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Tres razones por las que la Argentina "cambiará al mundo"

Cristina Kirchner expresó ayer que "desde hace más de 10 años venimos luchando por esto", en referencia al voto que se logró en la ONU.

Martín Dinatale

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LA NACION
Martes 09 de septiembre de 2014 • 21:46
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Desde ayer, la Argentina ha decidido "cambiar el futuro’’ del mundo y separar al planeta entre aquellos países "depredados" y los "opulentos".

No son expresiones inventadas o azarosas. Se trata de las palabras que eligió el canciller Héctor Timerman al aplaudir el voto de la Asamblea General de las Naciones Unidas donde se instó por amplia mayoría a negociar un nuevo marco jurídico multilateral que proteja las reestructuraciones de deuda de ataques especulativos.

En línea con el discurso que transmitió la Presidenta, el canciller argentino optó por mezclar en el recinto de la ONU la dialéctica nacionalista contraponiendo a colonizados versus colonizadores, patria o buitres , Malvinas versus ingleses. La simplificación o banalización que hace el kirchnerismo de la geopolítica mundial resulta alarmante. Pero no es nueva.

La propuesta argentina en Naciones Unidas fue encabezada por el Grupo de los 77 más China y resultó aprobada por 124 votos a favor, 11 en contra y 41 abstenciones. Sin dudas se trató de una votación histórica en la ONU, pero habrá que evaluar varios aspectos vinculados directamente con el futuro inmediato de esa medida. Hay tres razones bien definidas por las que la Cristina Kirchner cree que cambiará el mundo:

"Muchos de estos decían que para que realmente sea efectivo un nuevo marco regulatorio de la negociación de las deudas soberanas tenía que llevarse el debate al FMI "

1- La efectividad. La Asamblea General instó a la ONU a conformar a partir de ahora una Convención encargada de fijar un marco regulador para los procesos de reestructuración de deuda soberana para, entre otras cosas, aumentar la eficiencia, la estabilidad y la previsibilidad del sistema financiero internacional. En este contexto se debe evaluar si la ONU es el ámbito adecuado para activar este tema como planteaban algunos de los países que se abstuvieron o los que votaron en contra. Muchos de estos decían que para que realmente sea efectivo un nuevo marco regulatorio de la negociación de las deudas soberanas tenía que llevarse el debate al FMI , el G20 o incluso la OMC. Pero nada de esto acepta el Gobierno e insiste en que su propuesta llega como un cambio copernicano. La Presidenta llegó a comparar la efectividad que tienen otro tipo de Convenciones de la ONU vinculadas con los derechos humanos o las armas nucleares con la Convención que se quiere crear para replantear el sistema financiero mundial. Nada tan absurdo como ese paralelismo. Por otra parte, se sabe que esta Convención no son de cumplimiento obligatorio por los países miembros de la ONU y que demorará varios años en conformarse. Además, sus efectos no podrán ser retroactivos. Es decir, que cualquier resolución que se aborde en la ONU jamás podrá utilizarse en contra de los fondos buitre .

2- Las votaciones. En el recuento de votos negativos o las abstenciones que hubo en la ONU se vislumbró claramente el replanteo de la diplomacia mundial que está encarando el gobierno argentino desde hace tiempo. No sólo Estados Unidos se plantó como oponente firme y esperado. También votaron en contra de la propuesta argentina países como Australia, Japón, Alemania, Finlandia, Canadá, Israel, Irlanda y Hungría. Cabe recordar que muchos de estos enfrentaron a la Argentina en la OMC por las trabas a las importaciones de productos; objetan que Cristina Kirchner se muestre más cerca de Rusia que de Occidente en el conflicto de Ucrania y también criticaron a la Argentina por haber firmado con Irán un polémico memorándum jurídico . Nada se define al azar. Todo encaja. La Presidenta dijo ayer en cadena nacional que los países que se abstuvieron no representan un voto negativo. Habrá que preguntarle a los representantes de Ucrania, España, Francia, Italia o Polonia si realmente quisieron apoyar a la Argentina. Recordemos que muchos de estos países también llevaron sus demandas ante la OMC, son acreedores de la Argentina en el Club de París y mantuvieron litigios con la Argentina por empresas estatizadas con el voto nacional y popular kirchnerista.

¿Qué hará la Argentina con aquellos países que votaron en contra? preguntó ayer LA NACION a un destacado diplomático argentino. "Es hora de encominar a nuestra diplomacia", dijo. No parece ser esa la misma línea argumental que usó la Presidenta en el atril de la Casa Rosada cuando ayer destacó: "Los que votaron en contra algún día comprenderán que se debe luchar por un mundo mas equilibrado de más palomas y menos buitres". Para ello, nada de negociaciones diplomáticas.

"¿Qué hará la Argentina con aquellos países que votaron en contra? "

Entre los apoyos que cosechó la Argentina en la ONU está el voto más sobresaliente que es el de China. Sobran razones para ello: los recientes acuerdos de energía nuclear, represas, estaciones espaciales y créditos que selló el presidente Xi Jinping con Cristina Kirchner y que beneficiarán a Pekín. Rusia también se sumó al voto favorable por similares razones aunque últimamente agregó otro factor clave: la imperiosa necesidad de contar con más alimentos de la Argentina por las prohibiciones que impuso a la Unión Europea y a Estados Unidos para enviar productos lácteos, carnes y frutas a Moscú por haber cuestionado la política expansionista de Vladimir Putin en Ucrania. También se contó entre los votos positivos los estables socios latinoamericanos de la Unasur .

3- La oportunidad. Cristina Kirchner expresó ayer que "desde hace más de 10 años venimos luchando por esto", en referencia al voto que se logró en la ONU. Si esto fuera realmente cierto habría que preguntarse por qué en 2005 y en 2010 su mismo gobierno convocó a un canje de la deuda con los bonistas y aceptó pagarles en un banco de Nueva York. Cierto: eran otros tiempos. Ahora es momento para "cambiar el futuro del mundo" desde la Casa Rosada con un pie en Naciones Unidas.

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