animales. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Son 400 los caballos que pertenecen al regimiento. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Son 400 los caballos que pertenecen al regimiento. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Además de la seguridad y el protocolo, los granaderos cumplen diferentes funciones dentro de cada escuadrón. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
Hay cocineros, carpinteros, enfermeros y especialistas de diferentes áreas. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga

Todos los oficios de un granadero

Además de la seguridad y el protocolo, los granaderos cumplen diferentes funciones dentro de cada escuadrón. Hay cocineros, carpinteros, enfermeros y especialistas de diferentes áreas. Para ser granadero sólo hay que pasar un examen físico y presentar un certificado de antecedentes penales. Luego se los selecciona acorde a las necesidades del regimiento.

"Se anotan como soldados, y luego cada tanto se hace una selección para el Regimiento. Si algún soldado pidió especialmente pasar al cuerpo de Granaderos, se lo tiene en cuenta", explica López Blanco.

Granaderos altos vs. granaderos bajitos

La historia cuenta que San Martín pedía que los granaderos que se incorporasen al regimiento fueran preferentemente altos. Es por eso que, en general, los soldados de mayor estatura suelen ir a casa de Gobierno, donde se hacen las guardias de honor. Es un detalle estético, para que luzcan como los granaderos del regimiento originalmente creado por el Libertador.

Por otra parte, los más petisos suelen ser elegidos para montar los caballos, ya que su estatura los convierte en mejores jinetes.

También hay mujeres granaderas. Hoy son unas 25 las que pertenecen al regimiento. Entre sus tareas principales está la organización ceremonial. Utilizan el mismo uniforme que sus compañeros varones, aunque a ellas les corresponde usar una pollera larga en lugar de pantalón.

Algunos granaderos también son excelentes músicos. Ellos forman parte de la Fanfarria Militar "Alto Perú", que fue creada en 1926. Estos músicos están presentes en todas las actividades de Ceremonial de Estado.

A pie o caballo, suelen ser el principal atractivo en los festejos patrios.

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