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Tamae Garateguy: "Quería poner el erotismo en el tapete"

La directora de Pompeya vuelve a incursionar en los géneros con Mujer lobo, un retrato sobre una asesina serial que abreva en el terror y el thriller

Miércoles 03 de septiembre de 2014
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PARA LA NACION
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¡Hay mucho cuero, tachas, rouge fuerte y uñas largas y negras!", dice la directora Tamae Garateguy refiriéndose a Mujer lobo, el film que dirigió y estrenará mañana en el Centro Cultural de la Cooperación, sobre una feroz cacería erótica en la línea B del subte porteño, a cargo de una asesina serial de múltiples rostros, que componen Mónica Lairana, Guadalupe Docampo y Luján Ariza.

Tras una primera experiencia en el largometraje dirigiendo junto con Camila Toker y Santiago Giralt la comedia Upa!, una película argentina –cuya secuela está en rodaje– y luego de su ópera prima en solitario, Pompeya, un thriller de violencia y mafias, Garateguy sube la apuesta con una historia en blanco y negro, "una película multigénero, muy intensa", según define la realizadora. "Al guionista, Diego Fleischer, y a mí, nos pareció útil el recurso de poder usar pinceladas de diferentes géneros para contar la historia de la mujer lobo. Para mí es una película de personajes, donde narramos la historia de una asesina serial, que seduce hombres, tiene sexo con ellos y después los mata. La película tiene momentos policiales, tiene hasta un coqueteo con el terror, hay una trama de amor y también recurrimos al género erótico", explica Garateguy, que ni bien estrene Mujer lobo, retomará su trabajo sobre un guión, también escrito por Diego Fleischer (ver aparte), para filmar en 2015.

—¿Decidiste apostar al erotismo?

—Sí, porque es poco usual. Lo novedoso de que se vean tantas escenas eróticas a lo largo del film, como también de la intensidad que tienen, parece que es lo más vistoso de Mujer lobo. De alguna manera era algo que queríamos investigar. Porque nos parecía que en el cine argentino brilla por su ausencia todo lo referente a lo erótico. Y como es muy nuestro estilo, teníamos ganas de meternos de lleno, realmente explorarlo y que sea una característica de la película. Por eso hay muchos momentos a lo largo del film que trabajan el erotismo, con la excusa de esta mujer lobo que tiene un vaivén entre su pulsión sexual y su pulsión destructiva.

—¿Por qué te interesó el personaje de la mujer lobo?

—Teníamos ganas de que el personaje tuviera una impronta animal. Para contar su modus operandi, nos interesaba que no fuera un personaje frío, calculador, sino más visceral. Una asesina serial, pero que no fuera todo pulcritud a la hora de cometer los crímenes. Que es algo que se ve en las series especialmente, donde se trabaja mucho la figura de los asesinos seriales –en general, hombres–como de una persona fría, que comete los delitos de una manera más emparentada con la inteligencia que con las pulsiones más básicas de la destrucción.

—¿Te sentís una rara avis dentro del cine argentino?

—¡Ay, no sé!… Lo tomo más como gusto personal. Lo pienso en el sentido de que no veo en el cine argentino mucha exploración de lo erótico. Y era una inquietud que tenía ganas de saciar. Poner sobre el tapete el tema. Lo que sí me sucedió a la hora de filmar esas escenas fue que me di cuenta de que mis referencias venían de directores hombres. Y puede ser que haya una particularidad de las miradas.

—¿Por ejemplo?

—En todo lo que es escenas sexuales, me parece que a veces van directamente al punto. Y hay toda una serie de momentos previos o posteriores al acto sexual en sí, que en las películas suele ser información que se retira. Pero no sé si eso es una mirada que puede tener una mujer o no. Por otro lado, tenía ganas de ver cómo crear una escena erótica con diferentes elementos, que fueran fuertes y provocaran incomodidad. Tanto al guionista, como a la productora Jimena Monteoliva, como a mí, que conformamos el mismo equipo que hizo Pompeya, nos interesa indagar en la exageración, el exceso, y ver qué surge de esa impronta para contar historias más estalladas. Nos gusta dialogar con el exceso, cierto barroquismo, jugar con los límites. Y para mí el cine tiene que ver con eso, tiene que ser un evento extraordinario, desde la historia, los personajes y las escenas que ellos viven. Buscar momentos que cuando te sientes en el cine, puedas decir: "¡No es como la vida real!"

AHORA, LOS VAMPIROS

Tamae Garateguy estuvo hace poco, y por segunda vez, en Corea del Sur. Más precisamente, en el Puchon International Fantastic Film Festival (PIFan), donde participó Mujer lobo, y en cuyo mercado –uno de los más importantes del continente asiático–, fue presentado El Plata, el nuevo proyecto de la directora, un film de terror, intrigas políticas y vampiros, con Guillermo Pfening, Martina Gusman y Diego Reinhold como protagonistas.

La nueva película de Garateguy, también escrita por Diego Fleischer, narrará la historia de un senador honesto "que se enfrenta a la peor pesadilla de corrupción latinoamericana, encarnada por crueles vampiros", según adelantó a la nacion la directora, que produjo un teaser presentación especialmente filmado para el mercado asiático, donde se ven las impactantes escenas registradas en el Pasaje Barolo, con la participación de acróbatas de La Cuerda, transformados en vampiros que reptan por las paredes y cúpulas del edificio porteño.

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