Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

A 30 años renace la sombra del relevo de Mons. Podestá

Cultura

Un capítulo traumático para la vida de la Iglesia, protagonizado a fines de los años sesenta por el ex obispo Jerónimo Podestá, amenaza con reabrir nuevas heridas y controversias en el seno de la Iglesia. A casi 30 años de su remoción como obispo de Avellaneda, decisión que marcó el fin de su actividad apostólica en la vida institucional de la Iglesia, la mujer que comparte su vida desde hace 24 años, Clelia Luro, presentará mañana, a las 19.30, un libro en el que relata las circunstancias que rodearon el alejamiento de Podestá.

"Mi nombre es Clelia" es el título de la obra, que será dada a conocer por la actual mujer de Podestá en el café Tortoni, Avenida de Mayo 825. El libro fue editado en Chile, tras la negativa de imprimirlo por parte de algunas casas editoriales argentinas.

El libro presenta en la contratapa uno de los tantos mensajes del obispo brasileño Helder Cámara, que apoyó desde un principio la relación entre ambos, y un saludo personal de Ernesto Sabato, quien se refiere a Podestá como "un hombre que ha sufrido la injusticia, la incompresión, la calumnia y la malediciencia".

El obispo combativo

Monseñor Podestá fue obispo de Avellaneda entre 1963 y 1967. Durante su gestión apoyó las acciones renovadoras del clero, impulsó la experiencia de los curas obreros y fue uno de los precursores del movimiento tercermundista en el seno de la Iglesia, lo que lo alejaba de las posiciones conservadoras que predominaban en la jerarquía eclesiástica. Su perfil combativo motivó su enfrentamiento con las autoridades vaticanas y derivó, tras ser apartado de la diócesis de Avellaneda, en la suspensión de su ejercicio ministerial, a partir de 1972.

Alejado de las filas institucionales de la Iglesia, ese año resolvió compartir su vida con Clelia Luro, la mujer que lo había acompañado en su actividad apostólica en Avellaneda, primero en funciones administrativas y luego como secretaria personal del obispo.

El libro relata lo vivido por Podestá y su actual mujer, a partir del testimonio autobiográfico de Clelia, quien antes de conocer al obispo había estado casada durante 10 años con Jaime, un estudiante salteño primo de Patrón Costas.

Clelia Luro dedica un buen tramo del libro al nacimiento de sus seis hijas y a la década que pasó radicada en Salta, donde luego de estudiar medicina preventiva trabajó en la población indígena del Ingenio San Martín Tabacal.

Enemigo de la Revolución

Los acontecimientos políticos que rodearon la vida episcopal de monseñor Podestá, en una de las décadas más agitadas que vivió el país, no están ausentes en el relato, a partir de la visión de Clelia. Ambos atribuyen el abrupto final de la función episcopal de Podestá a razones exclusivamente políticas, con maniobras encabezadas por el entonces presidente Juan Carlos Onganía, preocupado por la identificación del obispo con los reclamos sociales.

La autora revela que el propio Onganía acusó a Podestá de ser "el principal enemigo de la Revolución Argentina", al describir el acercamiento del gobierno de facto con las principales cabezas del Episcopado -los arzobispos Antonio Plaza y Alfredo Tortolo- a quienes identifica como representantes de la Iglesia preconciliar.

Clelia Luro recuerda la participación de Podestá en el Concilio Vaticano II y su enfrentamiento con el nuncio apostólico, monseñor Humberto Mozzoni, que resultó decisivo para su relevo de la diócesis, en la que fue reemplazado, meses después, por Antonio Quarracino.

"La moneda de cambio con el gobierno fue la subvención de la Universidad Católica Argentina", afirmó Clelia a La Nación, al ratificar lo publicado en su libro.

"También ganó monseñor Plaza, porque el gobierno silenció y tapó los problemas que tenía con el Banco Popular de La Plata", agregó.

La autora del libro narró que en las comunicaciones que la Santa Sede le enviaba a Podestá, para sugerirle que no siguiera adelante con la cercana amistad que el obispo mantenía con ella, las autoridades vaticanas se referían a ella como "esa mujer, esa señora o la consabida persona", sin pronunciar nunca su nombre.

Con el aval de Podestá, afirma que ambos resolvieron unir sus vidas en 1972, cinco años después de dejar la diócesis de Avellaneda.

Menciona, al respecto, una carta que el ex obispo le envió el 23 de enero de 1973 a monseñor Tortolo, que presidía el Episcopado.Allí ratifica que su relación con Clelia no se trata de un capricho, ni mucho menos de una flaqueza humana."No renunciaré a mi amistad con Clelia porque la considero una gracia y no un pecado", confesó.

Ahora, a 24 años, mantiene firme su decisión y comparte su vida con Clelia y los seis hijos del primer matrimonio de la mujer, que ya le han dado once nietos y dos bisnietos.

La Iglesia, lejos de la gente

"La jerarquía eclesiástica no acompaña los cambios que se producen en el mundo y eso hace que hoy la Iglesia esté muy alejada de las necesidades de la gente", afirmó el ex obispo Jerónimo Podestá que, a los 75 años, mantiene sus convicciones y su estilo combativo.

Su actual mujer, Clelia Luro, con quien preside la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados y sus Esposas, asiente y se inquieta por aportar relatos que sustenten la afirmación.

Las amenazas de la Triple A, los cinco años de exilio y la donación del cáliz que utilizó en su primera misa al Fondo Patriótico Nacional, durante la Guerra de las Malvinas, son parte del recuerdo pero no pasaron al olvido.

La vivienda que ambos comparten en la avenida Gaona al 1300 -una casa antigua, que perteneció al hijo de Cuitiño, mazorquero de Rosas- es lugar de encuentro con personalidades políticas y con gente que concurren a pedirle consejo.

Antes del retorno a la democracia, en 1983, lo visitó el doctor Oscar Alende para ofrecerle la candidatura a la vicepresidencia, en la fórmula que él encabezaba por el Partido Intransigente. "Le dije al Bisonte que no, porque iba a traer muchos problemas. No por él, sino por mí", recordó. .

TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsElecciones 2015La tragedia del avión de Air ArgélieDeclaraciones juradas