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El mercado editorial francés se concentra

Con más de 66.000 nuevos títulos por año, queda poco espacio para pequeñas y medianas empresas

Lunes 24 de marzo de 2014
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PARA LA NACION
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PARÍS.- En el stand de la editorial Christian Bourgois, a metros del pabellón argentino, el catálogo de autores argentinos es de lo más exquisito: Copi, Alan Pauls, Sergio Bizzio, César Aira, Rodolfo Walsh, Silvina Ocampo, Edgardo Cozarinsky, Damián Tabarovsky. Especializada en literatura extranjera, y en particular latinoamericana, esta casa publica entre 40 y 45 novedades por año, imprime en promedio entre 3000 y 5000 ejemplares por título, y sus ingresos anuales se aproximan a los dos millones de euros.

"Somos una de las últimas editoriales independientes", se lamenta a LA NACION su directora, Dominique Bourgois, quien tomó las riendas de esta casa luego del fallecimiento de su marido. Su preocupación no es el futuro del libro ante el avance digital: ya se adelantó proponiendo todas las obras teatrales de Copi en versión digital. Lo que le inquieta son las dificultades de los pequeños y medianos editores como ella frente a las grandes fusiones editoriales.

La queja es válida, pero cuando se observan las cifras del universo editorial francés es difícil entender que esté en crisis: los 600.000 títulos y las 66.527 novedades que se publican cada año en este país (27.700 en la Argentina) mueven anualmente 4000 millones de euros, según los últimos datos de 2013 de la revista especializada Magazine Hebdo. El problema, explican aquí, es la concentración: Hachette, por ejemplo, una de las 20 grandes editoriales francesas, factura 2000 millones de euros, una cifra superior al conjunto de los diez siguientes de la lista.

"Los grandes grupos instalaron sus sistemas de distribución y tienen el control de toda la cadena, a veces incluso hasta la difusión, lo que explica estos montos. Los menos grandes no tienen ese control", explica a LA NACION el presidente del Centro Nacional del Libro (CNL), Vincent Monadé. Esta institución se ocupa de apoyar y estimular toda la cadena del libro: desde los escritores, pasando por traductores, bibliotecas y hasta librerías.

Basta levantar la vista y mirar los grandes carteles que sobrevuelan los 4500 editores presentes en este salón: entre los franceses, la editorial mayoritaria aparece en letras grandes y es acompañada por letreros más chicos con el resto de las marcas que componen el grupo. Editis, que genera 750 millones de euros al año, agrupa nombres como Robert Laffont, Univers Poche, La Découverte, Plon, Le Cherche Midi. Las históricas Gallimard y Flammarion forman parte del mismo holding, Madrigal, y juntas facturan 421 millones de euros. La Martinière tiene, entre otros, a Seuil (Martín Kohan, Samanta Schweblin, Leopoldo Brizuela) y a Métailié (Selva Almada, Elsa Osorio, Mempo Giardinelli, Pablo de Santis), y sus ingresos ascienden a 264 millones de euros.

El universo francés está compuesto por unos 10.000 editores. Las 20 "grandes maisons" reúnen cerca de 5000 títulos cada una. Entre ellas está Albin Michel, que además reagrupa una decena de casas más chicas. En esta editorial, que lanza 600 novedades por año, los franceses hacen largas filas para que la belga Amélie Nothomb les dedique el libro. La escritora publica un nuevo título cada año y el éxito está asegurado, con más de 200.000 ejemplares vendidos. Del otro lado del stand, otra larga fila de lectores espera la dedicatoria de Katherine Pancol. "Les habla a las mujeres. Usa un lenguaje simple, pero ella es extremadamente culta, y sus historias son como telenovelas", precisa a LA NACION la responsable del stand Danielle Boespflug. Pancol vende 400.000 ejemplares. El récord lo tiene Pierre Lemaitre, distinguido con el reconocidísimo premio literario Goncourt a fines del año pasado, cuyo libro sobre la guerra de 1914 vendió 600.000 ejemplares.

El director del CNL confiesa que le preocupan sobre todo los editores medianos, aquellos que facturan a partir de 75.000 euros. El caso de Christian Bourgois. En enero, la institución lanzó un programa de ayudas por nueve millones de euros destinados a aquellos casos de traspaso o reanudación de actividades, y con préstamos a tasa 0% para quienes están en dificultades. "El problema es la crisis económica y la situación de mutación a nivel mundial. El libro resiste bastante bien, mejor que la industria automotriz", opina Monadé.

"¿Acaso los autores son más felices en los grandes grupos? No lo sé", reflexiona Bourgois. Por lo pronto, sus escritores parecen muy contentos donde están. Y la casa planea reeditar a Copi en 2015. Lectores no faltarán.

Homenaje a Cortázar en el Salón del Libro

PARÍS.– Al escritor Noé Jitrik no le gustan los homenajes. Prefiere los reconocimientos. "Los homenajes son peligrosos. Se pueden convertir rápidamente en elogio, y eso está a un paso de la momificación", bromeó durante la mesa redonda en la que participó, justamente, en homenaje a Julio Cortázar.

Junto con él estaban los escritores Mario Goloboff, Rosalba Campra y Roger Grenier, y la editora Julia Saltzman (Alfaguara), que respondieron a las preguntas del periodista literario Pascal Jourdana. Evocaron lo que la obra del autor de Rayuela representa para cada uno y recordaron algunos momentos compartidos con el escritor.

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