Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El Mundial de las ligas menores

Miércoles 25 de junio de 2014 • 23:07
0

Los medios deportivos de España, Italia e Inglaterra ya pueden entregarse sin inhibiciones a lo de siempre, como en cada junio-julio: activar y desactivar bombas de humo del mercados de pases. Ya está. Se acabo del suplicio. Con la salida de Italia se fue el tercer seleccionado europeo de los grandes. Uruguay hizo su aporte: le ganó en los noventa minutos a los dos de su "Grupo de la Muerte" y antes Chile le había dado el golpe de nocaut a España en su derrumbe imperial.

Ante esta situación, las lecturas son obvias y se replican en todos los idiomas: quedaron afuera tres seleccionados de países que tienen las ligas más poderosas del planeta . No corre la misma suerte Alemania, tal vez, porque toda regla tiene su excepción y porque cuando se va a Alemania a jugar al fútbol hay que hacerlo como alemanes. Holanda y Francia tampoco corren esa mala suerte. Todos creemos ver un patrón en común en aquellas eliminaciones, como si fuéramos detectives futboleros que elaboramos una hipótesis con la tabla de posiciones como cuerpo del delito y los partidos como pistas que ni siquiera hay que buscar.

Pero como el fútbol tiene una lógica y una respuesta para cualquiera que quiera decir algo, sin importar si el final de la oración se contradice con el comienzo, es imposible dar como válido un factor que aglutine las tres eliminaciones. La idea central, la contestación masiva, sería que han quedado afuera tres seleccionados cuyas ligas se nutren de futbolistas de otras partes. Sin estar a la misma altura que España, Inglaterra e Italia, hasta se puede sumar a ese lote a Portugal (puede que sea apenas cuestión de horas) que también ingresa muchos futbolistas universales a su liga. Se supone que la presencia a gran escala de jugadores extranjeros, de algún modo, corroe el estilo y el perfil de esos países. Se potencia el campeonato y a la vez se debilita al seleccionado.

Esa idea la desmiente la última secuencia de los Mundiales: Italia campeón en 2006 y España en 2010. Objetivamente la situación era igual a la actual. Probablemente merezca otro tipo de atención el caso de Inglaterra que atraviesa los mares de los campeonatos del mundo sin arrimar a la zona caliente. Por lo menos no desde 1990 (cuarto lugar). Por supuesto que toda salida rápida de un Mundial merece una revisión y mucho más si como pasa con Italia el asunto se repite en dos mundiales consecutivos.

La visión que sostiene que es el futbolista extranjero el que marca "la diferencia" y sin él nada funciona, encaja perfectamente con nuestro modo de ver el fútbol. La zona iluminada apunta a que es siempre el futbolista el que "decide" y deja a oscuras a las estructuras, los sistemas de entrenamiento, el funcionamiento orgánico de los clubes y la estabilidad de los campeonatos. Damos por sentado que el futbolista, especialmente el nuestro, sobrevuela esas fortalezas institucionales en vez de considerar que, tal vez, gracias a esas plataformas, el futbolista se destaca. Es bueno sobre la estructura creada por otro. La esencia misma del valor agregado.

Pero aún en esta apreciación es imposible dar una afirmación contundente. Ahí está Lionel Messi rescatando dos veces a la Argentina en partidos muy chatos y el "mordisquero" Luis Suárez sometiendo a sus compañeros del Liverpool, justo cuando los diarios ingleses vaticinaban que el uruguayo sería el hombre clave del partido. Ahí lo tenemos a Godin con un gol contra Italia muy parecido al que le hizo al Barcelona para Atlético Madrid. Situaciones semejantes en historias diferentes.

Como fuera, Inglaterra, España e Italia ya se marcharon. Portugal pretende sostenerse de un azulejo con las uñas. Este Mundial se perfilaba como traumático para varios seleccionados europeos y así lo fue. El péndulo cambiará desde octavos de final: los cruces entre Brasil-Chile y Colombia-Uruguay determinan que para semifinales solamente un sudamericano de pie. Una Copa América encapsulada en el Mundial.

Es imprescindible que la Argentina haga pronto una lectura acertada de todo lo que sucede. No aprovechar sorteos que guiñaron un ojo, rivales limitados, climas apacibles y el adiós tempranero de adversarios poderosos, sería para lamentar durante un largo tiempo. Especialmente cuando los nuestros vuelvan a los clubes de ellos.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas