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Tamara Burlando: ojos bien abiertos

En Dacil, la fotógrafa argentina presenta retratos, esculturas y un libro sobre su experiencia con los aborígenes australianos

Viernes 05 de septiembre de 2014
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LA NACION
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Sentadas sobre el piso, en el corazón del desierto australiano, decenas de mujeres pintan lo mismo una y otra vez. Pequeños puntos de colores que representan su principal patrimonio: las historias que escucharon de sus abuelas y que deben contar a sus nietas. Las obras parecen vistas aéreas de ese territorio que conocen muy bien, porque ellas y sus antepasados lo recorrieron de punta a punta en busca de agua y comida.

"Esta generación es la última que se crió nómade; sus hijos y sus nietos nacieron en asentamientos. Y los más jóvenes no están muy interesados en aprender las tradiciones: tienen iPad, iPod, de todo. Las historias ancestrales se están perdiendo." Eso asegura Tamara Burlando, fotógrafa argentina que trabajó con ellas en el Papunya Tjupi Art Centre (papunyatjupi.com). Representada por Gachi Prieto, esta semana presentó en Dacil Art Gallery Lo que siempre hemos sido, muestra de retratos y esculturas inspirada en esas mujeres, junto con un libro realizado en homenaje a la comunidad donde nació su hijo Miro.

Los retratos combinan la técnica fotográfica con el grabado y el arte textil. Los negativos fueron digitalizados, se imprimieron en fotocopias y se transfirieron a una base de saquitos de té cosidos a mano sobre lienzo. Usados por ella y por los aborígenes de Papunya, testigos de conversaciones que tuvieron lugar alrededor del fuego, esos saquitos aportan a las obras los colores del desierto.

"El té tiene mucho simbolismo, porque fue una de las primeras cosas que introdujo el hombre blanco cuando empezó a conquistar el desierto -explica la artista-. En este caso, para mí simboliza el diálogo. Porque si te sentás a tomar una taza de té con ellos significa que ya te abrieron la puerta. Estás compartiendo, estás escuchando y siendo escuchado."

Esta joven porteña viajó hasta el otro extremo del mundo con su marido, Be, un músico australiano. Ambos fueron contratados por el gobierno local para organizar actividades destinadas a los niños aborígenes. La campaña está destinada a prevenir que se retome un hábito alarmante: el de inhalar gasolina. Una de las consecuencias del choque cultural que también trajo obesidad -provocada por el sedentarismo y los cambios en la alimentación-, dificultades para administrar dinero y una creciente pasión por la tecnología que amenaza el legado de una cultura milenaria.

Tal como lo describe Marlo Morgan en Las voces del desierto, Tamara se enamoró de su nueva familia, con la que vivió durante casi cuatro años. "Me volví una madre más. Nuestra experiencia fue súper positiva. Y cuando empecé a separar las fotos para dejarles un regalo, naturalmente elegí las que los muestran contentos, aprendiendo algo de sus abuelas."

Diseñado y producido por Laura Belvedere, Papunya Smiles presenta imágenes de chicos con enormes sonrisas, realizando ceremonias o recolectando larvas y hormigas para comer. Las imágenes capturan lo que no se ve: el conocimiento heredado de sus ancestros. "Mis ojos están ahora bien abiertos -escribe Tamara en el prólogo-, y para un fotógrafo esto es un gran regalo."

Ficha.Lo que siempre hemos sido, de Tamara Burlando en Dacil Art Gallery (Pasaje Soria 5125), hasta el 26 de septiembre

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