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Un panorama del uso de las energías renovables en la Argentina

Entrevistamos al experto Luis Rotaeche, autor del libro Energías Renovables en Argentina, para conocer el estado del uso de estas tecnologías en nuestro país

Lunes 15 de septiembre de 2014 • 00:21
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PARA LA NACION
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Un parque eólico en La Rioja. Foto: Rodrigo Herrera Vegas
Un parque eólico en La Rioja. Foto: Rodrigo Herrera Vegas.

El viernes 22 de Agosto asistí en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales a la presentación del libro del Coordinador del Área de Energías Renovables del Instituto Argentino de la Energía (IAE) "General Mosconi", Luis Rotaeche, titulado Energías Renovables en Argentina. Presentaron el libro el Presidente del IAE, ingeniero Jorge Lapeña; el Ingeniero Nicolás Gallo, ex Ministro de Infraestructura y Vivienda de la Nación; y Claudio Molina, especialista en biocomustibles y asesor de CARBIO.

Es muy alentador ver un segundo libro sobre la temática que se presenta este año luego de Energías Renovables: ¿Por qué debería ser prioritario cumplir el objetivo del 8% al 2016? presentado en abril. Dada nuestra situación energética, en la cual se importan más de US$ 5500 millones en gas natural por año y más de US$ 13.000 millones en total de combustibles fósiles, es clave que la Argentina empiece a buscar nuevas alternativas para volver a ser un país autosuficiente en energía.

Conversé con Luis luego de la presentación:

¿Porque decidiste escribir un libro sobre energías renovables?

Es un tema fascinante y que puede ser fundamental incluso para la supervivencia de nuestra especie. El libro es una propuesta y una base sobre el debate que el país debería tener sobre la forma de desarrollarlas.

¿Las renovables despegaron en la Argentina?

Lo que se ha hecho es prácticamente nada

Se escucha que las condiciones para generar energías renovables en Argentina son ideales, ¿vos estás de acuerdo?

El recurso que tenemos es gigantesco y el nivel del desarrollo industrial del país es ideal para desarrollar estas energías. Lamentablemente no existe una política pública acorde, y la traumática relación financiera del país con el mundo hace casi imposible el financiamiento de esta industria, que insume grandes capitales cuyos préstamos deberían pagarse durante la larguísima vida útil de sus proyectos.

Una vista del Parque Eólico de Rawson. Foto: Rodrigo Herrera Vegas
Una vista del Parque Eólico de Rawson. Foto: Rodrigo Herrera Vegas.

¿Qué porcentaje de la matriz energética está alimentada con renovables? ¿Cuál es la capacidad instalada actual?

Considerando las energías renovables no convencionales para generar electricidad (ERNC), eólica, solar, biomasa, pequeñas hidroeléctricas y otras, la suma de todas ellas no alcanzaría al uno por ciento de la capacidad instalada. Lo cual sería menos de 300 MW.

¿Porque este número es tan bajo si las condiciones son ideales?

El país carece de propuestas, de estrategia y el Estado está debilitado. Los escasos intentos que han existido son parches, unos encima de otros, sin coherencia alguna

¿Qué faltaría para que sea un éxito?

Dentro del marco financiero del país, tan difícil, una empresa privada que es extrañamente del Estado, ENARSA, fundada hace diez años, sin antecedentes en ERNC, lanza en el año 2009 una licitación, GENREN, basada más en decretos que en la ley vigente. Los precios de las ofertas aprobadas fueron aproximadamente el doble que los que resultaron en licitaciones equivalentes de Brasil y Uruguay. Sin embargo, aún con precios tan altos sólo se han instalado, gracias a esta licitación, unos 140 MW, es decir menos del 15 % de los proyectos adjudicados.

Que se cumpla con la ley vigente, 26.190/2006, que estableció como objetivo que las ERNC sean el 8% del consumo de electricidad para el año 2016, lo que equivaldría a una capacidad instalada de 3500 MW aproximadamente, meta que no era muy ambiciosa entonces y que hoy es utópica.

¿Y qué porcentaje de la demanda de electricidad se podría abastecer?

Rápidamente un 10 o 15%, que con mayor conocimiento, experiencia, los ajustes necesarios y el avance de la tecnología podríamos ir mucho más lejos, como se lo propone Alemania, que se fija objetivos de 60, 70% o más.

Trabajaron en un proyecto de ley: ¿cuáles son sus características generales?

Si, un grupo constituido por el Ing. Gerardo Rabinovich y los abogados Agustín Siboldi, Nicolás Eliaschev, Juan Carlos Cueva, Christian Cabrera, y yo que tuve el honor de coordinar el trabajo; hemos preparado este proyecto que pretende fomentar las ERNC en el país, asegurando previsibilidad y rentabilidad al inversor de estas nuevas energías, minimizando los costos de los usuarios y del fisco.

El proyecto se propone legislar sobre la forma de incorporación de estas nuevas energías al sistema eléctrico, su remuneración especial, la concesión de ventajas fiscales, la promoción de los proveedores nacionales, la creación de una agencia para liderar y coordinar la política de ERNC, la constitución de un fondo de garantía, la generación domiciliaria y otros. El texto completo se puede consultar en la página Web del IAE .

¿Cuán compleja es la tecnología de los equipos necesarios para abastecer de energía renovable al país?

La energía eólica y la solar son hoy tecnologías que se adaptan mucho mejor al menor desarrollo industrial relativo del país (respecto a los países industriales) que las centrales térmicas. Estas son casi totalmente importadas, y sin embargo en ellas se ha concentrado la gran mayoría de las inversiones de nueva capacidad eléctrica en los últimos 20 años.

¿Los equipos importados son aptos para nuestras condiciones climáticas?

Dentro de la limitada experiencia argentina en energía eólica el parque más grande y uno de los últimos que se ha construido, Rawson, de Genneia, se ha montado con turbinas importadas, Vestas. Todo indica que están funcionando adecuadamente.

Por otra parte parece que los equipos solares, de la tecnología que sea, pueden ser usados normalmente en nuestro país.

El interior de la fábrica de aerogeneradores IMPSA, en Mendoza. Foto: Rodrigo Herrera Vegas
El interior de la fábrica de aerogeneradores IMPSA, en Mendoza. Foto: Rodrigo Herrera Vegas.

¿Es factible proveer equipos de industria nacional?

Nuestro país cuenta con dos fábricas de turbinas eólicas y dos de paneles solares. Las celdas fotovoltaicas solo las produce localmente el INVAP y han sido diseñadas para ser empleadas en los satélites.

Así las ERNC presentan la ventaja de que generan mayor valor agregado nacional y empleo, por lo que su inversión requiere menos importación, que permite ahorrar divisas, cuya escasez ha estrangulado varios planes económicos en el país, como podría ser el actual.

¿De dónde vienen los equipos?

Varios países son fabricantes de turbinas eólicas, entre otros EE.UU., China, Alemania, España, India, Dinamarca, Corea, Japón, Taiwán y Argentina. Algunas de las empresas de estos países se han instalado en Brasil, quien tiene exigencias, como muchos otros, en cuanto al valor agregado local que deben tener los equipos ahí utilizados, como es el caso de la empresa argentina IMPSA.

La producción de paneles y celdas solares PV comprendería una lista parecida pero más corta. Además actualmente se libra una pelea, en la cual China, dado los bajos costos de los paneles solares que exporta, es acusada por EE.UU. y Europa de dumping.

¿Dadas nuestras condiciones, en cuanto tiempo se amortizan a nivel económico y a nivel energético los equipos?

Las energías renovables brindan enormes ventajas para la sociedad, pero su rentabilidad es baja para los que en ella invierten pues sus precios están artificialmente controlados por la feroz competencia que le oponen su alternativa, las fósiles, que están subvencionadas. Ya que estas no pagan por los daños ambientales, bélicos, necesidad de fuerzas armadas para su protección, etc. que ocasionan.

Además la inversión en energía en general y en renovables en particular requiere de enormes capitales para su concreción, que en el caso de las renovables esta inversión, obviamente al principio del proyecto, concentra la casi totalidad de sus costos, pues posteriormente no tiene que pagar combustible que lo provee la naturaleza. Su financiamiento es así complejísimo, que se complica por los plazos muy extensos que tiene la vida útil de estos proyectos, en eólica unos 25 años, y por lo tanto el repago de los préstamos se puede hacer y conviene que así sea en todos esos años.

Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de Sustentator.com

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