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El público se quedó sin la última tentación

Amparo: el juez federal Edmundo Carbone impidió la proyección del film "La última tentación de Cristo", a partir de la acción impulsada por tres estudiantes. El canal Space apelará la decisión.

Miércoles 18 de septiembre de 1996

A escasas horas de exhibirse el film "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese, el juez federal Edmundo Carbone decretó "la abstención" de la proyección, hasta resolver la pretensión de "impedirla definitivamente" impulsada por Darío Facundo Arias, Félix María Dufourq y Esteban María Dufourq. El magistrado sostuvo su decisión en el artículo 2 de la Constitución Nacional que "prescribe que el gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano y toda vez que la proyección del film «La última tentación de Cristo» podría implicar una profanación de la fe católica".

Los firmantes (integrantes de la agrupación universitaria Santo Tomás Moro), reclamaron también "la prohibición de innovar" y, anticipadamente, abrieron un paraguas de protección al decir que "no se trata de censura previa" porque "el contenido de la película ha sido y tenido amplia difusión".

Enterado de la prohibición judicial, el presidente de la Comisión Arquidiocesana para las Comunicaciones Sociales, presbítero Alberto Balsa, envió al presidente de Imagen Satelital, empresa dueña de Space, que la medida "no es fruto de ninguna gestión de la jerarquía eclesiástica".

Por su parte, el canal Space difundió anoche en pantalla la resolución judicial e informó a la audiencia que la apelará de inmediato.

En nombre de todos

En una extensa argumentación de cuatro carillas, donde se presenta al film como "una visión sacrílega de la persona divina de Nuestro Señor Jesucristo", los estudiantes deshilvanan argumentos teológicos y filosóficos y afirman que "la infame presentación de la Divina Figura provoca una profunda e ilevantable lesión en el sentir religioso de la mayoría de nuestra población". Para justificar la viabilidad del amparo, los estudiantes dicen que la película es "una verdadera infracción realizada por particulares". Tras ubicar a la "moral cristiana como orientación irrenunciable en primer plano", los argumentos van desde la fundación de la Nación argentina a la ley mosaica, cuyo segundo precepto es "no tomar el Santo Nombre de Dios en vano".

Además, dicen que "se trata de una omisión de la autoridad pública", en alusión a que el Comfer debió prohibir la exhibición. Claro que el Comfer ha reiterado muchas veces que su intervención se activa a partir de la proyección de una película, porque lo contrario sería incurrir en "censura previa".

Para justificar la "prohibición de innovar", los universitarios le piden al juez que evite "la proyección de la película que contiene, con amplitud de imágenes, la versión cinematográfica de la materia controvertida, sacrílega y difamante".

Notificado Space de la decisión judicial, la exhibición de "La última tentación de Cristo" fue nuevamente postergada.

Fantasma de censura

El constitucionalista Gregorio Badeni calificó como "un resabio del autoritarismo que todavía existe en nuestro país" la decisión del juez Carbone. "Es lamentable y una equivocación de punta a punta -dijo- porque la Constitución Nacional prohíbe la censura previa para todos los medios técnicos de comunicación social, así como lo hace el Pacto de San José de Costa Rica al que adhiere nuestro país." Badeni indicó: "Nuestra Corte Suprema de Justicia en varias oportunidades ha declarado que es inadmisible toda censura previa, aunque se manifieste bajo una faz preventiva". Visiblemente consternado, el doctor Badeni indicó que "esta decisión judicial es un atropello, sólo comprensible como un resabio autoritario. La medida del juez atenta contra la libertad de prensa, porque la cinematografía está englobada en ella, y le hace daño a la Iglesia".

Expresó luego que "cualquier ciudadano está en su derecho de apelar esta medida para que la Cámara la revoque. En lo sucesivo sería deseable que no se nombren jueces con una mentalidad tan autoritaria".

También el abogado Henoch Aguiar opinó que "desde que aceptamos el Pacto de San José de Costa Rica, toda manifestación cultural (el cine es una de ellas), sobre todo cuando se trata de una cosmovisión, es tan importante como la prensa escrita. Impedir la exhibición de una película se asemeja a una operación de censura".

Al indicar que "existiría" en la decisión del juez Carbone "un prejuzgamiento sobre los contenidos", expresó que impedir la exhibición del film "sería como frenar que un diario se publique".

Un grupo sin consenso

La presentación de la acción de amparo que impidió anoche la proyección por TV de la película "La última tentación de Cristo" fue promovida por la agrupación estudiantil Santo Tomás Moro. Surgida hace dos años en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la entidad es encabezada por los estudiantes Ignacio Molinari y Darío Facundo Arias. Descreen de las organizaciones federativas, como la FUAy la FUBA, y gozan de muy escasa representatividad en el movimiento estudiantil. Hasta el momento nunca superaron el 3 % de los votos en las elecciones del claustro.

Fuentes universitarias consideran a la agrupación como muy cercana al Partido Orden y Justicia, que lidera Cosme Beccar Varela. Sus dirigentes mantienen generalmente una posición muy crítica frente a los medios de comunicación y promueven la defensa de los valores más arraigados a la tradición nacional, según sus postulados.

Susana Reinoso

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