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Otro Major para Rory McIlroy: ganó el PGA Championship en una emotiva jornada final

El norirlandés se impuso a los estadounidenses Phil Mickelson y Rickie Fowler

Martes 12 de agosto de 2014 • 09:14
McIlroy posa junto al trofeo de un torneo grande
McIlroy posa junto al trofeo de un torneo grande. Foto: AFP
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LOUISVILLE, Estados Unidos- Rory McIlroy ya marca a fuego la historia del golf. Juega en otra liga, como en otros tiempos Tiger Woods . Cada paso que da el norirlandés tiene el único sentido de alimentar su propia leyenda. La forma en que se adjudicó ayer el PGA Championship en Valhalla, casi en penumbras y con truenos como telón de fondo, recuerdan que ésta es su era, otro hito en la construcción de su gran imperio.

Si está focalizado, como en las últimas tres semanas, Rory no tiene contendientes. Cuando sus dudas se despejan y se compenetra en el objetivo, resulta imbatible. Este andar apabullante se traduce en múltiples raptos de gloria: su triunfo en Louisville, Kentucky, significó su cuarto Major, después del US Open 2011, el PGA Championship 2012 y el British Open 2014, obtenido hace apenas 21 días en Hoylake.

Como si fuera poco, McIlroy viene de triunfar en el Bridgestone Invitational, un sprint increíble para un jugador decidido a quebrar todos los récords. A los 25 años, el talento nacido en Holywood, Irlanda del Norte, no tiene techo. Y allá a lo lejos empieza a husmear los 14 títulos grandes de Tiger Woods, que no termina de recuperarse de sus achaques físicos. Su destino de mayor grandeza dependerá de su contracción a este deporte, que demanda mucho y entrega poco.

El tablero indica que Rory ganó con una última vuelta de 68 (-3) y un total de 268 (-16), un golpe de ventaja sobre Phil Mickelson. Pero el desenlace resultó increíble, porque el tramo final fue una frenética carrera para ganarle a la oscuridad, incluso alterando las normas. Una furiosa precipitación había inundado la cancha cuando la jornada ya se había puesto en marcha y hubo una demora de casi dos horas para reanudar el juego, cuando aún no habían salido los 12 últimos grupos.

Ese retraso provocó que la organización aceptara licencias que escapan al reglamento. En el afán de terminar el torneo el domingo, se permitió que en el hoyo 18, McIlroy (estaba con -16 y llevaba dos golpes de ventaja) pegara su drive antes de que Mickelson y Rickie Fowler ejecutaran su segundo tiro al green. Es más: ambos tuvieron que apartarse del fairway para que la pelota del norirlandés volara desde el tee de salida y aterrizara en las inmediaciones.

Se había establecido que la acción se interrumpiría a las 20.40 hora local por falta de luz, pero para evitar que todos tuvieran que volver el lunes al campo se aceptó que los dos últimos grupos se amontonaran en el último hoyo.

Tuvo suerte McIlroy de que su golpe de salida no terminara en el agua, y su segundo tiro cayó en el búnker. Desde la arena, el norirlandés ya sabía que le bastaba con rescatar el par para asegurarse el triunfo, ya que Mickelson había concluido con -15 luego de un birdie, mientras que Fowler se había estancado en -14. Después de una aceptable sacada, Rory se tomó dos putts y atrapó su tercer título consecutivo, un logro sólo reservado para los grandes de verdad, sobre todo por la calidad de los campeonatos obtenidos.

Fue una celebración casi nocturna, a las apuradas. Al momento de recibir el trofeo en sus manos, McIlroy atajó con buenos reflejos la tapa de la copa, que se caía al piso irremediablemente. Pero las desprolijidades fueron un detalle secundario. Atrás había quedado una batalla fascinante entre el campeón, Mickelson, Fowler y el sueco Henrik Stenson, que se alternaron la punta a lo largo de la última vuelta.

Rory había quedado retrasado luego un trayecto de ida en +1, producto de dos bogeys (3 y 6) y un birdie (7). Fuera del ritmo de las tres primeras vueltas, parecía que se quedaba sin combustible. Pero el N° 1 cambió el chip en el par 5 del 10: un segundo tiro formidable le facilitó un águila que, en ese momento, lo dejó a un golpe de la punta. Y después, remontó gracias a los altibajos del resto, que sintieron el acoso del gran jugador del momento.

Como es costumbre, Rory no perdonó y remató el torneo. En la oscuridad, brilló más que nunca.

Las gracias por el juego acelerado

Rory McIlroy agradeció a Phil Mickelson y a Rickie Fowler por permitir que adelantara su golpe de salida en el 18 y, así, que el torneo terminara el domingo. "En el hoyo final sugerí jugar como si fuera de a cuatro. Ellos no tenían necesidad de hacerlo, pudimos haber jugado con el ritmo normal; es decir, yo esperando desde el tee para que ellos pegaran el segundo tiro. Pero me demostraron una gran caballerosidad deportiva al acelerar el juego. Si no lo hacían, probablemente no hubiésemos terminado, porque realmente se había puesto muy oscuro. Les agradecí el gesto en el área en donde está el leaderboard".

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