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Tensión en Venezuela / Disturbios en Caracas

Fuerte ofensiva del chavismo ante un desafío de Machado

El Mundo

El intento de la diputada opositora de acercarse a la Asamblea Nacional junto a sus simpatizantes fue reprimido con gases lacrimógenos; la justicia confirmó que la legisladora fue desposeída del cargo

Por   | Para LA NACION

CARACAS.- El chavismo exhibió ayer toda su fuerza represora contra una María Corina Machado que, desafiante, se presentó ante el Parlamento en reclamo de la banca de la que fue despojada la semana pasada.

Desplegó esa fuerza en la calle, con una tormenta de bombas lacrimógenas desatada contra la marcha liderada por la diputada opositora. En la Asamblea, con un dispositivo de la Guardia Nacional que le impidió el acceso mientras era insultada y amenazada por simpatizantes oficialistas. Y en el Tribunal Supremo, con una sentencia que le arrebató su escaño sin derecho a la defensa.

Y todo ello en unas pocas horas. Ya lo preveía la parlamentaria cuando señaló: "Hoy [por ayer] es un día decisivo para mí, pero es más importante para el país porque se comete un golpe de Estado".

El acto de solidaridad con la diputada fue disuelto por la fuerza, pese a la ausencia de violencia por parte de los manifestantes y pese a celebrarse a varios kilómetros del centro administrativo de la ciudad. "¡Pa'la Asamblea!", se escuchó en las gargantas de los estudiantes. No avanzaron ni un metro. Sin violencia, pero con decisión, jóvenes, personas mayores, vendedores y diputados quedaron trabados frente a la barrera humana formada por la Policía Bolivariana.

Dos dirigentes opositores decidieron hablar con los mandos del operativo. El diálogo se prolongó 90 segundos, hasta que comenzaron a disparar el famoso "gas del bueno", como lo bautizó Hugo Chávez. Entre las primeras filas la propia Machado, que durante varios segundos sufrió un ligero desvanecimiento. Un pañuelo con vinagre, que apareció en manos de uno de los jóvenes que la acompañaban, la ayudó a respirar.

"¡Fuerte represión!", se quejó el alcalde metropolitano Antonio Ledezma, uno de sus aliados más cercanos. "Se desesperan al ver que no pueden con el bravo pueblo en la calle y reprimen una manifestación pacífica", denunció.

Machado, acompañada por varios diputados opositores, abordó un grupo de motocicletas y emprendieron camino, a toda velocidad, hacia la Asamblea. Una escena inverosímil, nunca vista antes. En el escenario de la pequeña batalla, las personas se recuperaban como podían del efecto de los gases.

Mientras, los estudiantes se reagruparon y emprendieron camino hacia otras zonas de la ciudad, dispuestos a protestar por la enésima represión policial, tan violenta como siempre. Empezaba una batalla callejera que se prolongó hasta la noche. Al cierre de esta edición, el balance provisional era de 15 detenidos, varios heridos y un edificio gubernamental incendiado en parte.

A esa misma hora, y ya en el exterior del Parlamento, Machado y sus acompañantes se encontraron con las puertas cerradas de lo que parecía un fortín militar. Un enorme dispositivo de la Guardia Nacional bloqueaba la Asamblea. El diálogo con los militares, de nuevo, de nada sirvió. Mientras, un grupo de oficialistas rodeaba a los recién llegados. "¡Asesina, traidora, imperialista!", gritaron a la diputada. La tensión que crecía obligó al grupo a abandonar el lugar. Otra vez en moto y hasta el este de la ciudad.

Machado no pudo hablar ante el pleno, pero aprovechó el estrado de la calle para lanzar al aire una pregunta. Y para contestarla: "¿Por qué me quieren callar? ¿Por qué lo quieren hacer? Porque les tienen terror a la verdad y al pueblo que está en la calle, que lucha por la libertad".

Machado, una de las asambleístas más votadas del país, fue despojada de su escaño por Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea, en una maniobra manu militari respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que dictaminó que la investidura parlamentaria de Machado quedaba sin efecto. Una decisión a la medida del oficialismo que no sorprende: en la última década el TSJ no ha firmado una sola sentencia en contra del poder.

En su fallo, el máximo órgano judicial afirma que la intervención de Machado en la OEA desde el puesto de Panamá resultó "una franca contradicción con los deberes como venezolana y como diputada". Un fallo, de nuevo, inconstitucional. Primero, porque según José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, Machado participó como "diputada venezolana". Y segundo, porque la orden de Cabello, apoyada ahora por el TSJ, olvida la inmunidad y el derecho a la defensa de la diputada.

"El TSJ recibe una demanda, la declara inadmisible, pero igual aprovecha para interpretar la Constitución y declarar algo que no se le pidió. Ya ni se molestan en guardar un poco las formas", dijo el jurista Mariano de Alba..

Del editor: cómo sigue. Hoy, el país es un sinfín de provocaciones entre oposición y chavismo. En ese ciclo, poco éxito puede tener el diálogo, por más que esté auspiciado por el Vaticano.

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