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Jo-Wilfried Tsonga, un peso pesado que se llevó a los cracks por delante

El francés ganó el Masters 1000 de Canadá tras vencer a Federer y también a Djokovic y Murray; desplaza a Del Potro

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LA NACION
Martes 12 de agosto de 2014 • 09:19
Federer no pudo con el francés
Federer no pudo con el francés. Foto: AP
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TORONTO (AFP).- Jo-Wilfried Tsonga coronó una semana, verdaderamente, de ensueño. Porque el francés, todo un peso pesado del circuito cuando está envalentonado, no sólo venció al suizo Roger Federer (3°) en la final del Masters 1000 canadiense -por 7-5 y 7-6 (3), en 1h47m-, sino que llegó hasta allí derrumbando a otros tres rivales del top 10 en cuatro días: al serbio Novak Djokovic (1°), al escocés Andy Murray (9°) y al búlgaro Grigor Dimitrov (8°). El Muhammad Ali de las raquetas es el primero en hacerlo en un Masters 1000 desde que Guillermo Cañas lo logró, precisamente, en Toronto, hace 12 años. Aquella vez, Willy ganó el título dejando en el camino a Federer (por entonces, número 10), a Yevgeny Kafelnikov (Rusia, 5), a Marat Safin (Rusia, 2) y a Tommy Haas (Alemania, 3), además de superar en la final a Andy Roddick (EE.UU. 12).

"Si uno cree en algo, esto puede suceder. Estoy orgulloso de lo que he logrado esta semana. Esto quedará en mi corazón por siempre. Hace algunos años aquí tuve problemas de rodilla, pero todo cambió", dijo, emocionado, el ex número 5 del ATP World Tour que, desde hoy, desplazará a Juan Martín del Potro del último escalón del top 10.

"El tenis y el deporte realmente pueden cambiar mucho de un día para otro. Jo es un gran jugador, un atleta fantástico. Cuando su juego está en forma, es muy difícil de superar", había dicho Murray, cuando el jugador nacido en Le Mans lo venció en los cuartos de final. Y buena parte de la victoria de Tsonga ante el gran Roger se basó en el estado atlético. Federer, que estaba viviendo días de mucha inspiración y festivos en Toronto (el viernes festejó 33 años y el público se lo celebró en pleno court central), se vio obligado a arriesgar más de la cuenta en sus tiros ya que del otro lado de la red se encontró con un verdadero frontón que devolvía todo. El ganador de 17 Grand Slams, que mayormente había jugado en los turnos nocturnos, pareció sufrir la alta temperatura de la tarde y, con imprecisión, cometió 37 errores no forzados, demasiados contra los 18 de Tsonga, que ganó el 94% de los puntos disputados con el primer saque y anotó 11 aces. El francés arrinconó a Roger: de hecho, tuvo siete chances de quiebre, de las cuales concretó una (en el primer set, cuando Federer servía para llevar el partido al tie break). Lo curioso fue que Roger, en tanto, no tuvo ninguna posibilidad de break point; todo un símbolo del juego.

"Tuve algunas noches épicas esta semana y las disfruté. No hay excusas. Jo merecía el título, venció a algunos jugadores increíbles en el camino y lo respaldó. Estoy, en general, bastante contento de haber hecho final en mi primer torneo de vuelta en pista dura... Sé lo que tengo que trabajar en los próximas semanas", explicó Federer, que, al igual que Tsonga, continuará su camino en el Masters 1000 de Cincinnati. El helvético, que estrenó modelo de raqueta y durante toda la semana contó con la compañía de su entrenador, la leyenda Stefan Edberg, disputó la 120° final de su carrera (79-41) y la 37° a nivel Masters 1000 (21-16). En en el Abierto canadiense, que había ganado en 2004 y 2006, reapareció luego de ser finalista de Wimbledon (perdió con Djokovic). Y la de ayer se trató de su séptima final del año (ganó Halle y Dubai; perdió ayer, Wimbledon, Montecarlo, Indian Wells y Brisbane). Claro que la derrota no opaca la imagen rejuvenecida y enérgica que brindó Federer en estos días.

Tsonga posa con su trofeo en Toronto
Tsonga posa con su trofeo en Toronto. Foto: AFP

"Es increíble estar nuevamente en forma y de esta manera", confesó Tsonga, quien tuvo altibajos y en los últimos tiempos perdió algo de terreno en el puñado de distinguidos. Pero en Toronto cortó una racha negativa de 18 meses sin trofeos (Marsella 2013), logró el segundo Masters 1000 de su carrera (París Bercy 2008, batiendo en la final a David Nalbandian) y se transformó en el primer campeón de torneos de esa categoría ubicado fuera del top 10 desde que el croata Ivan Ljubicic (por entonces, 26°) se consagrara en Indian Wells 2010. Golpeó fuerte y ostentó su poderío ante los cracks.

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