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Aulas tech: las tecnologías que están cambiando el aprendizaje

Crece el uso de pizarrones digitales, clickers e impresoras 3D

Lunes 07 de abril de 2014
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LA NACION
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Nuevos dispositivos tecnológicos están expandiendo las posibilidades de enseñar y cambiando radicalmente la forma en la que los estudiantes aprenden. Y no se trata sólo del reparto de notebooks, sino de la creciente incorporación de hardware y software pensado para el aula: pizarrones interactivos móviles, clickers –pulsadores electrónicos–, impresoras 3D y nuevos usos para los ya muy difundidos campus virtuales, entre otras innovaciones.

El discurso expositivo de los profesores está dejando su lugar central para relegarse a los temas que lo requieran. El acceso a los contenidos llega precisamente con estos nuevos dispositivos. El fenómeno se da en todos los niveles de la educación y pone en debate la propia función de los docentes, que dejan de ser transmisores de conocimiento para pasar a ser sus facilitadores.

"Es erróneo hablar de tablets si las usamos fuera del proceso de aprendizaje. Fomentamos el uso de la tecnología para desarrollar en el alumno la habilidad del discernimiento", dijo Federico Johansen, director del colegio Belgrano Day School, cuyos alumnos del secundario usan una impresora 3D.

"Para eso ponen en ejercicio habilidades mentales que no usan en las materias tradicionales", explicó Johansen.

También los alumnos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Argentina (UCA) cuentan con una impresora 3D que permite fabricar fácilmente prototipos (en rigor, la expresión "imprimir" es una metáfora). Según las autoridades de la UCA, esa facultad fue la primera de gestión privada del país en contar con esa tecnología para uso de sus alumnos.

Desde la Asociación Redes de Interconexión Universitaria, que conecta universidades argentinas y les provee servicios informáticos, admiten que cada vez son más las casas de altos estudios que se asocian buscando optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. De esa forma, los estudiantes pueden, por ejemplo, manejar microscopios u otros instrumentos científicos a distancia, defender una tesis con jurados residentes en otros países o rendir exámenes de manera remota.

En el Belgrano Day School se fueron incorporando las nuevas tecnologías desde los grados inferiores y el proceso empezó por la capacitación de los docentes. "No invadimos el colegio con el hardware, sino que vamos respondiendo a la demanda de los maestros y profesores", sostuvo Francisco Lehmann, encargado de Innovación Tecnológica en ese centenario establecimiento que desde 2003 instaló al menos una PC por aula y en el que, en 2007, se configuraron las aulas virtuales. Hoy, cada alumno tiene su notebook personal -si no las llevan desde su casa el colegio se las provee en el aula- y cada grado de primaria y materia del secundario, un aula virtual.

Para 2007, el 15% de los docentes ya había adherido a la propuesta del colegio respecto de la incorporación de tecnología. Hoy, más del 80% del plantel docente usa el aula virtual y los nuevos dispositivos como una herramienta más.

"En vez de prohibir el uso del celular u otros dispositivos, les fomentamos su uso en un marco adecuado y bajo la tutela del adulto", indicó Johansen, director del Belgrano Day School, quien maravilla a los alumnos cuando debe reemplazar a algún docente, porque no usa papeles, sino que todo lo soluciona con los monitores.

¿Cómo hacen para que los chicos no se distraigan con el celular dentro del aula? "Confiamos en ellos, y si uno se pone a chatear durante la clase el profesor le hace una observación, y si continúa en su actitud le quita el dispositivo por un rato, igual que le quitaría una birome si con ella estuviese molestando a un compañero. No es fácil en el corto plazo, pero después de un tiempo es muy agradable", explicó Johansen.

Al contar con las computadoras, hay docentes que integran las actividades virtuales a la clase tradicional. Es decir, mientras se lee en voz alta una obra de teatro o una poesía, los alumnos pueden escribir comentarios en sus notebooks que todos pueden ver en el pizarrón interactivo. De esta forma, dicen los profesores, se promueve más fácilmente el diálogo y ayuda a mantener la atención en el texto.

"Esto permite que haya mayor capacidad de descubrimiento y desarrollo de la autonomía del alumno al que le doy los elementos que tiene que encontrar. Algunos lo harán más rápido y otros más lento, pero puedo hacer un seguimiento personalizado. También se facilita la construcción colectiva porque se discute entre otros y aprendemos a construir algo juntos", argumentó Lehmann.

Lo que es menos habitual en los niveles de educación primaria y media comienza a serlo en los ámbitos universitarios privados, como es el caso de la Universidad de San Andrés (Udesa), cuyas aulas están equipadas con proyectores y pantallas y acceso a Internet wi-fi, algo completamente naturalizado en la mayoría de las universidades privadas (donde si no está disponible o se corta suele ser motivo de reclamo).

En la Udesa, un equipo interdisciplinario de pedagogos y especialistas en informática integraron cinco plataformas tecnológicas para buscar desarrollar capacidades de enseñanza en línea manteniendo los estándares de calidad de la universidad. Se trata de la interacción entre aulas virtuales asincrónicas en Moodle, conferencia web con Wormhole Classroom, Google apps for education (para los trabajos grupales en línea), un canal de YouTube educativo propio y la digitalización de la bibliografía obligatoria en Repositorio Digital Worldcat, entre otras cosas.

Gran parte de los establecimientos privados que incorporan las nuevas tecnologías adhieren a lo que se conoce como BYOD (Bring our Own Device) o, en España, el TTT (Trae Tu propio Trasto), de forma que cada alumno pueda trabajar en clase con su propia computadora o tableta.

La Universidad Maimónides también trabaja con pantallas táctiles, con smart TV, con computadoras touch, con iPad y smartphones según el tipo de clase que se quiera dar.

Quizás el recurso más novedoso sea el incorporado recientemente por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), los clickers, o pulsadores electrónicos inalámbricos parecidos a los controles remotos, en los que los estudiantes digitan una respuesta al interrogante formulado por el profesor.

Cada respuesta es registrada en una unidad de radiofrecuencia conectada a la computadora del docente. De esta forma, en un breve lapso el profesor puede evaluar la comprensión de lo que ha explicado, el grado de conocimiento de los alumnos y orientar su clase según ese dato de la realidad.

Las múltiples posibilidades que dan los nuevos dispositivos tecnológicos a la práctica docente configuran un nuevo escenario educativo de la era post-PC. Como lo es una nueva aplicación para teléfonos inteligentes presentada en la exhibición comercial realizada hace pocos días en Barcelona Mobile World Congress 2014, por la empresa argentina Aula365. Se trata de una conexión directa con un docente virtual y un muro en el que participan los asociados a una gran comunidad internacional.

La nueva aplicación, que estará disponible en el App Store para IOS y en Google Play para Android, permite que los alumnos asociados a Aula 365 puedan acceder desde sus teléfonos inteligentes a un docente virtual a quien podrán consultar sus dudas en un diálogo participativo con los asociados a esa comunidad virtual a través de un "muro".

Como en otras plataformas educativas, también ésta tiene múltiples recursos, como películas, infografías, blogs, juegos que favorecen el desarrollo de la inteligencia colaborativa, la comprensión de texto y capacidad de síntesis, entre otras.

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