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Estudiantes y estudiosos

Los valores escolares

Opinión

David Isaacs habla un excelente castellano, pero con inconfundible acento inglés. No es un desconocido para los docentes argentinos, que ya lo han escuchado exponer en nuestro país, invitado por el Consejo Superior de Educación Católica. Tampoco son ignorados sus escritos en torno de todo lo que atañe a la dirección de los centros educativos. Isaacs está en la Universidad Austral dictando un curso para directivos escolares. En España, tiene a su cargo la cátedra de Organización y Gestión de Centros Educativos de la Universidad de Navarra. En Buenos Aires, desempeña la función de asesor de un programa al cual se asocian, además, la Universidad de Piura, en Perú, y la de La Sabana, en Colombia.

El programa es eminentemente práctico y las reuniones toman la forma de conferencias seguidas de trabajos realizados en equipo. Un público numeroso sigue las exposiciones y participa de los trabajos. Este programa otorga puntaje y créditos para nuestra Red Federal de Formación Docente Continua y también para las universidades asociadas.

Resulta particularmente interesante -y tal vez representativo de una corriente diferente- que las universidades se estén preocupando por el perfeccionamiento docente. En esta actitud se han embarcado no sólo casas de estudio privadas, sino también oficiales. Es el caso de la UBA, con sus cursos para profesores secundarios.

Idearios

Isaacs pone un acento especial en los idearios que pueden y deben definir los centros educativos. La expresión centro educativo no es muy corriente en nuestro medio, donde es más común referirse a las escuelas, simplemente. La diferencia no es puramente verbal, pues implica una diferencia de concepción. El catedrático visitante piensa las escuelas en términos de gerencia científica y organización empresarial. La combinación de estas perspectivas con una visión espiritualista y religiosa de la vida escolar produce un resultado llamativo, en el que Aristóteles y la teoría de los sistemas pueden coexistir sin molestarse.

En la visión de Isaacs, la familia, como primer agente educativo, es fundamental. Por eso es que las relaciones de los padres con los centros educativos ocupan un sitio básico en la formulación de los objetivos que se pretenden conseguir.

Conflictos

El conferenciante propone a los docentes, como tarea, la elaboración de objetivos concretos que se desprendan de los más amplios y generales. Si se trata de formar en los valores, por ejemplo, la cuestión que se presenta consiste en determinar qué se puede hacer en la escuela para conseguirlo o cómo pueden servir las distintas tareas o asignaturas escolares si se trata de concretarlos. Es un problema general, pero especial en las escuelas confesionales, la dura tarea de lograr que la institución escolar haga frente a un entorno social que suele actuar en un sentido exactamente contrario a lo que desde ella se predica. En la batalla cotidiana suele ser más lo que se pierde que lo que se gana.

Los problemas son, obviamente, muchos. La influencia de los medios de comunicación, por ejemplo, es un tema de presencia permanente.

En la expresión pausada, técnica y flemática de Isaacs están presentes conflictos muy difíciles, que ponen en riesgo la eficacia formativa de la educación escolar. Por eso, seguramente, es que privilegia la formación de nexos profundos entre el hogar y la escuela, que están en el centro de sus planteamientos y parecen crear un círculo defensivo contra los males del mundo.

Delegaciones

La familia, según la concepción de Isaacs, delega responsabilidades en la escuela en materia de estudios, pero no debe perder su protagonismo. El desarrollo de las cualidades humanas y de la intimidad de los chicos es su prioridad principal. Los docentes están preocupados por la ley federal de educación y siguen cursos para perfeccionarse, tanto para hacer previsiones con respecto a su situación laboral como para adaptar su tarea a los nuevos requerimientos. Los padres tienen graves temores acerca de lo que puede ocurrirles a sus hijos. No se trata, por cierto, de intereses contradictorios. .

Germán Gómez
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