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¿El derecho al olvido en Internet? No tan fácil

Los pedidos de remoción de enlaces en los buscadores web abren el debate sobre el alcance de la medida impuesta por Europa para restringir la visualización de contenidos no deseados

Domingo 08 de junio de 2014 • 00:05
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The New York Times
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Foto: Reuters

LONDRES - Eoin Mckeogh sabe lo difícil que puede hacer olvidar a Internet.

Comenzó a librar una batalla judicial contra Google, Facebook y Yahoo luego de que un chófer de taxi en Dublín subiera un video en 2011 que mostraba alguien que se veía como él –pero no era- escapándose de su coche sin pagar. McKeogh, estudiante universitario que estaba en Japón en aquel momento, fue atacado en internet luego de que un usuario anónimo lo acusara falsamente de ser el fugado.

Si bien el video original fue bajado hace mucho, McKeogh sigue batallando en la corte para que se borre el rastro digital. Se cuenta entre los miles de europeos que tratan de borrar sus historias online.

En Francia una madre recientemente buscó eliminar fotos de su hija adolescente con poca ropa de un sitio. En Rumania una mujer trató de impedir el acceso on line a registros de su divorcio. En Gran Bretaña un ex político quiso eliminar vínculos de Google a un libro que considera difamatorio hacia él.

Tales esfuerzos se han acelerado luego de una decisión de la máxima corte europea este mes, que es un verdadero hito, que requerirá de Google y otros proveedores de búsquedas que consideren los pedidos de individuos de eliminar vínculos que dicen que violan su privacidad . En los primeros días después del dictamen alrededor de 1000 europeos pidieron a Google que eliminara vínculos , teniendo la mitad condenas penales y la mitad no, según gente que supo de los pedidos. Los pedidos incluyen los de un actor que busca eliminar vínculos con artículos sobre un affaire con una chica menor y un doctor que busca eliminar críticas.

Las compañías de búsquedas enfrentarán un desafío considerable para responder a los pedidos. Google solo manejó más de 23 millones de pedidos el último mes de eliminar vínculos a material con copyright en todo el mundo. Pero gran parte de esos esfuerzos son automatizados y se refieren a cuestiones claras como eliminar el vínculo a una película robada.

Tratar con individuos que presentan quejas en Europa promete ser más complejo porque probablemente requiera empleados adicionales para manejar decisiones menos claras. Google ahora tiene un formulario online para los europeos que piden la eliminación de vínculos. La compañía también dijo que piensa crear un comité asesor para "desarrollar una conversación pública sobre estas cuestiones".

"Una manera simple de entender lo que sucedió aquí es que hay una colisión entre el derecho a ser olvidado y el derecho a saber, dijo Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google "

Si bien el dictamen de la corte parece imponer un "derecho a ser olvidado", Europa mantiene desde hace tiempo una postura agresiva respecto de los derechos individuales en la era digital. Cada nación de la Unión Europea tiene un ente de protección de datos por medio del cual los ciudadanos pueden apelar en busca de ayuda para borrar sus historias online.

La decisión de la corte deriva de un caso presentado por un español, Mario Costreja González, al que le preocupó el destaque dado por Google a un aviso breve de un diario de la década de 1990 de que una casa que era de su propiedad fue vendida para pagar deudas. "Nunca me preocupó mi imagen online, me preocupó el impacto sobre mi trabajo", dijo Costeja González, abogado, en una breve entrevista. "Siempre estuvo a favor de la libertad de expresión".

Pero la industria tecnológica ha presentado la decisión como un golpe contra el libre flujo de información en la red y una victoria para quienes quieren ocultar crímenes pasados, incluyendo pedófilos, políticos corruptos y empresarios inescrupulosos.

"Una manera simple de entender lo que sucedió aquí es que hay una colisión entre el derecho a ser olvidado y el derecho a saber. Desde la perspectiva de Google eso es un equilibrio" dijo Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google en comentarios recientes sobre la decisión. "Google cree, habiendo visto la decisión, que queda firme, que el equilibrio establecido es equivocado".

Históricamente muchos pedidos apuntaron a bloquear el acceso más amplio a lo que muchos ven el dominio público.

Indaco Systems, una compañía rumana, opera un sitio que publica las actividades de las cortes romanas, difundidas por el gobierno. La compañía ha recibido cientos de quejas este año de ciudadanos preocupados por el acceso público a archivos de la corte que los involucran. Muchas de las quejas están relacionadas con los vínculos de Google que llevan a los casos registrados.

Eric Schmidt, presidente de Google
Eric Schmidt, presidente de Google. Foto: Reuters

Adrián Nicolaide, abogado de Indaco, dijo que "la información es pública –y en ese caso cualquiera debiera tener acceso- o no es pública y el público no debiera tener acceso libre".

"El hecho de que Google indexe información pública oficial lleva a que la información alcance todo un nuevo nivel de publicidad, pero no viola el propósito de la información pública", agregó.

El dictamen también refleja la visión históricamente divergente sobre la privacidad entre los Estados Unidos y Europa y viene junto a la profunda desconfianza de la tecnología estadounidense alentada por las revelaciones sobre las prácticas de espionaje masivo del gobierno de Estados Unidos.

El dictamen de la corte "hace eco de lo identificamos como una tendencia social, que es la voluntad de los individuos de controlar su vida online" dijo Isabelle Falque-Pierrotin, presidenta de la agencia de protección datos francesa. Su agencia ya recibe alrededor de 2000 quejas al año de gente que quiere que se elimine contenido o vínculos de internet, dijo.

Afirmó que el reciente dictamen fue casi inmediatamente citado en quejas que llegaron a su agencia.

"Es demasiado pronto para decir que va a llevar a un incremento automático, pero me sorprendió que antes de pasadas 24 horas alguna gente que se quejaba mencionaba este dictamen de la corte", dijo. "Los abogados son muy eficientes".

Pero una vez que un ítem cuestionado está online el genio no vuelve fácilmente al ánfora.

Google enfrenta un arduo camino por determinar qué solicitudes de los usuarios europeos pueden ser removidas del buscador web
Google enfrenta un arduo camino por determinar qué solicitudes de los usuarios europeos pueden ser removidas del buscador web. Foto: AP

En el caso de McKeogh, un juez irlandés indicó que el video del taxi podía encontrarse aún y ordenó a las compañías de tecnología que dieran pasos para eliminar "etiquetas, hilos y otros medios por los cuales el material sigue accesible y visible".

"Todo tipo de mentes de malvadas y aparentemente ociosas atacaron al demandante, y tal como parece suceder con aparente impunidad en este tiempo en los sitios de medios sociales, repiten lo que primero llega a sus cabezas vacías, ociosas y entrometidas" escribió el juez Michael Peart de Dublín el año pasado, cuando otorgó la razón a McKeogh en un caso.

El abogado de McKeogh rechazó pedidos de comentarios, citando el litigio. El caso ahora está siendo considerado por la Corte Suprema Irlandesa.

El juez Peart en uno de sus dictámenes, señaló lo complejo del cometido de McKeogh. "Esta corte no tiene una varita mágica", escribió. "El daño ya fue hecho y es imposible ‘deshacer el tañido de la campana’ que sonó tan fuerte".

Los europeos tienen larga historia de tratar de recuperar su privacidad.

Se puede tomar como ejemplo el caso de Alexandre Dumas. En 1867 el autor francés de 65 años de "El Conde de Monte Cristo" posó para una serie de lo que se consideró fotos subidas de tono con Adah Menken, una actriz estadounidense mucho más joven que se rumoreaba que era su amante. En algunas ella parece en ropa interior y en otras está abrazada con Dumas. Hubo escándalo cuando algunas de las fotos fueron publicadas, y Dumas fue a las cortes francesas para tratar de recuperarlas.

"La privacidad está profundamente relacionada con la protección del honor personal en Europa" dijo James Q. Whitman, profesor de derecho de Yale, que escribió un estudio detallado comparando las políticas de privacidad europea y estadounidense

"Los europeos entienden que la diseminación pública de hechos embarazosos acerca del pasado de uno pueden socavar el sentido del honor y el lugar en la sociedad", agregó. "El derecho de privacidad estadounidense en realidad no está orientado del mismo modo a proteger el honor personal o el status social".

En 1867 las cortes francesas dictaminaron que el "derecho a la privacidad" estaba por encima de los derechos de propiedad del fotógrafo y ordenó que las fotos fueran vendidas nuevamente a Dumas. Aún así algunas de ellas pueden verse hasta el día de hoy. En Internet.

Mark Scott contribuyó informes.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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