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Alejandro Guyot: "Hoy el tango está vivo y en continua evolución"

El cantor de la agrupación 34 Puñaladas analiza a su generación, responsable de la revalorización del tango en los últimos quince años

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LA NACION
Viernes 13 de junio de 2014
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El tango estaba en peligro de extinción cuando apareció nuestra generación." Al cantante y letrista Alejandro Guyot le gusta decir que forma parte de la generación que "hizo la losa" sobre la que se apoyó una nueva escena del tango. Tiene autoridad para decirlo. Guyot fue protagonista de momentos fundacionales de esta nueva época del género: fue integrante de la primera formación de El Arranque, en 1996; participó de la célula inicial de Astillero, en 2005, y, desde 1998, es el cantante y autor de los tangos de 34 Puñaladas, con los que grabó cinco discos. La nueva producción, Astiya, íntegramente compuesta por un repertorio de tangos propios, y que presentarán hoy, en el CAFF, los vuelve a poner al frente de una avanzada de recambio poético dentro del género. "Nuestra generación está encontrando su propia voz dentro del tango -afirma Guyot-. Hoy escuchás Radio Caff y con los primeros cuatros compases ya sabés si es la Fierro, El Arranque, Astillero o Dema. Es como pasaba en otra época, sin comparar. Pero la conclusión de esto es que el tango está vivo y en continua evolución. Podés contar tantos estilos como artistas nuevos hay. Eso es una señal de la buena salud que tiene el tango de hoy", diagnostica el cantor, con palabras que suenan a manifiesto.

Tras el salto al repertorio propio que provocaron con Bombay Buenos Aires (2009), en su nueva producción consolidan su voz poética y sonora con retratos hiperrealistas de una Buenos Aires de trazo oscuro -personajes periféricos y tangos fatales- que interpretan con ese formato de guitarras y cantor con un estilo filoso y disonante. "Astiya es un disco que tiene sus oscuridades, pero, por momentos, nace una flor de campo al costado del camino. Eso creo que tiene que ver con que en algún momento al tango siempre se lo enunció como la música de Buenos Aires. Nosotros lo planteamos también así. Ya no es la Buenos Aires de Gardel, Troilo ni Piazzolla. Buenos Aires es esto, una metrópolis que estalló en miles de direcciones."

-Hay una atmósfera muy oscura no sólo en la estética de 34 Puñaladas, sino también en otras propuestas contemporáneas del tango

-Es que así como en su momento de Buenos Aires surgió un tipo de tango canción que hablaba del arrabal, con historias de muchachas que se iban al centro a probar suerte, ahora nuestro deber era actualizar esa mirada. Y por momentos la ciudad tiene imágenes sumamente oscuras. En esta generación hay una sensibilidad que lleva a retratar la marginalidad, la violencia, la desolación de ciertos paisajes urbanos y la crisis habitacional. El tango tiene una función de crítica social y nosotros estamos haciendo una autopsia de la realidad, con el bisturí de la poesía y la música.

-¿Los tangueros de tu generación están marcados por la crisis de 2001?

-Totalmente. Yo nací en 1972 y pasé mi niñez en dictadura. Después vino la democracia, que no sabíamos qué era, teniendo yo una tía a la que "chuparon" en La Plata como dos meses. Creo que cuando te ponés a escribir un tango se te viene toda esa historia. Es una manera de que drene toda esta ciudad post-Cromagnon y macrista de lugares clausurados. Es una manera de vengarse. Es como querer apropiarnos de un cacho de Buenos Aires y decir "esto es nuestro".

En la década del 90, Guyot curtía el Bar El Chino de Pompeya buscando los rastros culturales y barriales del género. Había sido seguidor de los Redondos y agarró el coletazo final de Don Cornelio y la Zona. Junto a los hermanos Ignacio Varchausky (El Arranque) y Nicolás Varchausky (34 Puñaladas) tuvo una agrupación de tango rock con la que hacía temas propios. "Ése fue el primer acercamiento al tango", recuerda el poeta, que hace poco presentó en Francia su libro de poemas Brumario. Después vino una etapa de aprendizaje que, dice: "Fue muy necesaria para toda esta generación del tango".

-¿Cómo era el panorama en aquellos años?

-Tuvimos que formarnos de manera autodidacta. Nadie me enseñó concretamente a cantar o componer tangos. El trabajo fue buscar en canciones, estudiar vinilos y grabaciones en cassette. Eso lo tuve que averiguar yo, como también Ariel Ardit, Hernán Lucero, El Chino Laborde, El Cardenal Domínguez, Karina Berloegui y Dolores Solá de La Chicana, entre muchos otros. Fue un arduo camino ver cómo te podías meter en un lenguaje que había sido omnipresente en la ciudad de Buenos Aires, pero que ya no estaba. El tango había sido una cultura hegemónica y de repente había desaparecido y había que volver a aprender ese idioma, esa jerga poética y musical.

-¿Qué pensás que está aportándonos tu generación a la escena?

-Nosotros tuvimos que poner el hombro en un momento, hace quince años, cuando que no le daban pelota. Recuerdo haber llevado nuestro primer disco a Radio Continental y que nos dijeran "tenemos prohibido pasar tango". Tuvimos que abrirnos espacio a los codazos. Hubo que pegarse palazos, grabar discos y tocar mucho. Tengo la certeza de que el gran logro generacional fue haber puesto el tango en una escena cultural con fuerza propia y entrar en espacios que no eran del tango, como Inrokuptibles o la Rolling Stone.

Ahora Guyot es una de las voces poéticas más importantes de su generación. Sus tangos los graban y tocan otros compañeros de época, como Altertango, la Orquesta Fernández Fierro, Astillero y Ciudad Baigón. "Mi centro de operaciones es 34 Puñaladas, pero me gusta interactuar con la gente que está laburando hoy. Estamos en un momento en que se está conformando un repertorio que ya está circulando. Hay un caldo interesante."

-¿Te sentís el poeta de la nueva generación?

-Creo que si no pudiera canalizar esto de la escritura me sentiría un poco frustrado dentro del tango. Esto de haber dado el paso de ser un simple cantor a escribir mis propios tangos me genera un sentido de pertenencia con la nueva generación de letristas y compositores, como el Tape Rubin, Vicky Raimondo y Acho Estol. Tenemos un montón de cosas que decir y una gran cantidad de grupos increíbles: Astillero, El Arranque, la Fierro, Ciudad Baigón, Sexteto Fantasma y Altertango. Todos encontramos un género en el que queremos manifestarnos con un lenguaje genuino y sin nostalgia. Mi abuelo cantaba tangos y mi vieja escuchaba Pink Floyd. Como generación, siento que estamos haciendo esa síntesis.

34 Puñaladas

Presentación de su disco Astiya

CAFF, Sánchez de Bustamante 764.

Hoy, a las 22.

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