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Locutorios, un negocio marginal y para pocos

Por falta de rentabilidad y el avance de los celulares, reconvirtieron su modelo

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LA NACION
Domingo 18 de mayo de 2014
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"Pasá por la cinco." "Se liberó la ocho." La cajera ordenaba el tránsito por las cabinas. Era la época dorada de un negocio que ya no brilla. La "cinco", la "ocho", y las filas desaparecieron en casi todos los locutorios. Esos en los que, si había, podía comprarse al paso alguna golosina con las monedas sobrantes.

Eran otros tiempos, dirán los nostálgicos. Los celulares y las conexiones a Internet aún transitaban por carriles separados; la banda ancha llegaba a pocos, y los costos fijos no eran los de la inflación. Sin terminar de apagarlos, la evolución tecnológica sofocó el negocio de los locutorios. No sólo el de comunicaciones telefónicas, con tarifas congeladas desde 1998, sino también el de Internet, en aquellos reconvertidos a cybers con PC.

La rentabilidad en estos comercios cayó y las golosinas fueron ganando espacio. Los pocos estandartes del modelo nacido en los 90 que alcanzó su apogeo tras la crisis del 2001, constituyen en el presente un negocio marginal, en general, dentro de maxiquioscos. Y no pocos optaron por una transformación tecnológica: para mejorar la ecuación, muchos de los que siguen prestando el servicio abandonaron las líneas fijas que les proveían los operadores de telefonía, y adoptaron soluciones de voz por IP, algo más rentables.

Los locutorios son cada vez menos
Los locutorios son cada vez menos. Foto: Archivo

En 2008, la consultora de Enrique Carrier estimaba en unos 15.000 la cantidad de locutorios y cybers en el país. Por entonces, ya estaban en decadencia. Pero aún eran una forma de conexión para estratos sociales bajos, que hoy ya han accedido a la telefonía celular. En el presente, la cuenta total está lejos de aquella cifra. En la región metropolitana, según estima el proveedor de voz por IP Anura, hay entre 4000 y 5000 locutorios.

"No creo que los locutorios vayan a desaparecer, en especial, en algunos barrios de nivel socioeconómico bajo. Pero pasaron de ser locutorios a salas de juegos en red, a un negocio marginal en una especie de polirrubro, para cubrir alguna necesidad específica y no central, como cuando eran la única forma de acceso a Internet para un segmento social", describe Carrier. El cóctel de tarifas fijas ($ 0,0469 por pulso), el acceso a la banda ancha (pese a tener un precio caro a nivel regional), y los costos en alza, los hicieron inviables por sí mismos.

La tecnología de los smartphones, que representan la mayoría de las ventas de celulares en el país, se hizo más accesible, y los operadores de telefonía móvil adaptaron su oferta con planes prepagos para Internet, por ejemplo, a un peso por día.

La Web llegó a más hogares. Según el Indec, en 2001 había en el país 1,5 millones de accesos residenciales a Internet, de los cuales sólo 136.166 eran a través de banda ancha. En 2013, el total ascendió a 12,6 millones. Casi todos, corresponden a cuentas de banda ancha.

Según cálculos de Anura, el mercado de locutorios mueve $ 250 millones al año, y se concentra sobre todo en la región metropolitana.

"Para los quiosqueros -dice Adrián Palacios, presidente de la Unión Kiosqueros de la República Argentina-, es un servicio más que sirve más como gancho para vender productos que tienen mayor margen, como son las golosinas o las gaseosas". Por cada llamada, el quiosquero se queda con "entre 30 y 40%, pero sobre tarifas muy bajas", detalla.

En el sistema tradicional, "el precio de las comunicaciones que se hacen a través de la telefonía pública -indican en Telefónica- es de cuatro pulsos para comunicaciones locales y 10 pulsos para comunicaciones de larga distancia nacional, según la clave y el tramo horario".

En Anura, que atiende unos 1100 locutorios, admiten la baja del negocio y la imposibilidad de sostenerlos sin adicionales, "pero la necesidad sigue estando, y por eso los locutorios que quedan tienden a captar más clientes", afirma Jerónimo Serafini, al frente de la empresa.

La tecnología de voz por IP se instala sin costo en comodato y funciona sobre banda ancha, el costo fijo asociado. "Además de controlar de forma transparente lo que se factura, permite cobrar $ 0,50 centavos a los clientes -en lugar de $ 0,23 con línea de telefonía pública-, que sigue siendo muy barato", agrega. Así, el margen por comunicación llega hasta el 70% en llamadas locales. En destinos internacionales, que según Serafini, encuentran una amplia base en los trabajadores de países limítrofes, el margen se ubica entre 30 y 40%. Otro factor que mantiene vivo el negocio son los llamados a celulares sin crédito, algo que permite esta modalidad. "Cuesta $ 2 el minuto, más barato que si usaran el celular", aclara Serafini.

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