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Un Mundial que dio gusto ver

El campeón fue el mejor y hubo muchos goles; el juego de Lahm, James Rodríguez y Schweinsteiger; los sistemas tácticos dominantes y el protagonismo de Van Gaal

LA NACION
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Christian Leblebidjian
Lunes 14 de julio de 2014 • 21:20
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RIO DE JANEIRO.- Se fue el Mundial. Algunos siguen festejando, otros masticando bronca, pensando qué habría pasado si… Lo cierto es que se vio un buen Mundial. Lleno de emociones pero también de buenas intenciones, de búsqueda de juego asociado, de festejos y resultados que quedarán en la historia. Hubo variedad desde las tácticas y las estrategias, choques de estilos, pero siempre con el gol como detonante de las planificaciones. Algunos seleccionados mantuvieron el plan inicial; otros debieron modificarlo sobre la marcha. Empezando por el final, Alemania y la Argentina llegaron al partido decisivo desde los opuestos: el campeón con una propuesta ofensiva, el dibujo 4-2-3-1 y varios intérpretes creativos que lograron que la fortaleza fuera lo colectivo por sobre lo individual. Fue el seleccionado que más goles anotó con 18 (uno más que Holanda), mientras que el equipo de Alejandro Sabella, que varió del 5-3-2 al 4-3-3 para finalizar en el 4-4-2, ingresó a la llave final con otros argumentos, más apoyado desde la solidez defensiva (sólo había recibido 3 tantos) que el desequilibrio de los delanteros, al revés de lo pensado antes del torneo. En el epílogo, se impuso el control de pecho de Gotze al salto de Demichelis, pero debió ser en tiempo suplementario, en donde los grandes detalles (de proyecto, planificación y ejecución) aparecieron en un envase más pequeño para definir un resultado.

Con una ceremonia inaugural austera, el Mundial dio el puntapié inicial. Foto: AFP
Con una ceremonia inaugural austera, el Mundial dio el puntapié inicial. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro / Enviado especial
Holanda golea a España, el rival de la última final en el Mundial de Sudáfrica humilla al campeón. Foto: AFP
James Rodríguez y un gran Mundial. Foto: Reuters
Costa Rica se enciende frente a Uruguay. Foto: Reuters
Messi, un golazo en el primer partido de la Argentina. Foto: Reuters
Messi, un golazo en el primer partido de la Argentina. Foto: LA NACION / Fabián Marelli / Enviado especial
México en octavos gracias a Rafa Márquez y a Chicharito. Foto: Reuters
España queda afuera en el segundo partido. Foto: AP
La mordida de Suárez. Foto: AP
El gol de Godín. Foto: AP
El partido frente a Nigeria. Foto: AFP
La derrota de CR7. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro / Enviado especial
Argelia hace historia. Foto: AP
Chile hace sufrir a Brasil. Foto: AFP
Con justo Brasil pasa a Octavos. Foto: LA NACION / Juan López / Enviado especial
El dudoso penal sobre la hora que favoreció a Holanda contra México. Foto: EFE
Con la magia de Navas, Costa Rica pasa a cuartos. Foto: AFP
El grito de furia de Di María frente a Suiza. Foto: EFE
El grito de furia de Di María frente a Suiza. Foto: AFP
Aparece Higuaín y convierte. Foto: AFP
Argentina llega a semifinales después de 24 años. Foto: Reuters
El insólito cambio de Van Gaal para los penales. Foto: AFP
La goleada histórica de Alemania. Foto: AP
7 a 1 a Brasil, en su casa. Foto: AFP
Romero ataja dos penales y se convierte en héroe. Foto: AFP
Argentina llega a la final tras ganarle a Holanda en los penales. Foto: LA NACION / Juan López / Enviado especial
Ni el orgullo, Brasil fue goleado por Holanda 3 a 0. Foto: AFP
El seleccionado anfitrión no pudo cambiar la cara ante su público en el partido por el 3er puesto. Foto: Reuters
Y se retiró con una enorme decepción. Foto: AP
Higuaín, Palacio y Messi se perdieron tres goles increíbles. Foto: Reuters
Higuaín, Palacio y Messi se perdieron tres goles increíbles. Foto: Reuters
Götze hace un golazo en el alargue. Foto: AFP
La frustración argentina. Foto: AP / Fabián Marelli / Enviado especial
Alemania campeón. Foto: Reuters

Pero más allá del merecido campeonato conseguido por Alemania y del orgullo demostrado por la Argentina, hubo varios equipos que se ganaron el aplauso en Brasil: Holanda, Costa Rica, México, Francia, Bélgica, Chile, los Estados Unidos. No hubo equipos "fáciles" en el torneo. Ya no los hay a nivel mundial, por la evolución de las comunicaciones (antes había que treparse a un árbol para espiar un entrenamiento, ahora se consiguen hasta en Youtube) y porque todos quieren superarse, hasta las "cenicientas" se animan a dar el golpe.

Por eso sorprendió gratamente Costa Rica, con sus triunfos ante Uruguay e Italia; lo mismo México, que tras su angustiosa clasificación en el repechaje de las eliminatorias puso en jaque a Holanda hasta los 88 minutos de los octavos de final. Colombia fue elegancia y buen juego hasta que se topó con un Brasil que se lo llevó por delante a puro empuje; y cuando quiso reaccionar ya fue tarde. Chile dignificó su performance superando nada menos que a España y dándole batalla hasta el final al seleccionado local. Se frenó en los penales. Francia arrancó de mayor a menor con un fútbol ofensivo y un Benzema intratable, pero pese a no fue superado por Alemania en el juego debió armar las valijas por recibir un gol de pelota parada.

Desde el pizarrón, hubo dos sistemas tácticos que dominaron la escena: el 4-2-3-1, utilizado por Alemania, Suiza, Croacia, Colombia, Bosnia, Inglaterra, Australia e Italia, y el 5-3-2, que usó Sabella en el debut ante Bosnia, pero que también fue el dibujo de Holanda, Costa Rica, México, Argelia. En el 4-3-3 se encolumnaron Francia y Nigeria; Chile fue muy elástico partiendo de un 4-3-1-2 o un 3-4-1-2; Bélgica se la jugó con el 4-1-4-1, lo mismo que Grecia y los Estados Unidos. Uruguay, Honduras y Ecuador, con el clásico 4-4-2.

Louis van Gaal fue el entrenador del certamen, por cómo sus futbolistas respondieron a su ideología y su influencia en los resultados, con cambios de esquema o variables de nombres que siempre le aportaron soluciones a Holanda. Pero hubo otro DT que también dio la nota desde lo táctico en un partido puntual y fue Myung-bo Hong, entrenador coreano, ante Bélgica, donde plantó un 4-2-4: se despidió rápido del Mundial pero sus futbolistas respondieron hasta desde la rebeldía y los intentos ofensivos. Se vio un estilo lírico coreano. El fútbol asiático vive en permanente evolución, pero dieron el batacazo desde la propuesta. Hasta finalizó jugando 2-4-4, aunque sin suerte en la definición. ¿Qué fue lo que sorprendió desde el juego? La mayor explosión en el estadio fue cuando el ingresado Lee Keun Ho casi hace un gol de taco.

Hubo errores, goles de bloopers, pero las equivocaciones también forman parte del juego. Esta vez fueron excepciones que confirmaron la regla, ya que fue un Mundial que dio gusto ver.

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