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La evolución del científico: de sabio loco a nuevo rock star

Sábado 10 de mayo de 2014
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PARA LA NACION
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En 2002, un paper titulado "Frontal Lobe Activation during Object Permanence: Data from Near-Infrared Spectroscopy" apareció en la revista científica NeuroImage. En él, los investigadores Abigail A. Baird, Jerome Kagan, David A. Boas y Natalie Hershlag, del Laboratorio de Estudios Infantiles de la Universidad de Harvard, contaban qué ocurre en los cerebros de los bebes cuando ven un objeto.

El artículo no hubiera llamado mucho la atención de los coleccionistas de curiosidades si no hubiera sido por un pequeño detalle: una de las autoras, Natalie Hershlag, es una estrella del cine. Sí, Natalie Hershlag es el nombre con el que nació la actriz Natalie Portman y que usa para firmar cuando participa en investigaciones científicas como ésta, realizada entre las filmaciones de Star Wars: Episodio I, La amenaza fantasma y Star Wars: Episodio II, El ataque de los clones.

El de Portman, sin embargo, no es el único caso de investigadores-celebridades. El guitarrista de Queen, Brian May, recibió su doctorado de astrofísica en 2007. Dolph Lundgren -el rubio que hizo de Ivan Drago en Rocky y encarnó a He-Man en el cine- se graduó como ingeniero químico. El británico Colin Firth (El discurso del rey) publicó un paper sobre la neurociencia de la orientación política. Y hay muchos más.

Aunque aún acecha en el imaginario colectivo, el "look Einstein" -la imagen del científico: hombre, venido en años, desalineado, asexuado, abstraído del mundo- nunca dejó de ser lo que es: un estereotipo alejado de la realidad. Pese a la insistencia mediática, que necesita de estas imágenes fallidas para subrayar la autoridad del investigador, su esencia "superhumana", no todos los científicos son genios. No todos los científicos son marginales, perdedores, feos. Son seres humanos que ríen, lloran, van al baño, tienen sexo... Eso sí: extremadamente curiosos, inquietos.

Uno de los físicos más famosos del planeta, el inglés Brian Cox, por ejemplo, tiene una banda indie llamada D:Ream. Y los científicos más populares -Neil deGrasse Tyson, Brian Greene, Michio Kaku- son tratados como rock stars.

"It's science, bitch!", gritaba Jesse Pinkman en Breaking Bad, una de las series que volvió mainstream a la ciencia al mostrar el poder transformador de la química. Cuando uno irrumpe en un laboratorio, se topa con un abanico de diversidad: biólogas clubbers, químicos que juegan al fútbol, físicos fanáticos de San Lorenzo, bioinformáticos musculosos, matemáticas modelos, inmunólogos gays, geólogas con piercings, bioquímicas lesbianas. De todo: infinitas formas de ser, vivir e interrogar a la naturaleza.

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