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La diferencia fue el convencimiento

Viernes 04 de julio de 2014 • 23:43
PARA LA NACION
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RÍO DE JANEIRO.- La actitud está por encima de cualquier sistema táctico, dice Carlos Bianchi. Tiene razón. A igual determinación, influyen los jugadores, la táctica, la estrategia y los detalles. Cuando se nota una diferencia en el intangible, todo el resto queda detrás. Confiado y sin esa necesaria tensión competitiva, Colombia entró en el partido a ver qué pasaba. Con rabia acumulada, Brasil olió sangre desde el primer minuto y salió a comérselo crudo. David Luiz trababa con Teo y con Zapata en la misma jugada. Neymar recuperaba una bola en propio campo. El equipo ganaba casi todas las divididas. Hasta Fred se movía y complicaba a Yepes.

El primer gol retrata la diferencia de compromiso. Carlos Sánchez debía marcar a Thiago Silva y se durmió una siesta. El capitán brasileño se anticipó y aprovechó la distracción. Un gol de Copa Confederaciones 2013, antes de los diez minutos, ideal para convencerse de su proyecto."El campeón volvió", gritaba la gente en el Castelão de Fortaleza. Colombia sintió el golpe y no reaccionó durante toda la etapa inicial.

Ospina evitó una diferencia mayor. Brasil le tapó receptores, le quitó salida limpia desde el fondo, le cortó circuitos de juego y lo obligó a revolear la pelota. Aisló a James y a Cuadrado, que en la primera mitad dieron, sumados, menos pases que Fernandinho, más activo que en el match ante Chile. No se conformó con neutralizarlo. Fue para adelante y puso seis jugadores dentro del área rival. Maicon marcó y se proyectó mejor que Dani Alves en el lateral derecho. Único mediocampista central, Fernandinho estuvo pendiente del 10 colombiano. Delante de él, Óscar, Paulinho y Hulk le dieron consistencia a ese sector de la cancha del que Brasil había prescindido contra los chilenos. Tuvo mediocampo. Óscar se destacó en el primer pase, Paulinho en la llegada y Hulk en el remate.

En el retroceso defensivo, se armó la línea de cuatro para no dejar expuesto al bloque del fondo. Neymar libre y Fred de referencia compartieron el frente de ataque. Brasil ejecutó su plan al filo del reglamento. Raspó, metió y pegó. El árbitro español Velasco Carballo sólo se limitó a pitar las faltas. Las que eran y las no que no eran. Cobró todo, pero no usó las tarjetas para limitar ni la violencia ni la reiteración. Mostró la primera amarilla enla infracción número 41.Minuto 64. Thiago Silva no dejó sacar a Ospina y se pierde la semifinal ante Alemania. Su estilo de conducción ayudó a la desnaturalización del juego tras el 2-1. Desde ahí, sólo hubo patadas. La planilla registró 54 faltas. No figura la más dura de todas.Con un rodillazo, Zúñiga sacó del partido y de la Copa a Neymar. El español no la cobró. Aplicó ley de ventaja y no mostró tarjeta al lateral.

Scolari armó Murciélago Tactics al final con línea de cinco y Henrique de tercer central. Los dos titulares habían dejado su sello en el marcador. David Luiz con tributo a la "folha seca", esa manera de patear tiros libres tan brasileña como la caipirinha. Colombia nunca se convenció de que podía dar el golpe histórico. Yepes se fue a jugar de 9 y Ospina a buscar un centro, pero ya era tarde. Brasil no brilló, pero, más importante, no dejó brillar a su rival y ganó bien.La imagen del final, con David Luiz, Marcelo y Alves consolando a James, nos vino ideal para recordarnos por qué, a pesar de partidos feos y ásperos como losde ayer, nos gusta tanto el fútbol.

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