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La crisis de la deuda / Reacciones en los mercados externos

En Wall Street advierten que el país debe pagar a los holdouts si quiere recibir inversiones

Política

NUEVA YORK.- Manhattan recibió ayer el inicio del verano con sol, bastante humedad y un pronóstico tajante de uno de sus oráculos financieros: sólo si la Argentina les paga a los holdouts podrá acceder a multimillonarias inversiones para que la economía en general y el sector energético en particular vuelvan a crecer.

Con muchas personas disfrutando del Central Park y tantas otras haciendo cola para ingresar en los teatros de la zona de Time Square desde temprano, la ciudad no frenó su ritmo y por eso también fue posible ver cómo algunos ejecutivos de Wall Street ingresaban en sus oficinas a trabajar. Entre ellos circuló el flamante informe de la firma Graham Fisher, reconocida entre los inversores y analistas locales por su trayectoria.

El analista Joshua Rosner indicó en el reporte que "el número de US$ 15.000 millones que invoca la Argentina como obligación para pagarles a los holdouts no existe , pero aun si fuera así, podría manejarlo, por su bajo nivel de endeudamiento". En este sentido, recordó que varias firmas de Wall Street ofrecieron comprar esa deuda para resolver el problema. Y si el Gobierno eligiera ese camino, indicó Rosner, "normalizaría su relación con los mercados internacionales, reduciendo el costo de su fondeo y atrayendo de inmediato los capitales necesarios para financiar su desarrollo". Esto beneficiaría "a industrias clave, como el sector energético y su economía en general", agregó.

Un modelo de Graham Fisher indica que resolver el problema de los holdouts a la Argentina le generaría una baja muy importante en el nivel de tasas de interés que paga el Gobierno y, en particular, una caída de 400 puntos en el costo de los créditos contra default (CDS) del país. "Sin un incremento de su deuda total, sólo refinanciando la existente, un nivel más bajo de tasas implicaría un ahorro de US$ 50.000 a US$ 70.000 millones para la Argentina en la próxima década", indicó la consultora, para marcar el contraste con la suma que el país debería pagarles a los holdouts para resolver todos los juicios en esta plaza financiera.

Esto no sólo beneficiaría al gobierno nacional, sino también a las provincias y al sector privado, aclaró Rosner, quien sigue la situación de la deuda argentina desde hace varios años.

Luego de cuestionar los discursos de principios de la semana pasada de la presidenta Cristina Kirchner y del ministro Axel Kicillof, el analista sostuvo que las recientes negociaciones con Repsol y con el Club de París demuestran que una negociación de buena fe es posible. Pero advirtió que, mientras el Gobierno no la encare, "es recomendable evitar las inversiones en el sector público y privado de la Argentina hasta que queden en claro las intenciones" del Poder Ejecutivo. En este sendero, "la Argentina enfrentaría otra década de problemas económicos y sociales, y el legado de los Kirchner habrá sido colocar la ideología por encima de las necesidades del país", concluyó, tajante.

 
 

Al analizar en particular un posible acuerdo, el Bank of America concluyó que, dado el stock de reservas, la Argentina sólo podría pagarles a los holdouts si incluyera en el arreglo un pago mucho mayor con bonos que con las reservas del Banco Central, dados los compromisos adquiridos por el país justamente al regularizar su deuda con Repsol, algunas empresas del Ciadi y el Club de París. Por lo tanto, "es evidente que el país necesita volver al mercado de capitales para financiar estas necesidades" de los próximos cinco años, que rondan unos 45.000 millones de dólares entre capital e intereses. Esto incluye unos 30.000 millones adicionales que estaban en default y que el Gobierno comenzó a comprometerse a pagar en los próximos años.

La consultora Eurasia también dijo que, aunque a la Argentina le falte fuerza para negociar, "es posible que alcance un acuerdo que incluya bonos con una reducción en el valor, que puede ser incluido para el resto de los holdouts" que no ganaron la causa del pari passu, pero que en el futuro podrían tener sentencias firmes.

No todas las opiniones en esta ciudad van en el mismo sentido: para algunos columnistas de The New York Times la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de no tomar el caso del pari passu es un mal precedente para futuras reestructuraciones de deuda, porque otorga a un grupo minoritario de acreedores demasiado poder de fuego frente a las mayorías que aceptan los canjes para salir del default, como ocurrió en el caso de la Argentina.

Desde hoy, más allá de los debates, comenzará a correr el reloj hasta dentro de siete días, cuando la Argentina debe hacer el pago de US$ 900 millones del bono Discount, aunque tenga otro mes para cumplir sin caer en default técnico. Habrá que ver cómo reaccionan esta mañana bonos y acciones en esta plaza, tras el fuerte rebote registrado el viernes pasado luego del discurso en el que la Presidenta se comprometió a pagar al 100% de los bonistas, aunque pidió hacerlo "en términos razonables".

Críticas a la Corte en The New York Times

La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de no revisar la sentencia a favor de los fondos buitre "tiene implicancias profundas e inquietantes para el funcionamiento del sistema financiero internacional", dice una nota de opinión publicada ayer en The New York Times, que advierte que incluso el país norteamericano podría verse afectado.

La nota, titulada "El golpe de los buitres de la deuda", firmada por Mark Weisbrot -codirector del Centro para la Investigación Política y Económica-, resalta que más del 90% de los tenedores de bonos argentinos aceptaron el canje propuesto por el Gobierno y que "el país ha efectuado todos los pagos de los bonos reestructurados a tiempo".

La nota advierte, además, que la decisión vuelve "difícil o imposible" que los gobiernos quebrados puedan llegar a acuerdos con sus acreedores, ya que ninguno de ellos aceptaría un recorte en el monto adeudado. "Un solo tenedor de bonos o fondo buitre podría torpedear un proceso de reestructuración", agrega.

Según Weisbrot, la decisión de la Corte generará daños a la gente común que se conocerán en futuras crisis de deuda..

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