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Aprender hoy

El cambio conceptual

Opinión

Por Antonio M. Battro

María Rodríguez Moneo en Conocimiento previo y cambio conceptual (Aique, Buenos Aires, 1999) nos presenta con maestría el panorama muy amplio e interesante de las nuevas ciencias cognitivas al servicio de la educación. Analiza los procesos mentales que se ponen espontáneamente en marcha para brindar explicaciones coherentes de fenómenos de la vida cotidiana y de la naturaleza.

Ello requiere un "cambio conceptual", una profunda modificación en nuestras intuiciones habituales. En gran medida éste es provocado por un "conflicto cognitivo" entre lo que creemos y lo que experimentamos como contradictorio con nuestros modelos mentales. El conflicto se da entre el mundo de las ideas y el mundo real o dentro del mismo mundo de las ideas.

En todos los casos, y por diversas razones, en algún momento las concepciones existentes no nos satisfacen y buscamos otra explicación, que sea plausible y fructífera. Jean Piaget fue uno de los pioneros en este tema y dedicó su vida al análisis de las explicaciones espontáneas de los niños y a su continua transformación en el curso del desarrollo intelectual.

Existe, en definitiva, una "mente pre-escolarizada", como diría Howard Gardner, y debemos saber cómo piensan los niños para saber enseñar (The unschooled mind: how children think and how schools should teach, Basic Books, New York, 1991). Pero no sólo los niños sino también los adultos damos explicaciones basadas en conocimientos previos que no siempre son válidas.

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Analicemos dos experiencias sugestivas. El primer hombre que pisó la Luna, Neil Armstrong, contó que se había llevado en el viaje una pluma y una bolita de plomo. Rehizo el experimento clásico, dejó caer ambos objetos al suelo lunar y recién entonces "se convenció" de que la velocidad de caída de los cuerpos no es proporcional a su peso, como ya había establecido Galileo hace 400 años pero que sigue siendo algo tan contrario a nuestra intuición terráquea.

Un experimento análogo de Andy di Sessa sirvió para estudiar el comportamiento de estudiantes de ingeniería y de física del Massachusetts Institute of Technology en el control de una nave espacial simulada en una computadora. Para despegar es necesario dar un impulso y una vez en marcha la nave sigue moviéndose en la misma dirección hasta que se le dé otro impulso. La nueva trayectoria estará determinada por la composición de ambas fuerzas.

Este estudio se publicó con el título "Desaprendiendo la física aristotélica" (Cognitive Science, 1982, 6) y causó una revolución. La mayor parte de los estudiantes no lograron dar en el blanco. No sabían componer las fuerzas con los comandos simples de un programa de computación elemental y la nave no lograba alunizar. A pesar de conocer perfectamente la física de Newton parecían comportarse como contemporáneos de Aristóteles... Era, claro está, apenas el comienzo de la era digital. Seguramente cualquier chico de hoy procedería con mayor precisión que los estudiantes universitarios de entonces. Moraleja: nos resulta extremadamente difícil asumir un cambio conceptual, incluso cuando estamos entrenados en las ciencias.

Pero además, y lo que es fundamental, cada generación es capaz de comprender mejor los cambios necesarios. En este sentido, el uso sistemático de las computadoras en el aprendizaje de las ciencias representa el cambio conceptual más importante de este tiempo. No debemos olvidar el valor de la programación como instrumento didáctico en las ciencias físicas y naturales. Conviene hacer el máximo esfuerzo para aprovecharlo debidamente.

Los interesados en comunicarse vía correo electrónico con el autor, pueden hacerlo a la siguiente dirección:
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