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Pentacampeón

Ezequiel Fernández Moores

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PARA LA NACION
Martes 22 de julio de 2014 • 23:52
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En el medio campo del Mané Garrincha, donde Lionel Messi inició la maniobra del gol de Pipita Higuaín ante Bélgica, cien parejas celebrarán este sábado su casamiento civil. Será uno de los nuevos usos de los estadios mundialistas. Al de Cuiabá fueron apenas algo más de 5000 aficionados al juego Vasco-Santa Cruz. Lejos del 98 por ciento de ocupación y la media de 53.592 espectadores de los partidos mundialistas. Flamengo, "decime qué se siente", cantaron los hinchas de Vasco la fecha siguiente. Qué se siente, decía la canción, no tener estadio, ganar ayudado por los árbitros y recordar ya no el 1-0 de Caniggia en Italia 90, sino una goleada 7-0 de Vasco a Flamengo en 1931. También los hinchas del América le cantaron a su vecino Atlético de Minas Gerais el hit argentino, legado mundialista que se escuchó además en otras canchas, cada uno con letra propia. Los estadios construidos con dineros públicos pasarán casi todos a manos privadas. Están por resolverlo gobiernos estaduales conscientes de que no podrán pagar su mantenimiento. Bastante tienen con los 3200 millones de dólares que habrá que pagar por su construcción, 1200 millones sólo de intereses. Es el valor de dos Itaqueraos. Menos podrán afrontar ese gasto los clubes. Deben 2000 millones de dólares.

Pero la noticia central hoy en Brasil es Dunga, el nuevo DT designado ayer en lugar de Luiz Felipe Scolari. "Volvemos a un pasado reciente", ironizó un crítico. Es el mismo técnico que ganó Copa América y Confederaciones, pero a quien la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) despidió tras la caída en cuartos de final ante Holanda en el Mundial 2010, al que no convocó a Neymar. Sí entraba a la concentración el pastor evangélico Anselmo Alves, amigo de su asistente Jorginho y del zaguero Lucio, quien compartía con Kaká una camiseta que decía "Jesús primero". Precedente de Thiago Silva, el capitán que se aisló para rezar antes de la ejecución de penales ante Chile. Y de David Luiz, el capitán suplente que se desplomó para rezar apenas terminó la pesadilla 7-1 contra Alemania. Dunga fue jugador símbolo del Brasil "catenaccio", del DT Sebastiao Lazaroni, eliminado en octavos por Argentina en Italia 90. Se tomó revancha en Estados Unidos 1994. "Ésta va para ustedes, manga de traidores hijos de puta", gritó a los periodistas mientras levantaba la Copa. Nunca toleró que dijeran que la selección de Telé Santana, eliminada en cuartos en España 82, jugaba mejor que la campeona de 1994. Además de Dunga, la CBF designó nuevo coordinador de selecciones al ex arquero Gilmar Rinaldi, agente de jugadores. La noche previa, la presidenta Dilma Rousseff volvió a ignorar a la CBF y se reunió con Bom Senso, la agrupación de jugadores que lucha por cambios en el fútbol de Brasil. El gobierno quiere que las promesas de cracks jueguen más tiempo en el país. Y que sus pases sean de los clubes, no de agentes como Gilmar Rinaldi, nuevo hombre de la CBF, el reino de los "cartolas", despectivo y tradicional apodo a los dirigentes del fútbol brasileño.

" Organismos internacionales denuncian que ya murieron más de mil obreros en la construcción de estadios de Qatar 2022"

El gran "cartola" del fútbol, Joseph Blatter, presidente de la FIFA, disfruta como nadie el mes de Mundial, cuando los goles relegan todo. Pero Brasil 2014 terminó. Ray Whelan, el socio inglés acusado de revender entradas, sigue preso en una cárcel de Río y Rusia 2018 promete aún más problemas. Sería inimaginable hoy un Mundial con Ucrania en llamas y misiles que derriban aviones civiles y matan a trescientas personas en un segundo. Rusia 2018 amenaza además con duplicar los gastos récord de Brasil 2014. El presupuesto original total es de 21.000 millones de dólares. El costo medio de cada estadio será de 577 millones de dólares, más del 50 por ciento que Brasil. Tres veces y medio más que Alemania 2006. Cada asiento costará 11.600 dólares. Un lujo, afirma un informe de la organización Play the Game, para un fútbol que hoy tiene una media de 12.000 personas por partido y ocupa el 60 por ciento de las tribunas. El Estadio Central de Ekaterimburgo, construido en 1957, plena era estalinista, fue renovado en 2011 con 82 millones de dólares. Una nueva reconstrucción demandará otros 500 millones. "No sé si vale la pena para apenas cuatro partidos de un Mundial que a la ciudad podrían no interesarle", avisó Evgenly Rozman, nuevo alcalde.

Los estadios no serán problema en el Mundial siguiente, Qatar 2022. Organismos internacionales denuncian que ya murieron más de mil obreros en su construcción. El presupuesto total prevé 100.000 millones de dólares. El problema es el fútbol. Con apenas 300.000 habitantes (el millón y medio restante son inmigrantes), Qatar comprendió que será difícil formar una selección medianamente competitiva. La Academia Aspire, creada en 2006 con apoyos de Nike y de Sandro Rossel (luego presidente de Barcelona), lleva observados a más de 3,5 millones de jóvenes de tres continentes. Un trabajo que comenzó en 2007 con 430.000 pibes de 595 pueblos de siete países de África: Nigeria, Marruecos, Camerún, Ghana, Kenya, Senegal y Sudáfrica. Los 50 mejores de cada país fueron probados una semana más en sus respectivas capitales y los tres mejores de cada grupo fueron llevados a Doha. Los 24 mejores quedaron en la capital qatarí, con estudios y viajes pagos y 5000 dólares anuales para cada familia. Otros siguieron el trabajo en Saly, Senegal, centro africano de Aspire, donde hoy se entrenan 70 jóvenes, que el año pasado recibieron la visita de Messi. La búsqueda se amplió a 17 países, incluyendo Vietnam y Tailandia, en Asia, y Costa Rica, Guatemala y Paraguay, en Latinoamérica. En 2012, la familia real compró al K.A.S Eupen, de la segunda división belga, con una inversión inicial de 5 millones de euros. Ubicó allí a los primeros talentos africanos formados en Aspire. Diawandou Diagne, de Senegal, fue el primero trasferido a otro club europeo, el equipo B de Barcelona. Qatar ya puso su nombre en la camiseta del club catalán. El nuevo Camp Nou tendrá dineros y acaso nombre qatarí. ¿Terminará yéndose Messi al PSG francés, club bandera del emirato?

Acaso Aspire ayude a mejorar el discreto nivel del fútbol qatarí. En enero pasado, el centro de Aspire en Doha albergó torneos juveniles. En el de selecciones nacionales, Qatar, con jugadores qataríes, terminó octavo. En el de clubes, Aspire, con jugadores Sub 16 de Senegal, Camerún y Ghana, venció en la final a Real Madrid. Está por verse si los talentos africanos cambian nacionalidad y la FIFA termina aceptándolos como qataríes para el Mundial 2022. "No somos estúpidos, todos querrán matarnos si eso sucede", admite Andreas Bleicher, el alemán a cargo del proyecto. El primer objetivo, igualmente, está logrado. Porque Qatar habla de Aspire como un proyecto de ayuda al África. Pero un documento interno de 2009 -revelado por The New York Times la semana pasada- cita a Aspire como gran herramienta para ganar la sede del Mundial 2022. "Cinco votos (de los 24 del Comité Ejecutivo de la FIFA) podrían ir directamente a Qatar vía influencia de Aspire", dice el documento. Pertenecen a miembros del Comité Ejecutivo, el fútbol de cuyos países, supuestamente, recibió dinero de Aspire. Un año después, Qatar ganó la sede del Mundial con 18 votos, contra 14 de Estados Unidos. Blatter ya tiene en sus manos el informe del fiscal Michael García, a quien contrató para que investigara si Qatar pagó sobornos, como acusa la prensa inglesa. El informe, me dicen algunas fuentes, dirá acaso que todas las partes incumplieron los reglamentos FIFA. Eso evitaría sanciones personales, pero permitiría reabrir la votación para reasignarle el Mundial al mundo occidental. El mundo árabe podría enojarse. Pero Blatter podría allanar el camino a una nueva reelección en 2015. Y prolongar su reinado por un quinto mandato seguido. Pentacampeón.

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