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Abrevalijas: un delito recurrente

Pese al éxito de algunos operativos, no ha sido posible erradicar de manera definitiva a los saqueadores de equipajes en Ezeiza y el Aeroparque
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8 de mayo de 2014  

La sustracción de efectos personales de las valijas de los viajeros tanto en el aeroparque porteño como en Ezeiza ha sido una constante en los últimos años. Una constante de difícil explicación, porque se supone que en nuestro país, al igual que en el resto del mundo, los aeropuertos se encuentran entre los sitios públicos sometidos a la mayor y más rigurosa vigilancia y control desde los atentados terroristas a las Torres Gemelas neoyorquinas, en 2001. No es así.

La permanente reaparición de las bandas de los denominados "abrevalijas" y la impunidad con la que se desempeñan en las dos terminales permiten sospechar tanto la connivencia de cierto nivel jerárquico como graves fallas de seguridad en sectores sensibles que deberían estar sometidos a la vigilancia de las cámaras las 24 horas.

Por lo tanto, si bien es preciso aplaudir la reciente captura de los presuntos integrantes de una banda de "abrevalijas" que operaba en el sector A del aeroparque Jorge Newbery, al mismo tiempo resulta inadmisible que las autoridades no hayan intervenido con anterioridad, pues estos hechos son de vieja data y, lo que es peor aún, tras las detenciones vuelven a repetirse. También hay que lamentar que la legislación vigente no sea más dura en este tipo de casos y permita que varios de los imputados se encuentren en libertad.

El Aeroparque y Ezeiza constituyen la puerta de entrada al país para el ansiado turismo internacional. Descubrir que sus valijas han sido saqueadas ha sido el primer y lamentable contacto de miles de turistas extranjeros con la Argentina. Esas víctimas difícilmente regresen y seguramente desalentarán a aquellos allegados que hubieran previsto visitarnos.

Los acusados son ocho operarios y dos supervisores de la empresa Aerohandling, que brinda los servicios de rampas a los aviones de Aerolíneas Argentinas y Austral. En los domicilios y lockers de algunos de los acusados se habrían hallado elementos de valor que habrían sido sustraídos de las valijas de viajeros, mientras que otros artículos de similar origen se habían descubierto ofrecidos a la venta en el sitio de Internet mercadolibre.com. Los defensores de algunos imputados, entre ellos los de los supervisores, negaron los cargos.

Los reiterados reclamos de pasajeros de ambas líneas aéreas por los robos que sufrían en el equipaje que despachaban o retiraban en Aeroparque llamaron la atención de los responsables de las empresas, pues esos hechos ocurrían siempre en el mismo turno de tareas de rampa, por lo cual el presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde, efectuó la denuncia judicial en julio del año pasado. La causa está a cargo del juez federal Ariel Lijo.

En el aeropuerto de Ezeiza también se desbarataron bandas similares en 2009, 2010 y 2012. Lo extraño es que, transcurrido un breve tiempo, las sustracciones volvieron a producirse. En 2009 se detuvo en Ezeiza a cuatro empleados que saqueaban las valijas en el interior de las bodegas de los aviones. Al año siguiente se procesó a cuatro empleados de la empresa Intercargo a quienes se les secuestraron 280 celulares robados. En 2013 cayeron 15 empleados con cámaras filmadoras y de fotos y 839 piezas de joyería.

La Argentina está por encima de la media internacional en la materia, pues, según cifras oficiales, en nuestro país se abren ilegalmente tres de cada mil valijas, mientras que en el resto del mundo se abren dos de cada mil.

Cuando se despachan, las valijas son transportadas en una cinta y los maleteros las derivan a los diferentes vuelos. El supervisor debe estar atento a que se clasifiquen bien y se las trate con cuidado y a que no se abra ninguna para extraer ningún objeto. En este sector, que ahora empieza a estar monitoreado con cámaras de seguridad, se producían los robos de parte de algunos maleteros.

Llama la atención que en aquel sector de alta sensibilidad -en la rampa se encuentran los aviones, los carros de equipajes y los camiones cisterna, entre otros vehículos- no hubiera cámaras con anterioridad. También es extraño que los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria no hayan descubierto previamente a los saqueadores.

El hecho de que nuestro país se encuentre muy por encima de la media mundial en este tipo de delitos confirma que algo muy serio falla en materia de seguridad, tanto en lo que hace a los bienes de los viajeros como, lo que es mucho peor, a su seguridad. El desbaratamiento de la banda del Aeroparque debe servir para adoptar todas las medidas necesarias para extirpar de raíz estos delitos y ponerle fin a su crónica reaparición.

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