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Olimpia de Oro a la mejor deportista argentina de 1995

Nora Vega volvió a rendirse ante la emoción

Deportiva

La patinadora marplatense de 34 años no pudo salir del asombro cuando fue coronada la semana última con el Olimpia de Oro por su notable trayectoria.

Simple y humilde. Talentosa y aguerrida. Aquellos mismos atributos que la acompañan desde los 8 años cuando comenzó su pasión por el patín carrera en su Mar del Plata natal la erigieron en la mejor deportista argentina del año. Un reconocimiento justo para Nora Vega aquella niña devenida en mujer que no tuvo vergüenza para llorar con ganas al recibir el Olimpia de Oro.

Si hasta el presidente de la Nación Carlos Menem le obsequió un pañuelo ante la atenta mirada del público que le regaló un aplauso cerrado y sincero como pocos. Seguramente muchos recuerdos e imágenes recorrieron su mente: las jornadas de gloria las dos ocasiones que la alejaron de la competencia la lucha a pulmón por mantenerse en la elite de una disciplina amateur...

Pero lo más valioso era saber que a 400 kilómetros su esposo y su hijo Pedro de cuatro años compartían esa inmensa alegría. Una sensación que sólo esos momentos tan especiales pueden contagiar a propios y por qué no a extraños. Era el momento de festejar y de salir del asombro por el premio que el Círculo de Periodistas Deportivos le tenía reservado como broche del año.

Una pasión sobre ruedas

Comenzó como una diversión un juego pero el tiempo transformó esa gran pasión por correr con velocidad y potencia sobre ruedas en un modo de vida. "Junto con mis hermanos en especial Reinaldo empecé a usar los patines en el Club Deportivo Norte a cinco cuadras de mi casa. Me entusiasmé y así me incliné por completo a este deporte" dijo el máximo exponente de este deporte en nuestro país que debió esforzarse una vez más para adaptarse hace un tiempo a los nuevos patines en línea. Otro duro desafío.

Hoy con 34 años Nora Vega se convirtió en la tercera mujer que se adjudicó el Olimpia de Oro -después de las tenistas Norma Baylon y Gabriela Sabatini- que tiene un valor inigualable. Y con el mismo tono suave y lento que la caracteriza explicó: "El patín carrera es muy sacrificado y jamás se recibe un peso. Se trata de sobrevivir como se puede con el apoyo del municipio del Gobierno y de algunos sponsors como laboratorios Roche.

Es injusto ya que a mí me ayudan porque pude conseguir un nombre y títulos pero hay muchos otros buenos corredores a los que les cuesta seguir en la competencia. Aun cuando ya se destacaron en los Juegos Panamericanos y en el último Mundial. Eso me duele.

Con simpatía y orgullo quiso destacar algo: "Esta estatuilla es el premio a una disciplina amateur a la mujer y a este querido deporte que siempre le dio muchas satisfacciones a la Argentina y al que ahora le llegó este reconocimiento".

Casi un desquite

Cuando dejó la Ciudad Feliz lo hizo con algunas ilusiones pero no desmedidas. Era consciente de que no era la única figura de nuestro país que brilló en esta temporada. "Por lo que había leído -agregó- en los diarios de Capital no tenía esperanzas. No aparecía en ninguno. Pero en el fondo pensaba que podían premiar a una deportista con una trayectoria bastante importante a pesar de mi edad. Esperé con la mayor tranquilidad posible. Pero cuando me nombraron no podía levantarme de la silla. No podía creerlo. Me sentí muy feliz".

En algunas ocasiones había quedado muy cerca de la victoria. Por eso este triunfo tuvo sabor a desquite como ella misma lo reconoció: "En 1989 perdí ajustadamente con el golfista Eduardo Romero. Por eso no quería ilusionarme. Ya me había pasado eso y me fui muy enojada. No quería que me ocurriera lo mismo".

La historia ya es conocida pero no repetida. Para esta ganadora de raza había llegado el momento de disfrutar un cierre de año bárbaro. Atrás habían quedado dos subcampeonatos mundiales en Australia y los éxitos en los Panamericanos en su Mar del Plata donde también tuvo el honor de encender el pebetero durante la ceremonia inaugural un hecho ante el cual se rindió entre lágrimas y emoción.

Y mucho más atrás todavía los retiros temporarios de las pistas y de las rutas por algunos flojos desempeños entre 1986 y 1988 y tres años después tras el nacimiento de su único hijo.

El destino le tenía reservado un momento sublime. Y ella con la humildad de los grandes lo vivió con las mismas ganas que hace veintiséis años cuando se deslizó con los primeros patines. Aunque esto ya dejó de ser un simple juego de niña. .

Gustavo Goitía
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