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Los salarios en la Argentina son caros y no los mejores

Viernes 19 de enero de 1996

A pesar de la rebaja de los aportes patronales dispuesta por el Gobierno los salarios en la Argentina continúan siendo onerosos para el empleador e insuficientes para quien los cobra.

Para un empresario tomar persosignificar una pesada carga: los aportes y contribuciones sobre la seguridad social son muy superiores al salario de bolsillo.

¿Pero cuánto percibe realmente el trabajador?

Sobre el ciento por ciento de la remuneración bruta en la Argentina se cobra el 82% neto; en Brasil el 91%; en Paraguay el 90 5%; en Uruguay el 76 5% y en Chile el 87 8 por ciento.

La ley de reforma del sistema previsional dispone que lo mínimo que se debe abonar por aportes es la suma que corresponde a un salario igual a tres veces el aporte medio previsional obligatorio (AMPO).

El AMPO está fijado actualmente en 75 pesos lo que significa que los aportes deben hacerse sobre un salario de 225 pesos aunque el empleado gane menos.

Sin computar la rebaja de los aportes patronales las cargas sumarían 110 pesos más allá de que el empleado en tareas temporarias cobre 90 pesos por mes lo que significa una carga del 122 por ciento sobre el salario de bolsillo.

Esa carga no es menor si se la compara con la que aplican otros países de la región.

Un análisis comparativo sobre los costos salariales de los cuatro socios del Mercosur (Argentina Brasil Paraguay y Uruguay) y de Chile realizado por la Fundación Mediterránea permite observar que tanto Uruguay como la Argentina pagan la mayor carga sobre la seguridad social.

El costo más alto

La Argentina lleva sobre sus espaldas un costo laboral que roza casi el 50% del salario bruto.

Entre aportes patronales y personales destina el 49% a la seguridad social. De ese porcentaje el 33% sale de los bolsillos de los empleadores mientras que el 16% restante lo aportan los trabajadores.

Por caso Uruguay vuelca el 38%; en cambio Chile destina apenas el 17 por ciento.

No es un secreto que para que una economía pueda integrarse al comercio internacional debe contar con costos laborales competitivos "y la competitividad en el mercado de trabajo sólo se consigue si se logra reducir la brecha entre los salarios efectivamente percibidos por el trabajador y el costo asumido por el empresario" señala Silvia Montoya economista de la Fundación Mediterránea.

Una de las condiciones más importantes bajo la cual se desenvuelven las relaciones de trabajo es la relativa a los salarios y a su forma de fijación.

En los países analizados es a través de convenios colectivos de trabajo (CCT). En general se establece un salario mínimo general para todas las actividades.

En la Argentina por ejemplo el salario mínimo es de 200 dólares; en Paraguay de 185 dólares; en Chile de 115 dólares; en Brasil de 79 4 dólares y en Uruguay de 79 dólares.

Caminos

¨Cómo hacer para aliviar la carga laboral?

Las alternativas no son muchas. La Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) propone en un informe elaborado para el Consejo Empresario Argentino (CEA) que la rebaja de los impuestos al trabajo al igual que los programas de capitalización para el PAMI y el desempleo se financien durante un período de transición manteniendo los tres puntos adicionales del IVA y rebajando aún más el gasto público.

Para Daniel Funes de Rioja asesor legal de la Unión Industrial Argentina (UIA) "la rebaja de los impuestos al trabajo podría ser compensada con la aplicación de otros impuestos generales como el IVA". Y pone como ejemplo el caso de Corea un país industrializado que logró dejar en cero los aportes laborales y actualmente los financia con impuestos generales.

Lo cierto es que hoy en día para un empleador resulta más oneroso el aporte que debe realizar sobre la seguridad social que lo que paga de bolsillo. Un contrasentido en una época en que el trabajo no es precisamente lo que más abunda.

Claudia Boragni

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