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La primera computadora industrial abierta argentina ya está casi lista

Tecnología

Se llama CIAA y está pensada para ayudar a las empresas nacionales a incorporar tecnología a su producción; el diseño es abierto y se ofrece sin costo a la comunidad

Por   | LA NACION

 
El objetivo de la CIAA es que sea usada por las Pyme argentina, y también por las universidades. Foto: Gentileza Ariel Lutenberg
 

La primera computadora industrial de diseño nacional ya está casi lista. No es, sin embargo, una computadora de escritorio; no es una PC. Es un equipo pensado para la industria, para la automatización de procesos en una empresa. Y la Computadora Industrial Abierta Argentina (CIAA) es la primera que se genera en el país y, dicen sus creadores, única en el mundo por su filosofía.

Su principal objetivo es ayudar a las pequeñas y medianas empresas nacionales a sumar tecnología a sus procesos productivos, o reemplazar tecnología anticuada o costosa, y permitir que cosas que hasta ahora se venían haciendo manualmente, artesanalmente, se hagan en forma automática. Unos pocos ejemplos: medir la temperatura a intervalos regulares en un preparado que se mezcla en una batea; controlar la cantidad de fertilizante con el que se riega un campo en función de la velocidad del tractor; hacer el análisis de calidad de un producto, en el que se debe hacer una misma operación miles de veces por día; gestionar el funcionamiento de un semáforo o de una expendedora de golosinas.

Y lo mejor: el diseño es abierto y comunitario. Está pensando para que se transforme en un estándar abierto local, que haya múltiples proveedores, y que se adapte a los requerimientos técnicos de cada empresa que lo vaya a usar. También está pensado como elemento educativo para ser usado en las universidades nacionales.

En su versión inicial usa un procesador ARM (del mismo tipo que se usa en los celulares y tabletas, y también el más popular entre los sistemas embebidos) Cortex-M4, on 8 MB de RAM y 4 MB de memoria flash, conectores Ethernet, USB y varios más que se usan en ambientes industriales.

Un diseño federal

La CIAA nació del trabajo realizado por la Asociación Civil para la Investigación, Promoción y Desarrollo de los Sistemas Electrónicos Embebidos (ACSE) y la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL).

"Somos 40 universidades de todo el país. Esto es bien federal -explica Ariel Lutenberg, Coordinador General de la CIAA y director del Laboratorio de Sistemas Embebidos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires-. En los últimos años vimos que muchas Pymes del país tenían problemas para actualizar su equipamiento; podían cambiar las máquinas, o hacer cosas nuevas, pero cuando se trataba de electrónica usaban cosas propietarias, o anticuadas, que eran muy costosas o directamente no usaban nada, es decir, tenían gente para hacer manualmente cosas que se podrían automatizar. Y no es por falta de interés, sino que sencillamente no tienen los recursos para poner a alguien a aprender lo necesario para armar un equipo que los ayude."



"Los que intentaban hacer algo por su cuenta se enfrentaban a un proceso largo, muy limitado a cada empresa, y muy costoso. El sector electrónico está en todas las industrias pero hasta ahora se manejaba siempre en forma individual -dice Javier Viqueira, Director de Relaciones Institucionales de CADIEEL-. Pero en el último tiempo hubo un cambio cultural, porque somos una industria transversal a todas las demás. Así que estuvimos pensando cómo hacer para ser más productivos, pero dentro de las características de nuestro país. Por eso pensamos en un desarrollo hecho entre todos y que nos sirva a todos por igual."

De esa preocupación, de encuentros entre CADIEEL, ACSE y el Ministerio de Industria surgieron reuniones y una idea: crear una computadora industrial que les sirviera a las Pymes locales.

Listo el hardware, falta el software

 
A la CIAA se le pueden agregar componentes (como GPS, un chip de video, etcétera) si la empresa que hará el equipo lo necesita. Foto: Gentileza Ariel Lutenberg
 

"Los componentes que tiene son los más populares de la industria, pero el diseño está pensado para admitir cambios, porque queremos que sea lo más abierto posible. El procesador o la memoria no se fabrican en el país; todo se hace en China, pero se eligieron versiones que son fáciles de conseguir en la Argentina. La placa base sí se fabrica acá. Creamos una de 4 capas. Cuanto más capas más complejo es lo que se puede hacer, pero también más caro es el equipamiento que hay que tener para fabricarlo. Las Pymes de acá pueden hacer de 4 capas, así que la hicimos así para que más empresas puedan fabricar las placas base sobre las que se montan los componentes", explica Lutenberg.

El diseño de hardware llevó medio año y ya está listo; a mediados de mayo estarán terminadas las primeras unidades con su circuito impreso, su procesador, memoria y demás. Ahora falta terminar el firmware y el software para programar la CIAA desde una PC, usando lenguaje C o Ladder, un clásico de las computadoras industriales. Y es una creación comunitaria. Cuando hicieron los primeros bosquejos de cómo sería el desarrollo calculaban la cantidad de gente que sería necesaria para el diseño de la computadora, las horas hombre necesarias. Pero se trataba de pedirle a Pymes y universidades que invirtieran una suma importante de dinero y destinaran recursos escasos al proyecto. Terminó siendo un proyecto comunitario: "en el país hay mucha gente, en las universidades y en la industria, que sabe mucho, y que nos podía dar una mano, pero no dedicarse de tiempo completo al proyecto; así que se fue haciendo de a pedazos; pero cumplimos con los tiempos que pensábamos", dice Lutenberg.

Un diseño abierto y compartido

 
En la Computadora Industrial Abierta Argentina se usaron componentes estándares para reducir costos y facilitar su fabricación. Foto: Gentileza Ariel Lutenberg
 

Ese espíritu comunitario marcó otra característica de la CIAA: "todo está subido a la Web del proyecto, cualquiera lo puede usar; la idea es que todos los participantes aporten lo que van probando o creando, para colaborar con los demás. Falta definir con qué licencia se publicará todo, pero la intención es que no sea propiedad de nadie -dice Lutenberg-. Y se va a usar para enseñarle a los estudiantes de ingeniería del país: les permite aprender sobre sistemas embebidos con una plataforma que ya se usa en el país, y que usará la industria en la que se van a insertar cuando se reciban. Y permite que las empresas no dependan de un único proveedor extranjero, o de una casa centralizada en Buenos Aires, para encontrar gente capacitada."

En esto se diferencia de otros proyectos abiertos programables, como Arduino o Raspberry Pi , tradicionalmente gestionados por una empresa y con un fin educativo. "Aunque compartimos parte de la idea, esto es para uso industrial, no te podés dar el lujo de que falle; los componentes son más robustos", afirma Lutenberg.

¿Y qué sucede ahora que la CIAA está casi terminada? "Trabajamos en cómo llevar ese desarrollo a un producto, que no quede en la universidad. Nos juntamos con ministerios, con sus organismos de compras, para mostrarles qué hace la CIAA -explica Viqueira- y cómo la pueden implementar en sus procesos productivos. Por ejemplo, estamos teniendo reuniones para participar en proyectos como la fabricación de los controladores de precios de la AFIP, los botones de pánico de la Provincia de Buenos Aires, incubadoras, permitirle a autopartistas reemplazar equipos, una fábrica de compresores de aire, etcétera. Trabajamos para que la industria nacional tome esta computadora y la transforme en un producto"..

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