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¿Qué es la obesidad mórbida?

El trastorno por el que perdió la vida un hombre en San Juan que pesaba 350 kilos se inicia en la niñez y trae acarreada varias enfermedades, según los expertos

Martes 15 de abril de 2014 • 18:40
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La obesidad mórbida significa que una persona es tan gorda que su bienestar y su salud realmente están en peligro. Un trastorno por el que murió hoy un hombre en San Juan que pesaba 350 kilos.

Los profesionales médicos a menudo utilizan este término para indicar que el único tratamiento para el paciente de perder peso es la cirugía de pérdida de peso. La obesidad mórbida se define generalmente como:

Un peso de 45 kilos o más de lo recomendado por los médicos

Un índice de masa corporal (IMC) de más de 40

El sobrepeso extremo puede poner en peligro la salud y conducir a la muerte prematura. De hecho, la obesidad mórbida está ganando sobre el tabaquismo como la segunda causa principal de muerte evitable, responsable de 400.000 muertes al año.

La obesidad -definida como el exceso de grasa corporal en relación con la talla o longitud corporal- es considerada desde 1998, por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una epidemia global.

La prevención de este trastorno, que comienza en la niñez, presenta varios factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares vinculadas con la nutrición que pueden comenzar a gestarse a muy temprana edad.

Foto: Archivo

Y las estadísticas nacionales lo confirman. El examen médico del ex Servicio Militar Obligatorio correspondiente a las clases 1974 y 1975 (convocadas en 1992 y 1993) reveló que un 19,5% de los conscriptos presentaba sobrepeso y un 4,1% obesidad. Todo hace suponer que las cifras continuarán engordando.

Según los expertos, "la obesidad es un factor que contribuye al desarrollo de prácticamente la mitad de las enfermedades crónicas. Se la asocia con la mortalidad cardiovascular -primera causa de muerte en nuestro país-, con la hipertensión arterial, la diabetes, la hipercolesterolemia y algunas formas de cáncer".

Pero no todas estas dolencias aparecen exclusivamente en la edad adulta, algunas pueden hacerse presentes en la niñez. Este es el caso de la diabetes Tipo II (no insulinodependiente), vinculada con la obesidad en el adulto y que cada vez es más frecuente en la infancia.

Sedentarismo y mala nutrición

Pero, ¿cuáles son entonces las causas de esta peligrosa epidemia? La respuesta apunta a la disminución de la actividad física. Casi todos los estudios epidemiológicos centran el punto crítico del aumento de la prevalencia de la obesidad en la disminución del gasto de energía. El ser humano está preparado para un patrón de actividad física que la sociedad moderna ha cambiado.

Y si de vida sedentaria se trata, qué mejor aliado que la televisión. Muchos trabajos relacionan la obesidad con horas de televisión o con horas de juego pasivo, porque juego pasivo no es sólo mirar televisión o jugar con la computadora, sino que es toda una actitud en la que el entretenimiento es incorporado de manera pasiva, que deja de lado la actividad física.

Foto: Archivo

Por otra parte, la inadecuada alimentación también está involucrada en el tema. Las comidas más baratas y las más fáciles de cocinar son las de mayor densidad energética y más alto contenido graso, comidas a las que naturalmente recurre una madre cansada luego de un largo día de trabajo.

Datos que asustan

Si un chico comienza la adolescencia obeso, tiene un 60% de probabilidades de seguir siéndolo por el resto de su vida, y si termina la adolescencia obeso las probabilidades son del 90 por ciento.

Desde el punto de vista de la prevención primaria, hay que promover hábitos de vida saludables, como una alimentación completa y ordenada, con alimentos variados y un tenor graso controlado, donde el alimento cumpla un rol nutricional.

Otras medidas preventivas deben ser tomadas aún más temprano en la vida del niño, como estimular la actividad física y la recreación activa de los niños.

Cirugías

Cuando el tratamiento médico de la obesidad falla, ahí está la cirugía bariátrica como último recurso. Hoy ya nadie discute la efectividad de una cirugía de la obesidad bien indicada, y las pruebas están a la vista.

Al año de la cirugía, alrededor del 80% de los pacientes ha alcanzado la meta del tratamiento, que es bajar el 50% del exceso de peso. Pero, más importante aún: a los cinco años, casi el 70% aún mantiene ese descenso.

Estos datos son locales -provienen del programa de cirugía bariátrica de la Fundación Favaloro y del Hospital Universitario Austral-, y fueron presentados hace algunos años en la Academia Argentina de Cirugía.

Fue un seguimiento de más de 3000 pacientes operados entre 2003 y 2009, con resultados que confirman que bajar de peso gracias a una cirugía bariátrica tiene un impacto sobre la salud del paciente que va más allá del sobrepeso.

Luego de la cirugía se observó una mejoría significativa o resolución de la mayoría de las comorbilidades existentes: 90% en diabetes; 51% en edema de miembros inferiores; 71% en hipertensión arterial; 76% en hipercolesterolemia; 75% en enfermedad por reflujo gastroesofágico; 85% en apnea del sueño; 52% en depresión..."

Estudios internacionales que han evaluado el efecto de la cirugía bariátrica sobre la tasa de mortalidad han hallado que, tras la cirugía, ésta se reduce en un 28% y un 85%, en comparación con pacientes con obesidad que no son tratados.

Pero ¿cuáles son los riesgos que presenta una cirugía bariátrica? "La Sociedad Americana de Cirugía Bariátrica y Metabólica sostiene que un buen programa de cirugía bariátrica debe tener entre el 0,5 y el 1% de mortalidad, y que si es mayor el programa debe cerrar y revisar lo que está haciendo", respondió.

El análisis de los más de 3000 casos realizados en Favaloro y el Austral arroja una tasa de mortalidad del 0,4%. En cuanto a complicaciones, el porcentaje de las mayores es de entre el 2 y el 3 por ciento.

Asesoraron:

Doctora Carmen Mazza, médica principal del Servicio de Nutrición del hospital Garrahan

Doctor Oscar Brasesco, director del Programa de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Programa OCMI

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