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Las mujeres, las mejores clientas de las librerías porteñas

Protagonistas: según editores y libreros, el 60 por ciento de las ventas está en manos femeninas, un índice que trepa al 90 por ciento con los libros de autoayuda; otros sondeos revelan que también son las que leen más.

Domingo 13 de octubre de 1996

A la hora de comprar, de consumir; en fin, de gastar plata, nadie supera a la mujer, dice un mito machista. Pero detrás del mito, tal vez irritante, se esconde una gran verdad: al menos en un rubro, el de los libros, las mujeres consumen mucho más que los hombres. El dato surge de las encuestas; lo aseguran los editores y lo confirman los libreros: por lo menos el 60 por ciento de las ventas está en manos femeninas.

Desde el boom de los libros de autoayuda -aquí como en el resto del mundo, un fenómeno especialmente femenino (90 por ciento)-, pasando por todo tipo de colecciones sobre astrología, decoración, cocina, jardinería, maternidad y sexualidad femenina, hasta las novelas del corazón, los best sellers y la literatura de ficción de alto vuelo.

"La única línea en la que los lectores hombres son mayoría es la de la investigación periodística", define Francisco La Falce, gerente de Editorial Sudamericana.

Un estudio realizado por Editorial Planeta coincide con esto. Salvo en el rubro vedette de la lectura masculina, el periodismo de investigación -en donde los hombres recuperan terreno imponiéndose con un 80 por ciento-, en el resto de los rubros, y especialmente en narrativa, el 60 por ciento de los compradores de Buenos Aires son mujeres.

"Y la mayoría de ellas, según nuestra encuesta, son profesionales, no amas de casa", precisa Pablo Avelutto, gerente de marketing de Planeta, anticipándose a cualquier interpretación tendenciosa que pretenda asociar los datos de mayor presencia femenina en este mercado con mujeres que, como están en la casa, tienen más tiempo que los hombres para el placer de la lectura.

Abrir los libros

Porque la cosa no se queda en el estricto terreno del consumo. Es decir, no se trata sólo de comprar sino también de decidirse a abrir los libros, y en este campo, hay que decirlo, las mujeres vuelven a estar primeras. Según un sondeo del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, el 72% de las mujeres de Capital y Gran Buenos Aires leen al menos un libro por año, contra sólo el 65% de los hombres. Y en el rubro de los lectores más voraces, los que superan holgadamente la media docena de libros, las mujeres llegan casi al 20%, mientras que los hombres suman apenas un 15 por ciento.

Ajenos a las encuestas, pero sabios en el mano a mano diario de su métier, los libreros coinciden: son las mujeres las que se zambullen con mayor entusiasmo en la literatura; son ellas, también, las que recorren librerías con más asiduidad.

La diferencia de niveles de consumo entre un sexo y otro es mínima en el microcentro porteño, zona de finanzas, de Bolsa, de hombres, por excelencia. Pero la disparidad se hace evidente al alejarse de la City, en shoppings y barrios.

En la casa central de las librerías El Ateneo, por ejemplo, en Florida y Sarmiento, casi el mismo número de hombres y mujeres pasean su avidez intelectual a lo largo y a lo alto de sus tres pisos.

Las proporciones cambian, sin embargo, en las sucursales de Palermo y Belgrano, donde los hombres brillan por su ausencia. "La mayoría son mujeres", afirmó Faustino Sandoval, jefe de ventas de ambas librerías.

Eligen para ellas y para otros, pues también es cierto que buena parte de los libros llevados por mujeres terminan en manos ajenas, ya que son ellas las que se encargan de comprar los regalos para los cumpleaños de la familia, comentó Sandoval.

De todos modos, no siempre el libro llevado transmuta en libro leído: apenas un 40% de las obras compradas. Avelutto eslabona una cadena poco auspiciosa, más allá de los sexos: "La mayor parte de los libros que se compran son para regalo, y la mayoría de los libros regalados no son leídos".

Los preferidos

Según los entendidos, el mercado del libro es, en la Argentina, al igual que en Europa y los Estados Unidos, cada vez más un mercado femenino.

En realidad, toda la industria está girando hacia la mujer: en la feria del libro de Francfort, por ejemplo, una de las más importantes del mundo, entre los profesionales del libro el 80% son mujeres.

También ha venido creciendo el número de librerías manejadas por mujeres. En París surgió la editorial Des Femmes, con una cadena de librerías propias.

En Buenos Aires, sin ir más lejos, el año último hizo su aparición la Librería de Mujeres, en el Paseo La Plaza, cuyas dueñas han militado en movimientos de liberación femenina.

Si bien no proliferan las colecciones dedicadas especialmente a la mujer, sí abundan títulos destinados a reflexionar sobre problemáticas femeninas, novelas que apuntan sin ambigüedades a su corazón y biografías e historias de mujeres, además, por supuesto, del ya clásico rubro de la autoayuda.

Desde "Usted puede sanar su vida", editado hace varios años y récord permanente en ventas, pasando por las revelaciones de James Redfield, hoy se vislumbra el éxito de "La inteligencia emocional" y "El caballero de la armadura oxidada", entre otros títulos. "No es que las mujeres necesiten mayor ayuda que los hombres, sino que gran parte de estos libros giran en torno de lo afectivo, de los sentimientos", dice Jorge Freytag, de la Librería Santa Fe.

Amores y desamores

Si la clave del gusto femenino está en los sentimientos, no sorprende encontrar que también las novelas estén entre sus preferidas. Otro elemento, en el que coinciden libreros y editores, es que los autores más buscados son los latinoamericanos: la chilena Isabel Allende y las mexicanas Laura Esquivel y Angeles Mastretta. De las autoras argentinas, los recientes libros de Vlady Kociancich, "El templo de las mujeres" y de Liliana Heker, "El fin de la historia", figuran entre los más requeridos. En especial -coinciden Freytag y Avelluto- eligen novelas escritas por mujeres o las que, en la pluma de un hombre, se ocupan de personajes femeninos.

García Márquez es un ejemplo conspicuo de este último punto. Desde siempre, son las mujeres quienes por abrumadora mayoría se alzan con sus libros, poblados de amores y desamores. En cambio, con su último título, "Noticia de un secuestro", magistral lección de investigación periodística, las preferencias se equipararon y los hombres volvieron a ganar terreno.

Ramiro Pellet Lastra

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