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Hatsune Miku, la artista japonesa que no existe

Con cinco años de carrera, la imagen de una aplicación de voz artificial ha generado ganancias millonarias

Sábado 09 de agosto de 2014
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PEKÍN (El País, España).- La perfección no existe y Hatsune Miku, tampoco. Pero da igual. Su triunfo sí es real, y eso es lo que cuenta. Es la cantante japonesa de más éxito en la actualidad. Ha generado millones de dólares en ingresos; 2,3 millones de personas la siguen en Facebook. Su imagen es ubicua por todo Japón. No importa que sólo sea un holograma unido a un programa de voz artificial. Hatsune Miku es perfecta y se dispone a conquistar el mundo.

Sus ojos son grandes y redondos. Mide 1,58 y apenas pesa 43 kilos. Tiene 16 años, los mismos con que contaba al nacer, el 31 de agosto de 2007, y que nunca cambiarán. Su horóscopo es Virgo, es larga de líneas, se viste con minifaldas imposiblemente cortas y con botas imposiblemente largas. Lleva la melena azul turquesa larga, muy larga, pero se la recoge en dos coletas al estilo colegial. Su nombre significa primer sonido del futuro.

Nació como una aplicación de un programa de voz artificial, para que los usuarios crearan sus propias canciones. Para hacerla más atractiva entre los consumidores, su empresa creadora, Crypton Future Media (CFM) combinó esa voz con una imagen, la de una chica de cómic manga. Fue un gran éxito instantáneo. Sus fans empezaron de inmediato a crear material para ella: ilustraciones, programas de coreografía, diseños de ropa. Hoy cuenta con un repertorio de más de 100.000 canciones, centenares de miles de videos y todo tipo de productos. La página SankeiBiz apuntaba que, en sus primeros cinco años, Miku generó unos ingresos de 120 millones de dólares.

Tras las canciones y los videos, el paso natural eran los conciertos. Convertida en holograma 3D, Hatsune Miku genera la misma pasión que cualquier cantante en el mercado adolescente. Y sus conciertos agotan las localidades.

De acuerdo con CFM, el que Hatsune Miku sea humana o no es irrelevante. Lo que atrae es, precisamente, que cualquiera puede reflejar sus deseos, aspiraciones o biografía en ella. Puede ser tan ingenua, o tan pícara, como uno quiera. Inteligente o cabeza hueca. Cariñosa o distante. Puede cantar pop u ópera. Y siempre estará disponible, nunca va a cancelar un concierto porque le duela la garganta o porque anoche se pasó con las drogas.

"Pensamos que a los fans les gusta Hatsune Miku porque encuentran algo con lo que identificarse en cada uno de los trabajos de ella, no porque no sea humana o porque parezca humana. No le atribuimos ningún rasgo biográfico, excepto edad, altura y peso. Por tanto, los usuarios crean trabajos en los que Miku puede ser lo que ellos quieran dentro de sus historias. Cada uno se inventa su propia Miku", explica CFM en un correo electrónico.

El hecho es que Hatsune Miku se ha convertido en un fenómeno. Ha prestado su cara a campañas publicitarias de Toyota o Google. Sus tonadas no pueden faltar en una sesión de karaoke que se precie. Y su éxito traspasa fronteras.

Lady Gaga la ha contratado este año como telonera para la primera parte de su gira Artpop. Miku ha ofrecido conciertos en solitario en Singapur y Los Ángeles. Centenares de personas ya han reservado sus entradas para muestras sobre ella en Estados Unidos. Recibe mensajes de cariño desde México o Colombia. Se la ha podido ver en Comic-Con. Y, con un ojo en el mercado internacional, ha empezado a cantar también en inglés.

Para una macroestrella del pop que no existe, el futuro se presenta rutilante. Sus canciones son un éxito, no envejecerá jamás sobre el escenario y millones en todo el mundo la adoran. ¿Cómo puede hacerse aún más famosa? Es difícil predecirlo.

Puestos a imaginar, y dado que se trata de una estrella del pop, tal vez una boda soñada. ¿Alguien sabe si el holograma más famoso del mundo, Obi Wan Kenobi, sigue soltero?

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