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Finalmente, el Papa reveló el secreto de Fátima

Información general

El atentado contra Juan Pablo II fue la tercera predicción de la Virgen.

FATIMA, Portugal.- No más misterio. No más suspenso. En un nuevo gesto histórico, el papa Juan Pablo II volvió ayer a sorprender al mundo al decidir revelar el intrigante "secreto de Fátima", la tercera parte del mensaje que su virgen "protectora" confió aquí a tres pastorcitos, en 1917.

¿Qué era lo que la Iglesia nunca había querido hacer público alentando en el imaginario colectivo escenarios apocalípticos como el fin del mundo o una desgarradora división de la Iglesia?

Ayer, después de 83 largos años, el Vaticano lo develó: el denominado "tercer secreto de Fátima" prenunciaba el atentado que el Pontífice polaco sufrió el 13 de mayo de 1981 -día de la Virgen de Fátima- en la Plaza de San Pedro, a manos del turco Alí Agca. Si bien en los últimos días arreciaban las especulaciones en cuanto a que esta vez el famoso "tercer secreto" sería revelado, eran pocos los que esperaban que efectivamente ocurriera.

El encargado de quitar el misterio, por indicación expresa de Juan Pablo II, fue el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede, que describió sus partes esenciales y anunció que la Congregación para la Doctrina de la Fe dará a conocer integralmente la tercera parte del secreto, "después de haber preparado un oportuno comentario". Sodano reveló el misterio después de la ceremonia de beatificación de los pastorcitos Jacinta y Francisco Marto, a la que asistieron más de 700.000 personas que aclamaron con fervor al Papa.

Alos 7 y 9 años, Jacinta y Francisco fueron testigos, junto a su prima Lucía -la única sobreviviente, que hoy es monja de clausura y tiene 93 años- de seis apariciones de la Virgen, una por mes, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.

Según Sodano, los tres niños recibieron de la Señora un mensaje que habla de un "obispo vestido de blanco" que "cae a tierra como muerto bajo los disparos de armas de fuego".

"Según la interpretación de los pastorcitos, confirmada recientemente por Sor Lucía -sostuvo el cardenal-, el obispo vestido de blanco que ora por todos los fieles es el Papa. También él, caminando con fatiga hacia la cruz entre los cadáveres martirizados (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos), cae a tierra como muerto, bajo los disparos de armas de fuego".

El cardenal Sodano recordó ayer que "al Papa le pareció claro que en el atentado de 1981 había sido una mano materna quien guió la trayectoria de la bala, permitiendo al Papa agonizante que se detuviera a las puertas de la muerte". El vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, fue más explícito y afirmó a los periodistas que la visión efectivamente se refiere al atentado que sufrió el Papa en 1981, en la Plaza de San Pedro.

Visiones proféticas

Pero esta no es la única premonición que contenía el "tercer secreto".

Como explicó Sodano, "este texto es una visión profética comparable a la de la Sagrada Escritura, que no describe en sentido fotográfico los detalles de los acontecimientos futuros". Por lo tanto, advirtió, "su lectura ha de ser de carácter simbólico".

Y siguió: "La visión de Fátima tiene que ver sobre todo con la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos, y describe el inmenso sufrimiento de los testigos de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable Via Crucis dirigido por los papas del siglo XX".

Sodano explicó así que el secreto también tiene que ver con todas las cosas horrendas que sucedieron en los últimos cien años, en las cuales, como justamente recordó el Papa en la celebración ecuménica del domingo último, en el Coliseo, hubo guerras mundiales, locales, étnicas, tribales, regímenes totalitarios, y campos de concentración, que dieron lugar a nada menos que 12.962 nuevos mártires, "testimonios de la fe" del siglo XX.

Se deduce así que "el tercer secreto" de Fátima también es una continuación de los otros dos, que ya se conocían y se referían -al margen de la premonición de la muerte prematura de Jacinta y Francisco- al fin de la Primera Guerra Mundial y a la predicción de la Segunda, aún más terrible, y a la revolución rusa, con la difusión del comunismo ateo.

"Los sucesivos acontecimientos de 1989 -agregó Sodano-, han llevado, tanto en la Unión Soviética como en numerosos países del Este, a la caída del régimen comunista que propugnaba el ateísmo. También por esto el Pontífice le está agradecido a la Virgen desde lo profundo de su corazón."

El misterio del tiempo

La expectativa por la revelación de esta tercera parte del secreto era muy alta, no sólo porque el Papa decidió viajar hasta aquí -el sitio de las apariciones y uno de los lugares más venerados del catolicismo- para beatificar a Jacinta y Francisco, sino también por ser el año 2000.

Cuando se le preguntó a Navarro Valls por qué fue revelado el misterio ahora y no antes, el vocero contestó, muy diplomáticamente: "Yo no lo séÉ el Papa tenía una gratitud especial por la Virgen, y su particular significado".

Pese a que la profecía tuvo lugar en 1917, sólo después de 1960, según precisas instrucciones de la Virgen a la hermana Lucía, hubiera podido hacerse pública. Pero, nadie sabe por qué, ningún pontífice lo consideró oportuno: ni Juan XXIII, ni Pablo VI, ni Juan Pablo I.

Quizá, se puede deducir ahora, fue justamente porque el contenido tenía que ver con hechos que acaecerían, y acaecieron, durante el 1900. Y como este siglo terrible ha concluido, ya se pueden revelar tan nefastas visiones, que efectivamente han tenido lugar.

Cuando se le preguntó a Navarro Valls si entonces estaban equivocadas las suposiciones en cuanto a que el tercer secreto tenía una visión apocalíptica, éste dijo: "Fue apocalíptico lo que ocurrió en Europa en el último siglo".

En el sermón que pronunció durante la ceremonia de beatificación de Jacinta y Francisco, en efecto, el Papa no sólo elogió a las figuras de estos dos primeros niños beatos -no mártires- de la Iglesia, sino también aludió a las demasiadas víctimas que hubo en "el último siglo del segundo milenio". Y, explicando en cierta forma de manera aún más amplia el contenido del tercer secreto, mencionó concretamente a "los horrores de las dos grandes guerras, y los de las demás guerras en otras partes del mundo, a los campos de concentración y de exterminio, a los gulag, a las limpiezas étnicas y a las persecuciones, al terrorismo, a los secuestros de personas, a la droga, a los atentados en contra de la vida aún por nacer y de la familia".

El Pontífice también aludió a la parte del "tercer secreto" que anunciaba su atentado, cuando, luego de haber agradecido al Señor por haberlo "salvado de la muerte" el 13 de mayo de 1981, agradeció concretamente a Jacinta, con estas palabras: "Expreso mi reconocimiento también a la beata Jacinta por los sacrificios y las oraciones hechas en favor del Santo Padre, que ella tanto había visto sufrir". .

Por Elisabetta Piqué Enviada especial
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