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Cuesta abajo: la industria nacional, en un camino difícil

La suba de costos internos, la caída del consumo, los problemas para importar insumos indispensables y la falta de crédito hicieron que se derrumbara el nivel de actividad en sectores clave

Domingo 07 de septiembre de 2014
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PARA LA NACION

La vía hace un giro y describe una cuesta abajo. El tren de la industria argentina marcha en caída. Lejos del entretenimiento de un parque de diversiones, la adrenalina macroeconómica se siente en los distintos sectores de la producción. Desde la parte delantera, el automotor y metalmecánico sufren el cambio de rumbo más brusco.

Acorralada por la suba de costos internos, la caída del consumo, la imposibilidad de importar insumos indispensables para producir y la falta de financiamiento, la actividad industrial empieza a dar signos de agotamiento. Los pronósticos indican que la caída oscilará entre un 3,7% y 4,6% al finalizar este año, respecto de 2013.

Entre otros indicadores, en la Unión Industrial Argentina (UIA) destacan que se detuvo el proceso de creación de empleo, se deterioró el margen unitario desde 2012 (efecto compensado por el volumen de ventas, hasta la llegada de la recesión) y cayó, desde 2013, la rentabilidad, debido al aumento de costos y la menor demanda (muy marcada en ciertos sectores, como el automotor).

Guillermo Bermúdez, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), señala que la actividad industrial se encuentra en recesión desde hace 14 meses, lo que la convierte en la tercera entre las recesiones más extensas desde 1980. Y las perspectivas poco alentadoras para lo que resta del año indican que la baja continuará. "Para el tercer trimestre, se espera una caída interanual de 5,9% de la actividad industrial, y el año cerraría con una contracción de 4,6%", augura el economista.

La merma se prevé generalizada, aunque se distingue un signo positivo en los rubros de procesos de petróleo y siderurgia, que avanzarían 0,7% y 3% interanual, respectivamente. En cambio, la contracción del sector automotor llegaría a 22% al cabo del año, según estimaciones de FIEL.

Otra proyección negativa es la de Abeceb.com, que estima una baja de 4% para este año. "Éste sería el tercer año consecutivo de caída para la industria -afirma Dante Sica, director de la consultora-. Traccionan a la baja el sector automotor y la industria metalmecánica, en la que se destaca la mala performance de los electrodomésticos."

La falta de financiamiento es uno de los motivos que explican el mal momento. Para graficarlo, basta con mencionar que la relación crédito/PBI en la Argentina no supera el 16%, mientras que en países como Brasil y Chile llega a 70 y 100%, respectivamente. "Es una restricción estructural que existe en la economía argentina", destaca Pablo Dragún, economista senior del Centro de Estudios de la UIA.

Bermúdez suma al análisis factores coyunturales que, afirma, dan escaso margen para una reversión en el corto plazo del proceso recesivo: "La restricción al acceso de divisas a la industria y la marcha atrás en el recorte de tasas de interés (Lebacs) no resultan alentadoras para la actividad en los próximos meses".

El índice industrial de Orlando Ferreres y Asociados acumuló una baja de 3,2% de la actividad entre enero y julio, contra 2013. En adelante, señala Fausto Spotorno, economista jefe de esta consultora, esa baja se profundizará, con la aparición de caídas en sectores que hasta ahora avanzaban. "Algunos crecieron en la primera mitad del año por cuestiones particulares, como plásticos y químicos, porque en 2013 habían sufrido cortes de gas. Esos efectos desaparecerán en el segundo semestre. También subió alimentos, por las exportaciones de harinas y aceites, pero a medida que nos alejamos de la cosecha, la actividad se relaciona más con el consumo interno, que cae fuerte", dice.

Tampoco se salvarán los textiles. En lo que va del año este sector creció porque hubo un stockeo con insumos que se compran por anticipado. Pero el efecto, como demostró el freno de los últimos meses, se va a diluir. Jorge Sorabilla, presidente de la Fundación ProTejer, confirma que, pese a las subas que muestran los datos oficiales, en las empresas hay una situación muy compleja: "Hasta julio, hubo un esfuerzo para mantener la actividad haciendo stocks. Pero esa solución dura un tiempo; luego se convierte en un problema, porque es un sobrecosto financiero", afirma. En promedio, estima, el nivel de ventas cayó 20% en agosto, lo que impactó entre 12 y 15% en la producción. Las importaciones, sin embargo, disminuyeron sólo 6%, lo que habla de una "canibalización de la industria nacional", en la que el uso de la capacidad instalada cayó al 70%, desde el 82% en 2013, advierte Sorabilla.

Otros sectores, como el alimentario, crecieron levemente, pero no tuvieron un comportamiento homogéneo en todos sus componentes; muchas veces, su aumento se debió a una circunstancia puntual. Es el caso del rubro de alimentos y bebidas, que trepó en el primer semestre 3,4%, aunque buena parte es explicada por la mejor campaña de oleaginosas, que tuvieron mayor molienda. Si se descuenta ese efecto, el crecimiento acumulado se reduce a 0,4%, según explica Eduardo Bianco, director de Departamentos Técnicos de la UIA.

Pero sin duda el que se lleva la peor parte es el sector automotor, con una caída que en la mayoría de las estimaciones supera el 20 por ciento. En cifras concretas, esto significa que en todo este año se producirán 612.000 unidades, con una contracción de alrededor del 22,6%, explicada tanto por el ajuste de la demanda interna como por la caída de las exportaciones a Brasil y a otros mercados.

Para Sica, las ventas domésticas se ubicarían en torno de las 685.000 unidades, lo que marcaría una caída de 28,3% respecto del récord de 2013. "En el mix de ventas continuarán ganando mercado los vehículos nacionales, ante el impuesto interno, las restricciones a las importaciones y el nuevo programa de financiamiento a vehículos nacionales", explica.

Por el frente externo, las exportaciones serían 20% inferiores a las del año pasado, principalmente como resultado de los menores envíos a Brasil, en un contexto de retracción de ese mercado y de pérdida de inserción de los modelos argentinos ante el aumento de la competencia.

Otro sector que presentó contracciones fue el de minerales no metálicos vinculados a la construcción. "El consumo de cemento -precisa Fernando Lago, director general de la Cámara de la Construcción (CAC)- acumuló hasta agosto una caída de 4,6%". Nada hace prever que su situación mejorará, ya que la actividad de la construcción atraviesa uno de los peores momentos de la última década, sobre todo la que depende del sector privado. "En el primer semestre, la cuadrilla de personal se redujo 2,4%, y también están en baja los permisos de construcción y las escrituras", amplía Lago. Según el Ieric, el número de empresas en actividad se redujo de 22.056 a 19.079 entre junio de 2013 e igual mes de este año.

En la siderurgia, la producción de acero se incrementó por decimotercer mes consecutivo y registra una suba de 10,8% en el acumulado de los primeros siete meses del año. Las bajas bases de comparación, resultado de las paradas técnicas y el mantenimiento de plantas en la primera parte de 2013 explican el buen desempeño en un contexto recesivo. Sin embargo, los laminados comenzaron a mostrar cierta debilidad a raíz de una caída en la demanda, particularmente en la actividad automotriz y de la construcción, que impacta en un tibio crecimiento de los laminados en caliente (+1,3%) y una merma de los laminados en frío (-5,3%), derivado de los anteriores. Según proyecciones de Abeceb.com, se espera que en los próximos meses la siderurgia acuse un impacto mayor del parate en la actividad económica, por lo que cerraría el año con un crecimiento menor de la producción de acero y en la producción de terminados.

En turismo y gastronomía también hay complicaciones. Roberto Brunello, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (Fehgra), indica que "en el tercer trimestre la actividad está totalmente golpeada". Entre los motivos, enumera la pérdida de rentabilidad por la inflación, la presión impositiva, la falta de créditos, los costos laborales y el aumento de las materias primas. "La imposibilidad de trasladar la inflación a las tarifas agrava aún más la situación", dice.

Dentro de los escasos sectores que gozan de buena salud, está el de software. José María Louzao Andrade, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi), señala que, aunque podría ser mejor, el negocio atraviesa un buen momento: el empleo creció entre 10 y 11% en el año, y eso refleja el alza de la producción, estimada en torno de 8%, con un ritmo mayor al de 2013. "Es que para algunas empresas, la crisis representa una oportunidad para modernizarse, en busca de una mayor productividad", explica Louzao Andrade, que atribuye parte de la suba a las trabas para girar divisas. Según el directivo, más de 70% del negocio corresponde al mercado interno, y lo restante son exportaciones, por lo cual, la devaluación disminuyó la facturación medida en dólares. "La expectativa es cerrar 2014 con un crecimiento de un dígito", confía.

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