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Aquel equipo de José

Hoy se cumplen 30 años del partido en que el recordado equipo de Racing, dirigido por Juan José Pizzuti, empató con Gimnasia y Esgrima La Plata y se consagró campeón por última vez en un certamen de la AFA.

Miércoles 20 de noviembre de 1996

Después de los años dorados de 1949, 1950 y 1951, aquellos de la triple corona, de los goles de Boyé, del talento de "Tucho" Méndez, de la eficiencia de Rubén Bravo, de la solidez de Fonda, de Rastelli y de Gutiérrez, de la seguridad de Antonio Rodríguez , en el arco, y de Higinio García y García Pérez, en la zaga, no hubo que aguardar tanto para dar otra vuelta olímpica.

En 1958 y en 1961 se sucedieron dos campeonatos memorables, con jugadores inolvidables como Corbatta, Pizzuti, Manfredini, Sosa, Belén, Sacchi, Anido o Murúa le dieron lustre a una época en que la "Guardia Imperial", esa fiel hinchada de la "Academia" no pensaba ni remotamente que podían pasar tres décadas para gritar por Racing campeón.

Por eso, apenas cinco años después, nacía un equipo símbolo, el de "José", por Juan José Pizzuti, el técnico que condujo a un equipo que se gestó en 1965 y que permaneció invicto por 39 fechas hasta culminar siendo el dueño del certamen de 1966 postergando a River Plate -precisamente el que le cortó la racha de victorias, en el Monumental- y marcando, sin quererlo, una fecha con letras de molde en su rica historia: 20 de noviembre de 1966.

Ese día, en la cancha de Gimnasia, en La Plata, ninguno de los integrantes del plantel racinguista, que luego de igualar 0 a 0 se dispuso a dar la ansiada vuelta olímpica cuando todavía faltaban dos fechas para el final del campeonato, hubiese imaginado que se convertirían en una leyenda. ¿Quién se hubiera atrevido a imaginar que nunca más Racing sería campeón de un torneo organizado por la Asociación del Fútbol Argentino?

Mucho menos se podría pensar en tanto infortunio, si poco tiempo después, ya en 1967, se hilvanarían la Copa Libertadores primero y la Intercontinental después, con el recordado gol del "Chango" Cárdenas, marcando un hito, frente a los escoceses del Celtic, en Montevideo, ante la atónita mirada de los uruguayos que habían ido a alentar a los británicos. Aquel Racing fue el último de los tiempos de gloria. El de Luis Carrizo (arquero), Roberto Perfumo, Rubén Díaz, Oscar Martín, Alfio Basile, Nelson Chabay, James Donald Martinolli, Juan Carlos Rulli, Juan Carlos Cárdenas, Juan José Rodríguez y Humberto Maschio. Un conjunto de hombres extraordinarios que aunaron talento, fuerza y coraje para convertirse en héroes, cada vez más grandes a través de los años.

Es que se fueron sumando fechas, partidos, meses, lustros, décadas. El fenómeno Racing comenzó a vivir del recuerdo de aquel 20 de noviembre de 1966. Casi dos generaciones no pudieron gritar ¡Campeón! Por eso cada campeonato es una ilusión renovada. Y no hay nada ni nadie que pueda quitarle la esperanza a esos miles y miles de hombres y mujeres que identificados con los colores albicelestes le demuestran su amor a la camiseta en cualquier cancha del país.

A ellos, los hinchas genuinos, no les importan los apremios económicos, los cambios de técnicos (a un promedio de dos por año) ni las compras y ventas masivas de jugadores. Ellos han heredado la gloria de Racing, el decano de los clubes argentinos de fútbol. Por eso siguen aportando su estímulo, su insobornable presencia en las tribunas. Porque ver a "su" Racing campeón se ha convertido más que en un deseo en una obsesión.

Por eso, por la conmovedora fidelidad a una divisa, puede decirse que pese a que se cumplen 30 años de aquella gesta, marcada a fuego el 20 de noviembre de 1966, para cada uno de los hinchas, la esperanza de un título no va a morir nunca. Se renovará año, tras año, campeonato tras campeonato. Gritando y cantando por el mítico Racing, ese que llevan en lo más profundo del corazón abuelos y padres, hijos y nietos. Porque finalmente, más allá de vueltas olímpicas y campeonatos perdidos, Racing es un sentimiento.

Carlos Poggi

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