Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Los astros y la borra de café orientan la política

Política

Creer o reventar: no son pocos los funcionarios, legisladores y dirigentes que confían su futuro a astrólogos y videntes.

Dos magnicidios podrían haberse evitado en la historia de la humanidad si los políticos asesinados hubieran escuchado las predicciones de los astros. El ex presidente norteamericano John Kennedy hizo caso omiso del peligro que advertía su astróloga de cabecera, lo mismo que el estadista Julio César desoyó la videncia de sus augures durante los Idus de Marzo.

A diferencia de estos grandes personajes que hicieron pública su relación con astrólogos y videntes, en general, los políticos argentinos mantienen en secreto su curiosidad por anticiparse al futuro.

No porque sean pocos los que consultan a los planetas, sino porque les avergüenza confesar que confían en la ubicación astral para tomar decisiones personales.

Por ejemplo, para mantener el anonimato, renombrados funcionarios no pasan por el consultorio de Blanca Curi, sino que la vidente los atiende directamente en su domicilio particular. Lo más común es que los candidatos envíen a secretarios o familiares para que el astrólogo confeccione, con el día y la hora del nacimiento, la carta natal ("una especie de software de Dios", explicó la astróloga Lily Süllös) en la que los planetas marcan el destino.

"Acá consultan muchísimos políticos, pero no te puedo dar nombres por una cuestión de secreto profesional", aseguró a La Nacion la parapsicóloga Susana Latina que, en otros tiempos, concurría directamente a la Cámara de Diputados para ofrecer sus servicios sobrenaturales.

Brujas

El refrán "las brujas no existen, pero que las hay, las hay", le sirve a muchos políticos para lanzarse, sin culpas, a consultar astrólogos, videntes o tarotistas, según las preferencias. Porque, por un lado, mantienen la incredulidad, pero por el otro, dan rienda suelta a los deseos de desafiar al tiempo. Por un pronóstico referido a una candidatura, algunos son capaces de pagar desde 100 hasta 500 pesos, o más. Quizá porque justamente la política sea una de las actividades más sensibles a la bola de cristal, ya que la incertidumbre del futuro sobrevuela sin descanso sobre las cabezas de los hombres públicos. "¿Quién no vendería su alma al diablo para saber cómo va a salir en las elecciones", se preguntó uno de ellos.

Dentro del gremio de la futurología, los astrólogos se autotitulan "los más serios" y se empeñan en diferenciarse de videntes y tarotistas.

"La astrología es para los políticos que tengan cultura, porque no vienen a pedir un milagro sino una tendencia de la vida. Esto es científico", explicó Lily Süllös.

El lugar más indicado en la escena política es uno de los temas que más inquieta a la clase dirigente, aunque no descartan el mal de amores y los problemas de salud. "Son más compulsivos en la consulta, quieren saberlo todo en un corto tiempo -comentó el mentalista profesor Lotito-. Esta es una de las profesiones más exigidas, ya que la persona puede pasar en un minuto de la popularidad absoluta al anonimato total".

La clarividencia tiene sus riesgos: no sólo visualiza el camino de la política, sino que también revela cómo se lo transita. "En la carta natal se puede ver si la gente es corrupta -dijo Lily Süllös-. y si es más vulnerable a quedarse con la plata ajena o no".

Los diputados y senadores ganan de lejos en cantidad de consultas, aunque es conocida la propensión del presidente Carlos Menem a utilizar estos métodos esotéricos.

Fue famoso el caso de aquel diputado que presentó su candidatura durante un eclipse lunar (contrariamente a lo que le aconsejó su consultor) y que terminó expulsado de la Cámara baja o el del senador cordobés de la UCR que fue a una vidente porque temía un atentado político.

Pero, el episodio más resonante de los últimos tiempos fue lo que le sucedió a un político exitoso que se presentó como candidato a presidente, el año último, y que regía sus pasos según los designios de la magia negra. Como el hombre no pagó los miles de dólares que adeudaba, el vidente tiró en una bolsa de consorcio los "trabajos" que había hecho al Río de la Plata y, para creer o reventar, los resultados de la elección le fueron más adversos de lo que pronosticaban las urnas.

Rojo y ruda

Leer la borra de café es otra de las prácticas que permiten al hombre acercarse a sus circunstancias. Araksi Boyadjian es especialista en leer -y en hacer- café a la turca. "Los políticos tienen mucho miedo a estas cosas, son muy cabuleros. Algunos se dejan llevar hasta por los sueños", indicó la vidente a La Nacion . Si de cábalas se trata, las hay clásicas y autodidactas.

"Mirá las manos de un ministro, que no asumió hace mucho, y que tiene un fósforo debajo del anillo para tocar madera", reveló una de las videntes.

Por ejemplo, un funcionario muy cercano a la Presidencia lleva en su auto una mano haciendo cuernitos, una mujer que se codea con el poder mantiene una piedra de cuarzo en el corpiño, y un ex funcionario del gobierno militar saltea las baldosas con llaves de agua por temor a la mala suerte.

En el rubro personales hay cientos de casos, pero, a modo de ejemplo, vaya el ministro del Interior Carlos Corach que, después de votar, va a comer un asado a un local partidario o el caso del diputado Federico Storani que usa una campera de gamuza en época electoral.

La ruda debajo de la plantilla del zapato, la cintita roja prendida en la ropa interior o el ajo detrás de la puerta ayudan a que las malas ondas se queden en el partido opositor.

Todo vale a la hora de tener en cuenta un cargo. Si los romanos no daban batalla cuando el pronósticode los videntes les era adverso, los políticos de estas tierras también toman sus recaudos a la hora de enfrentar al enemigo.

Nombres que se guardan en secreto

Tan secreta como la práctica de interpretar a los planetas es la identidad de los políticos que concurren al consultorio de videntes y astrólogos.

Los profesionales mantienen en reserva el nombre de sus clientes como un secreto de confesión.

Sin embargo, La Nación pudo conocer alguno de los políticos que en cierta oportunidad y, por distintas circunstancias, preguntaron sobre sus posibilidades.

Por ejemplo, el gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, en alguna oportunidad, se ha hecho descifrar el futuro por una conocida vidente.

El intendente porteño, Fernando de la Rúa, también, sucumbió a la curiosidad por saltar la barrera del tiempo. Enterado de que una astróloga pronosticaba su triunfo en la Capital, el entonces senador nacional le preguntó telefónicamente algunos otros detalles sobre su destino.

La secretaria de otro radical, el ex gobernador de Córdoba Eduardo Angeloz, escuchó de boca de una vidente los "pozos negros" que le pronosticaba a su jefe.

Muchos diputados

El diputado de la UCR Marcelo Stubrin también frecuenta estas tendencias esotéricas, así como el ex gobernador de Río Negro Horacio Massaccesi. Entre los peronistas era conocida la predisposición del ex diputado Angel Luque a dejarse llevar por los designios de los planetas.

A la diputada Leonor Alarcia, estrechamente vinculada con el Presidente y con el senador Eduardo Bauzá, se la vio haciendo antesala en los consultorios de las videntes más populares de Buenos Aires.

La actual diputada y estatuyente Patricia Bullrich, de Nueva Dirigencia, también consulta a una mujer que dice visualizar el futuro.

Los astrólogos presagiaron la desaparición de la escena política nacional de personajes como el ex sindicalista Herminio Iglesias, al que la astróloga Aschira le aconsejó apartarse de la actividad.

El ´99, en la bola de cristal

El año 1999 no sólo les quita el sueño a los políticos de todos los colores. Videntes y astrólogos dicen ver el futuro electoral del país, desde la Argentina de hoy.

La astróloga Lily Süllos prefirió abstenerse de opinar sobre un posible regreso del actual presidente dentro de tres años. Sí, en cambio, dijo que Menem "es un hombre indestructible" y que "se levanta de sus cenizas como el Ave Fénix".

Para Aschira, "a partir del 21 de enero de 1997, fecha en que Júpiter se pone en amigo de los planetas de la Argentina, la cuestión económica va a andar un poco mejor". Con respecto al futuro del Presidente, la astróloga aseguró que "si quiere volver, va a ser presidente nuevamente".

No todos los pronósticos resultan tan optimistas.

La tarotista Araksi Boyadjian leyó en la borra del café que "en 1999 va a surgir alguien inesperado", y que "Menem no va a ganar". En lo inmediato, la vidente pronosticó "un cambio total en abril o en mayo del año próximo" y que "va a haber cambios en el estilo del gobierno". De la lectura de los arabescos en la taza, según agregó, ve a Menem muy solo, "como en un tobogán que el Presidente quiere remontar". .

María Fernanda Villosio
TEMAS DE HOYCaso García BelsunceRiver PlateBoca JuniorsImpuesto a las Ganancias