Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Predicciones negras de la "ciencia sombría": el libro de moda sobre el capitalismo

Domingo 30 de marzo de 2014
SEGUIR
PARA LA NACION
0

El apodo de "ciencia sombría" para la economía como disciplina fue acuñado en el siglo XIX por el historiador victoriano Thomas Carlyle, quien por ese entonces escribía influenciado a su vez por las predicciones apocalípticas del reverendo Thomas Malthus. A fines del siglo XVIII, Malthus pronosticó que sobrevendrían grandes hambrunas, generadas por una tasa de aumento poblacional más elevada que la de oferta de alimentos. En las últimas semanas, la etiqueta de "sombría" sumó otro espaldarazo a partir del debate entre economistas. El libro de moda, El capitalismo del siglo XXI, del profesor de la Escuela de Economía de París Thomas Piketty, sostiene que en las próximas décadas la distribución del ingreso en los países con democracia y libre mercado empeorará, producto de una tasa de crecimiento baja y de otras fuerzas inherentes al capitalismo. Y que es poco lo que los gobiernos podrán hacer al respecto para revertir esta tendencia.

El capitalismo? fue publicado en francés hace cinco meses y armó un enorme revuelo en Europa. Dos semanas atrás fue editado en inglés en los Estados Unidos e hizo que casi todos los académicos de renombre opinaran al respecto, entre ellos, Paul Krugman, Bradford De Long (quien lo caratuló como "una visión muy francesa"), Richard Freeman y Robert Barro. Así como en 2013 el ensayo de moda fue Por qué los países fracasan, de Daron Acemoglu y James Robinson, en este inicio de 2014 Piketty se colocó en el centro de la escena. "Es el libro del cual todos los economistas estamos hablando", dijo a la nacion Pablo Gerchunoff, profesor de la Universidad Di Tella.

El trabajo de Piketty -que aún no se publicó en castellano- tuvo un aporte decisivo desde la Argentina. El economista e investigador del Conicet Facundo Alvaredo es uno de los responsables de la base de datos ("World Top Incomes Database") de la cual se nutre la investigación.

"El libro de Piketty está lejos de ser la Teoría general, de Keynes, El capital, de Marx, o La riqueza de las naciones, de Smith, pero es todo lo cerca que puede estar hoy un libro de economía de esas obras monumentales", dice Leonardo Gasparini, investigador del Cedlas, profesor de la UNLP y principal autoridad académica en la Argentina sobre temas de desigualdad. "Provocativo, riguroso, original y bien documentado, el libro trata exhaustivamente temas de gran relevancia: ¿qué factores determinan la acumulación del capital y la distribución del ingreso y la riqueza?; ¿qué podemos hacer para reducir las inequidades sin trabar excesivamente el funcionamiento de la economía y reducir las perspectivas de prosperidad? El libro combina teoría económica, historia, evidencia empírica novedosa y propuestas de políticas originales, un cóctel difícil de encontrar en un libro de economía actual", agrega Gasparini.

El derrame, cuestionado

Piketty ataca la médula de la conclusión ortodoxa que aseguraba que el crecimiento en un sistema de libre mercado "derrama" sobre las capas menos favorecidas y que los niveles de desigualdad tienden a estabilizarse en niveles razonables; así, toda la población termina experimentando mejoras en su calidad de vida. El origen de esta visión se remonta a 1954, cuando el economista de origen bielorruso Simon Kusnetz dio un discurso legendario en la Asociación Americana de Economistas, en la cual se preguntaba si la inequidad en los ingresos crecía o bajaba en un período largo de aumento del producto. La "curva de Kusnetz" que incluía la respuesta a este dilema mostraba que la desigualdad subía en la primera fase, cuando se producía la disrupción en los métodos de producción, luego se estabilizaba y finalmente comenzaba a mejorar en las etapas de mayor desarrollo.

Uno de los argumentos centrales de Piketty es que la visión de Kusnetz y sus seguidores estuvo sesgada por un período completamente excepcional de la historia moderna, que no tiene por qué repetirse en las próximas décadas. Entre 1914 y 1973 se produjeron dos guerras mundiales que destruyeron activos de las capas más ricas, se introdujo en los países desarrollados el impuesto a las ganancias -en buena medida para financiar las acciones bélicas-, surgieron los sindicatos organizados que llevaron una mayor porción de la "torta" para los trabajadores asalariados y hubo una Gran Recesión que también afectó al stock de capital y a las grandes fortunas de EE.UU. y Europa. Cien años atrás, en un momento de enorme concentración de la riqueza y del poder en el mundo, se estimaba que el capital acumulado equivalía a cinco años de ingresos de la población global. Para 1950, ese indicador había caído a tres años, lo cual reflejó una mejora importante en términos de distribución del ingreso. Pero, en la actualidad, hacen falta cuatro años de ingresos, y Piketty pronostica que para 2100 la cantidad necesaria será de siete años.

El economista de la escuela de París es muy pesimista con el crecimiento de las próximas décadas, al cual sitúa en el orden del 1,5% en su promedio anual. Al igual que su colega Tyler Cowen, autor de El gran estancamiento, Piketty cree que la robotización y la inteligencia artificial provocarán cambios abruptos en el mercado de trabajo que favorecerán a una minoría, y que no está claro cuál será su resultado neto sobre la mayoría de la población. Con un crecimiento alto, del orden del 7%-8%, el valor relativo de la riqueza heredada es bajo, porque en pocos años pueden construirse fortunas que sobrepasan a las tradicionales. Pero esta dinámica se invierte en un marco de suba-baja del PBI, y se asemeja más a la de una etapa preindustrial, donde el estancamiento hacía que los apellidos de los ricos y poderosos perduraran por décadas en su situación de privilegio.

"El capitalismo es hoy la forma de organización económica de prácticamente todos los países del mundo -explica Gasparini a la nacion-. Una de las críticas centrales a ese sistema es su tendencia a generar desigualdades injustas. El gran desafío de las sociedades modernas es reducir esas inequidades, ante todo por razones morales, pero también por motivos funcionales: un sistema económico permanentemente injusto, sin esperanzas de movilidad social, no es viable en el largo plazo. Ésa es la preocupación central que motiva a Piketty a preguntarse por las razones profundas de las desigualdades históricas y actuales, y a indagar en las herramientas para reducirlas, sin anular el poder generador de riqueza que se le reconoce al capitalismo."

¿Pueden hacer los gobiernos algo al respecto? El autor de El capitalismo? es pesimista. Cree que las recetas más efectivas para sumar igualdad, como el aumento de los esfuerzos en educación universal o las reformas tributarias progresivas, no son suficientes para contrarrestar otras fuerzas del sistema del libre mercado que llevan a la concentración de la riqueza. Y no es un problema de "fallas de mercado": cuanto más "limpio" es un sistema de intervención estatal, más intensa es la tendencia a la inequidad, argumenta.

Más millonarios

Un solo dato que asombra en esta materia: en la primera lista de millonarios que confeccionó la revista Forbes en 1996, había 424 personas con más de 1000 millones de dólares cada una, que sumaban una riqueza neta de 1,1 billones de dólares. En la de 2013, la cantidad de "megarricos" subió a 1565, con activos sumados por 6,5 billones de dólares. En su tapa de la semana pasada, The Economist tituló "La vuelta del capitalismo clientelista" ("Crony Capitalism"), un término que alude a un sistema en el cual el éxito en los negocios no depende tanto del esfuerzo o de la originalidad de las ideas, sino de las relaciones entre empresarios y funcionarios del gobierno.

"Seguramente los datos, las ideas, las hipótesis y las propuestas de Piketty van a transformar el debate sobre desigualdad en el mundo desarrollado", afirma Gasparini. "Quizá tengamos suerte y parte de esa discusión llegue a nuestras orillas, para contribuir con argumentos al actual diálogo de sordos entre quienes niegan toda mejora distributiva, y quienes creen que han transformado profundamente la sociedad argentina."

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas