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La herencia del debate generacional

LA NACION
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Martín Castilla
Martes 29 de julio de 2014 • 23:38
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Con el final de la era de Alejandro Sabella se vienen tiempos de cambios en el seleccionado. No serán totalmente profundos en el primer año del nuevo cuerpo técnico que designe Julio Grondona como presidente de la AFA, pero paulatinamente -y casi naturalmente- se irán dando entre una generación que viene de una larga experiencia con la camiseta celeste y blanca y los nuevos nombres que pruebe el flamante DT. Será una transición más en estos 21 largos años sin títulos y en los que se toparon con las frustraciones las generaciones del 94, 98, 2002, 2006 y 2010...

Del plantel de Brasil 2014 estarán disponibles varios futbolistas. Por un costado pasional y de importancia en la transmisión de valores para las futuras camadas, Javier Mascherano seguirá hasta donde el cuerpo le dé fuerzas. Por una cuestión generacional, los campeones juveniles de Holanda 2005, con apellidos como Messi, Agüero, Biglia, Garay y Gago, aún tienen recorrido para dar. Cada uno con sus circunstancias se hará o no un lugar en la Copa América de Chile 2015, en las eliminatorias sudamericanas o en Rusia 2018.

Una vez que la selección, subida al carro de un nuevo ciclo, se ponga en marcha para los próximos amistosos (Alemania, en septiembre, en Düsseldorf, y Brasil, en octubre, en China), el entrenador deberá renovar los objetivos de un grupo que se mostró capaz de restaurar el vínculo con su público a partir del orgullo y del esfuerzo. De impulsar una apuesta motivacional para dejar atrás la final perdida ante Alemania en el Maracaná.

Foto: AFP

En menor dimensión en el camino a la Copa América de Chile del año próximo, y en mayor medida luego, inevitablemente se vivirá un proceso de transición en el seleccionado. El traspaso del sentido de pertenencia se dará a otros futbolistas con experiencias recientes como Ricardo Álvarez, Mauro Icardi, Juan Iturbe, Lisandro López y hasta el juvenil Emmanuel Mammana, por citar algunos nombres.

Pasaron siete años de la última consagración juvenil en una Copa del Mundo en Canadá 2007 de la mano de Hugo Tocalli (continuador de la tarea de José Pekerman en su recordado ciclo) y seis del último título en Pekín 2008 del seleccionado que en ese momento dirigía Sergio Batista. El espacio de formación es un punto crucial en lo que se viene, pues -además de las competencias y de la clasificación para Río 2016- deberá darse, como en otros tiempos, un trampolín de proyección de promesas con condiciones técnicas a la altura de un seleccionado.

Desde 2002, la selección fue testigo de ciclos inconclusos que no pudieron llegar al plazo de cuatro años que va de un Mundial al otro. El próximo entrenador tendrá la oportunidad de hacerlo camino a Rusia 2018. Hoy Grondona entiende que, en el contexto actual del conjunto argentino, hace falta un seleccionador-entrenador con empatía con los Messi, los Mascherano, pero abierto a nuevos nombres. El llamado lo encuentra mejor parado a Gerardo Martino, el hombre del debate generacional.

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