Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Sismos: la Argentina no está bien preparada para un gran temblor

Expertos advierten que en las provincias donde existen posibilidades reales de un terremoto de más de 7 grados, los servicios básicos colapsarían durante meses, y que falta inversión y concientización

Domingo 13 de abril de 2014
SEGUIR
PARA LA NACION

MENDOZA.- Las provincias argentinas con alto riesgo sísmico presentan serias deficiencias en infraestructura de servicios básicos para enfrentar un terremoto de gran magnitud, como se vienen sucediendo en Chile, más allá de las medidas de autoprotección que debería tomar la población, desde ya indispensables.

Por las características geológicas de este lado de la Cordillera y por la historia sísmica nacional, un grave movimiento telúrico sería siempre inferior en graduación al hasta ahora mayor registrado en Chile, de 8,2 grados Richter, que sacudió el martes la zona norte de ese país, aunque no menos destructivo. Sin embargo, en diálogo con LA NACION, un grupo de expertos en sismología explicaron que en las jurisdicciones con peligro ante un gran remezón de la Tierra (Mendoza y San Juan, en primer lugar, y Salta, Jujuy, el Centro-Oeste y el Noroeste, en segundo término) se podría producir un episodio extremo cercano a los 7,5 grados, como sucedió en Mendoza el 20 de marzo de 1861, que alcanzó los 7,2 grados en la escala de Richter, y que destruyó vastas áreas de la ciudad. De hecho, por la historia sísmica de esta zona del oeste argentino , la gran liberación de energía entre las placas Sudamericana y de Nazca debería darse cada 100 años.

Hasta ahora, ha habido significativos movimientos, pero aún se aguarda que se produzca un evento de gran escala, lo que podría significar una catástrofe. Así, para los estudiosos del tema, de concretarse hoy un terremoto de 7,5 en esta región sería grave por la poca profundidad de las fallas geológicas, lo que impactaría de lleno en los servicios básicos, como agua y electricidad.

La doctora en Ingeniería, Graciela Noemí Maldonado, directora del Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología y la Ingeniería Sísmica (Ceredetec), de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), afirmó a LA NACION que las provincias afectadas afrontarían serios inconvenientes de producirse un terremoto de gran magnitud y superficial. "La infraestructura básica es un tema complejo ante un sismo. Hace falta mayor inversión y financiamiento para lo que ha quedado obsoleto, pero a la vez preocupa el desarrollo urbano que ha generado un aumento de vulnerabilidad. Lo importante es que mientras mejor formada esté la población el riesgo será menor. También tenemos que ser críticos, pero valorar todo el aporte que se ha hecho", expresó Maldonado.

Más prevención

En esa dependencia se estudia con acelerómetros la capacidad sísmica de las estructuras, para determinar el daño y la zona, lo que permite actuar sobre lo acontecido. Sin embargo, la especialista ve necesario trabajar más duro en la prevención, la concientización y en el ordenamiento territorial para limitar el avance desmedido de la urbanización en zonas vulnerables. Además, al producirse un gran sismo, se suma el peligro aluvional, volcánico y la posibilidad de incendios.

Para el responsable del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el ingeniero Jorge Barón, la situación sería complicada si se genera un gran movimiento. "Si hablamos de infraestructura, nos quedaríamos sin suministro de agua potable durante meses, ya que las cañerías sufrirían importantes daños", advierte.

Mario Araujo, titular del Área Sismológica del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), con sede en San Juan, expresó a LA NACION que "siempre va a faltar preparación para afrontar un terremoto destructivo" y que la preocupación, ante un evento extremo, hoy está puesta en los servicios básicos. "Podrían colapsar los sistemas de agua, cloacas y de comunicaciones", señaló el especialista, que afirmó que en la provincia que conduce José Luis Gioja es necesario que haya mayor conciencia sísmica, sobre todo en las generaciones más jóvenes, posteriores al último fuerte movimiento, en 1977, de 7,5 grados en la escala de Richter (el más destructivo fue el de 1944, de 7 grados, por el que murieron 10.000 personas). Asimismo, el profesional expresó que debe haber mayor experiencia en evacuación y que se deben imitar algunas de las medidas que tomó Chile, sobre todo en la forma de actuar de las fuerzas vivas y las comunicaciones. "El sistema de comunicación celular chileno, después de colapsar en el sismo de 2010, cambió radicalmente. Hubo una gran inversión, se triplicaron las antenas, por lo que en el reciente terremoto la comunicación por mensajes de texto para hacer evacuaciones fue exitosa", indicó Araujo.

Poco control edilicio

Miguel Castro, sismólogo mendocino, hoy jubilado, con vasta experiencia en la materia, reconocido por ser el referente durante 43 años en brindar datos de los movimientos, afirmó a LA NACION que los mendocinos no están preparados, que hace faltan acciones de prevención pedagógica desde la infancia y que hay poco control con las construcciones, sobre todo en el Gran Mendoza, donde además quedan cientos de vetustas propiedades de adobe.

Mendoza ha sido pionera en construcciones sismorresistentes en América de Sur desde comienzos del siglo XX con códigos de edificación que se fueron actualizando, pero la instrumentación de los reglamentos ha quedado en manos de los municipios, donde suelen fallar o faltar los controles.

En diálogo con LA NACION, Raúl Delle Donne, titular del Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza, explicó que "hay conciencia en el medio profesional", aunque aclaró que se debe trabajar con las comunas para que se adapten a los aggiornamientos y no permitan las edificaciones clandestinas. "Es necesario trabajar en conjunto todos los actores y hacer una revisión de la construcción existente. De todas maneras, con lo que se ha hecho en la materia, las edificaciones no deberían presentar grandes inconvenientes, por lo menos, no colapsarían. Eso sí, es necesario inversiones en infraestructura básica", concluyó Delle Donne.


Del editor: por qué es importante. El impacto de una tragedia mayor suele subestimarse en la Argentina hasta que ocurre; es tiempo aún de hacer lo necesario.
Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.