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Menem, duro con los sindicalistas

Paro: el Presidente sostuvo que ninguna medida de fuerza hará cambiar el rumbo; aseguró que el índice de desempleo está bajando y pronosticó el 5% de aumento en el PBI.

Lunes 19 de agosto de 1996

MAR DEL PLATA.- Se presentó sonriente, distendido y bronceado ante los periodistas que lo aguardaban en el quincho de la residencia presidencial de Chapadmalal, pero el excelente estado de ánimo del presidente Carlos Saúl Menem no le impidió referirse con suma dureza a los gremialistas que lo amenazan con un nuevo paro general de actividades, esta vez de 36 horas, en septiembre próximo. "El diálogo con los sindicalistas está abierto -se apresuró a aclarar-, pero lo que no entiendo es qué quieren decir con eso de que el levantamiento de esta medida no tiene solución.

"Solución para qué -se preguntó-; mejor que hablen claro y digan que después de la huelga lo único que van a dejar es una pérdida del salario y el presentismo de los trabajadores.

"El país no va a cambiar y aunque paren todo el tiempo que quieran nosotros no vamos a ceder porque estamos seguros de que lo que hacemos es lo mejor para el país. Ahora, si ellos quieren volver al...", dejó flotando en el ambiente.

¿Dónde estaba Moyano?

A continuación, Menem se ocupó especialmente del camionero Hugo Moyano, que lo acusó de traidor al peronismo, en declaraciones realizadas en esta misma ciudad. "No voy a polemizar con él porque no tiene nivel para discutir conmigo, pero yo pregunto: ¿Dónde estaba Moyano durante el Proceso?

"Creo que ahora hablan muchos que estuvieron callados durante la dictadura militar y que en algunos casos andaban del brazo de los mismos militares", replicó.

"Y esos que ahora tienen tanto para decir, pero que lo hacen sin fundamento -recalcó-, deberían reconocer que el desempleo está bajando, la pobreza y la mortalidad infantil también y en cuanto al crecimiento del país, les aseguro que hoy es el 3,5% más alto que el año anterior y para fines de éste estaremos en el 5%".

Asimismo, Menem sumó al grupo de los que a su entender hablan de lo que no saben a su asesor Juan Bautista Yofre, quien habría reclamado por la participación de "operadores con rasgos de humanidad" en el manejo de los fondos destinados al gasto social.

"¿El Tata pidió eso?", se sorprendió. "Me parece que se olvida de que estamos haciendo todo lo posible por atender a la mayoría de los que pasan necesidades y que esa ayuda alcanza a los 25.000 millones de pesos, cuando para el funcionamiento del Estado nacional contamos con apenas 5000. Por favor, que hablen con fundamento", repitió.

Está todo bien

El Presidente también se refirió a los todavía no esclarecidos atentados contra la embajada de Israel y la Amia. En este sentido, se mostró confiado en la investigación que lleva a cabo la Justicia y estimó que finalmente se encontrará a los responsables. Sobre los rumores de un eventual deterioro de relaciones con Israel, Menem fue categórico: "No hay posibilidad de ningún tipo de distanciamiento".

Los eventuales reclamos internos del partido gobernante y los sociales tuvieron como corolario la visión personal del mandatario respecto a la situación que atraviesa la República.

"Veo bien al país, más allá de lo que digan algunos analistas políticos. Los índices mejoran, el déficit fiscal será conjurado y una vez que las cuentas estén equilibradas, repartiremos la riqueza entre los que menos tienen".

"Este Gobierno tuvo la valentía de terminar con la corrupción estructural y ahora está combatiendo la corrupción residual", agregó a dicho catálogo.

"Y les repito -se entusiasmó-, cuando deje mi mandato, estaremos entre los diez mejores países del mundo."

El fantasma de otro paro

La eventual realización de un paro general de 36 horas será el tema principal de la reunión que mañana mantendrá el comité confederal de la CGT, mientras se descuenta que se intensificarán las conversaciones con el Gobierno para evitar que se concrete la medida de fuerza.

En la Casa Rosada están atentos a lo que resuelva el confederal sindical, ya que a partir de allí intentará disuadir al gremialismo de su intento huelguista, luego del alto acatamiento que tuvo el último paro, de hace doce días, cuyo efecto golpeó duramente al Gobierno.

Las posiciones gremiales se endurecen casi a diario. Ayer, el dirigente del MTA Hugo Moyano confirmó en Mar del Plata que mocionará ante el confederal un plan de lucha que incluye un paro de 48 horas (la CGT propone 36) y movilizaciones y aseguró que la crisis económica y social "es peor que la que sufrimos con la hiperinflación de Alfonsín".

Luego de cuestionar al ministro del Interior por prohibir las ollas populares, afirmó que en el próximo paro se repetirá este tipo de actos, porque "la represión del 8 de agosto nos demostró que esta modalidad de protesta es la que más le duele al Gobierno".

Moyano dijo que Menem "traicionó al peronismo", que Cavallo fue "un excelente gerente del FMI" y que el ministro Fernández es "un chirolita" de ese organismo.

Oscar E. Balmaceda

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