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Rockeros en buena forma

Creció entre titanes y en el ring fue el hombre detrás del personaje Delivery Boy. Como preparador físico, se convirtió en referente de los Illya Kuryaki, Miranda! y Birabent. Paulo Giardina, el entrenador del rock & pop

Domingo 23 de marzo de 2014
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LA NACION
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Ale Sergi, el alma de Miranda!, no duda en aceptar las indicaciones de Paulo, su entrenador y amigo, quien sabe que el cambio no es sólo físico
Ale Sergi, el alma de Miranda!, no duda en aceptar las indicaciones de Paulo, su entrenador y amigo, quien sabe que el cambio no es sólo físico. Foto: LA NACION / Martín Lucesole

No sé muy bien cómo se dio", dice Paulo Giardina (40) cuando se le pregunta cómo llegó a ser el entrenador físico de figuras del pop y el rock como Gustavo Cerati, los Miranda!, Antonio Birabent, Deborah De Corral, los Illya Kuryaki y hasta el vicepresidente Amado Boudou, que suele empuñar la guitarra para acompañar a Mancha de Rolando.

"A Lolo de Miranda! (sí, el de la guitarra) lo conozco desde chico y con Oscar Roho (el peluquero de las estrellas de rock) hicimos juntos el secundario. Todo se fue dando de a poco, no fue algo buscado –asegura–. Mi familia también estaba metida en el ambiente artístico."

Alfredo Giardina, el papá de Paulo, fue luchador de catch. Se lo conoció con el nombre de Gino Storni. Los fanáticos de Titanes en el ring lo recuerdan por ser uno de los árbitros malos junto con William Boo, en la época de Martín Karadagian.

"Mi infancia fue mágica –no duda–. Imaginate que ya desde la panza de mi mamá me subí al ring de titanes." La mamá de Paulo se vestía de negro y perseguía a Karadagian como el personaje La viudita de las flores rojas, esa mujer misteriosa que se acercaba sigilosamente al titán. "Nací prácticamente arriba del ring. De chico me la pasaba de gira con Karadagian y su troupe. Viví en los vestuarios, era mágico. Yo quería ser como ellos, un gran atleta, actor, porque un luchador es un verdadero artista."

Su amor por la lucha libre y la grecorromana lo llevó a ser parte de la selección y ser campeón argentino en intermedia y subcampeón en primera, a formarse como profesor de educación física en el Instituto Vélez Sarsfield y a subir al cuadrilátero de una reversión de Titanes en el ring (2001, que se emitía por América) con el nombre de Gino Storni, el que alguna vez llevó su padre. "Fue una experiencia única", recuerda el hombre que tiempo más tarde (2006-2009) se transformó en Delivery Boy, uno de los preferidos por los chicos en 100% lucha . El recuerdo de aquel éxito, del cariño recibido en todo el país, consigue nublarle los ojos. "Cumplí un sueño, siempre quise sentir ese amor tan grande de los chicos. Es algo que nunca voy a poder olvidar."

Al igual que un rockero, Paulo también salió de gira. Lo hizo con 100% lucha y como parte del equipo de lucha de Vélez y All Boys. "Creo que la conexión con los músicos, con los artistas, también se da por esto, porque sé de qué se trata, entiendo su sensibilidad. Ellos, los artistas, tienen la sensibilidad a flor de piel."

¿Con quién empezaste a trabajar como entrenador?

Con los Miranda! Después se sumó Gustavo Cerati. Fue de boca en boca.

¿Por qué creés que te eligen, qué dicen de vos?

Lo que más valoran es la confianza. Saben que pueden hablar con franqueza, que pueden decírmelo todo. Saben que los entiendo, que me conecto con lo que hacen, con sus vidas. Sé de las giras, sé de los coqueteos con las drogas, con el alcohol. No es fácil. El mundo de la noche está lleno de tentaciones. Lo que les ofrezco es un entrenamiento personalizado, que no sólo va desde lo físico. Mi filosofía de trabajo apunta a entender lo que necesitan, lo que les pasa. Mi método está basado en la comprensión integral de cada individuo, su cuerpo, mente y espíritu. Les estoy muy encima, les doy claves para que puedan trabajar a pesar de la agenda que manejan, que suele ser compleja. Reconozco ser exigente, pero las pautas que utilizo están basadas en el temprano testeo de las cualidades físicas, en el estudio de la fisiología del ejercicio, en la correcta planificación y dosificación del entrenamiento, en la revisión constante de la pedagogía y didáctica, y en lograr la motivación permanente del alumno. Mi principal objetivo es que la persona entienda a su cuerpo.

¿Saliste de gira con ellos?

Sí, con los Miranda! y los Kuryaki. Hacemos entrada en calor antes del show, es muy interesante, porque con cada uno trabajás de manera diferente. No es lo mismo un cantante o un guitarrista que un baterista. Hacés ejercicios de liberación de voz, de diafragma. Con el baterista trabajás las articulaciones. Intentás que aflojen las tensiones del cuello y la columna, es un laburo a full en toda la previa, que viene con el nerviosismo y la adrenalina. El trabajo es muy parecido a la entrada en calor que hace un deportista antes de competir.

¿Sos fan de alguno?

De todos, creo que fui fan de todos los artistas con los que laburé. Siempre fui un gran fan de Soda Stereo y tuve la oportunidad de trabajar con Gustavo, al que siempre admiré y que después descubrí como persona. Es un ser de luz, siempre con una sonrisa, un consejo, un tipazo. Lo extraño muchísimo.

¿Cuál es la clave para no abandonar la actividad física?

Sentir placer. Volver a sentir el placer del movimiento, de reconocer tu cuerpo. Querer sentirte bien. Lo que siempre propongo es hacer un cambio interno, que va mucho más allá del cambio estético. Si a tu cuerpo lo tratás bien, él te va a tratar muy bien. Es mágico lo que llega a producirse.

Te gustan los desafíos. ¿Cuál es el que te quita el sueño?

Ser papá (su hija, Alma, nació en octubre), y para eso no hay libro y entrenamiento que valga. Es un desafío único e irrepetible y quiero disfrutarlo al máximo.

¿Quién es él?

Paulo Giardina nació el 3 de mayo de 1973.

Su papá, Alfredo Giardina, fue luchador y se lo conoció como uno de los árbitros malos y tramposos de Titanes en el ring . En el mismo programa, la mamá de Paulo hacía de La viudita de las flores rojas.

Se Formó como profesor de educación física y realiza prácticas de lucha olímpica en el Instituto Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield. Representó, luego, al club como deportista de primera categoría. Entrena lucha olímpica en el Cenard y forma parte de la selección nacional con la que obtiene varias veces los títulos de campeón argentino y campeón nacional (Categoría 74 y 78 kg).

Desde 2002 se dedica a la docencia y preparación física, especializándose en deportes de combate y funcional training.

Su amor por la lucha libre lo llevó a ser parte de Titanes en el ring en 2001 y 100% lucha (2006-2009), donde se puso en la piel del carismático Delivery Boy.

Actualmente entrena a quienes quieren mejorar su calidad de vida, a deportistas de mediano y alto rendimiento, a gente en rehabilitación y personas con factores de riesgo.

Entrenó a Gustavo Cerati, a los Miranda!, Antonio Birabent, Deborah De Corral y los Illya Kuryaki, entre otros.

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