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Erik Kossoff: "Buscamos una alternativa para los pacientes que fracasaron con los fármacos"

El reconocido neurólogo del Hospital Johns Hopkins, de EE.UU., ensaya una dieta de alto contenido de grasas para quienes no responden al tratamiento clásico

Martes 01 de julio de 2014
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Aunque la mayoría de los pacientes con epilepsia pueden beneficiarse de fármacos de larga data y de última generación, hay un grupo "resistente" a los tratamientos.

Eric Kossoff, neurólogo del Hospital Johns Hopkins, en los Estados Unidos, ensaya con ellos otro enfoque: la dieta "cetogénica", es decir, con un muy alto contenido en grasas.

El especialista estuvo en Buenos Aires para participar en una jornada dedicada al tema en el Hospital Italiano, donde la doctora María Vacarezza dirige un programa que estudia los resultados de esta dieta desde 2006. "Tratamos a cien pacientes y algunos fueron dados de alta -dice Vacarezza-. Los resultados fueron muy parecidos a la literatura. Un 70% disminuyeron por lo menos un 50% las crisis."

Tanto Kossoff como Vacarezza ensayan la dieta mayormente en niños, pero también la están probando en adultos.

"Los chicos a los que les indicamos este programa alimentario son muy refractarios a los fármacos, vienen de repetidos fracasos con las drogas habituales . Con las medicinas, tienen un 30% de posibilidades de responder, y tal vez un 2% de entrar en remisión. Tradicionalmente, la indicamos después de hacer dos o tres intentos con fármacos, y cuando la cirugía no parece una buena elección. No importa dónde se encuentre uno en el mundo, los resultados son llamativamente similares: independientemente de la edad o el género, la mitad responde. La mitad de los casos tendrá por lo menos un 50% de reducción en las convulsiones y, de éstos, uno de cada diez entrará en remisión", pronosticó Kossoff en una charla con LA NACION.

-¿Cómo y por qué funciona esta dieta?

-La dieta cetogénica existe desde hace 93 años. Fue creada para tratar la epilepsia en 1921, en la Clínica Mayo, de Rochester, Minesota, y resultó muy popular en los años veinte y treinta. Se sabía desde hacía mucho que el ayuno y la hambruna mejoraban las convulsiones, aunque no se entendía por qué y tampoco lo sabemos hoy. De modo que R. Wilder creó una dieta alta en grasas y baja en hidratos de carbono que imitara la forma en que el cuerpo reacciona frente a la hambruna. Si uno analiza la orina de una persona que se alimenta de esa forma, ve "cuerpos cetónicos", una señal de que el organismo está descomponiendo la grasa, y por eso se le dio ese nombre. Durante 80 años se creyó que las cetonas suprimían las convulsiones, pero en los últimos veinte años se sugirió que actúa por muchos otros mecanismos.

-¿Qué teorías podrían explicar sus efectos?

-Una de las hipótesis plantea que con este régimen se mantiene estable la glucemia [la concentración de glucosa en la sangre], algo que se sabe que es bueno para una persona con epilepsia. Otros creen que puede actuar a través de un mecanismo vinculado con las mitocondrias [las organelas encargadas de suministrar energía para la actividad de las células].

-¿En qué consiste este programa alimentario?

-Básicamente, el 92% de las calorías debe provenir de las grasas. Es preciso comer grandes cantidades de manteca, mayonesa, carnes, vegetales, crema, aceites. Por ejemplo, en los Estados Unidos, un desayuno incluiría huevos revueltos con panceta y, para tomar, crema. El almuerzo, una hamburguesa con mayonesa, vegetales, un poquito de frutas, un poquito de papas, pero no mucho, nueces y montones de queso. Y la cena sería similar al almuerzo.

-¿Y qué beneficios ofrece?

Hay algunos tipos de epilepsia (como la mioclónica estática y el síndrome de West) en los que existe evidencia de que la dieta es muy, muy beneficiosa, incluso hasta en el 90% de los casos.

-¿Es fácil de seguir? ¿Qué dicen los pacientes?

No, no es fácil. Tienen que comprometerse y hacer un esfuerzo. A los chicos nosotros los internamos durante algunos días para que aprendan a programarla y utilizarla.

-¿Reemplaza totalmente a la medicación?

Frecuentemente obtenemos los mejores resultados con una estrategia farmacológica y dietaria. Pero si funciona, después de un mes podemos empezar a reducir los medicamentos lentamente.

-¿Los pacientes se curan?

-En muy pocos casos. Generalmente ofrece una mejoría transitoria y no se puede mantener más de dos a tres años porque a largo plazo tiene efectos adversos.

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