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Un Pirucho patriótico

Lunes 22 de septiembre de 2014
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PARA LA NACION

Pirucho / Investigación, dramaturgia y dirección: Martín Seijo / Elenco: José Escobar, Ernesto Fontes, Claudia Mac Auliffe y Daniel Miranda / Vestuario: Nora Iniesta / Asistencia de dirección: Rosario Iniesta / Sala: Elefante, Guardia Vieja 4257 / Funciones: viernes, a las 21 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena.

El teatro de Martín Seijo goza de una enorme vitalidad fundamentalmente por el espíritu experimental que lo alimenta. En sus espectáculos o performances -o como quiera llamárselos- el espectador encontrará algo siempre singular, algo que se corre de la norma. Y tanto se corre que hace que se pueda poner en duda la noción de "obra de teatro". ¿Se trata de espectáculos? No. Son más bien experimentos formales que invitan al espectador a vivir una experiencia claramente diferente, en la que el momento vivido allí con la Compañía Funciones Patrióticas es de fundamental importancia.

En Pirucho el abordaje es el del discurso histórico. La compañía y los actores son convertidos en analistas de documentos que pasan de mano en mano -de guante en guante más bien, ya que los espectadores son invitados a colocarse guantes en sus manos para no dañar la documentación-. Ellos arriban a la sala gracias a una silente mujer que, vestida con un traje patriótico trae en su valija esos preciosos documentos familiares que cuentan la historia del país en un momento concreto en un lugar específico de la Argentina. Pirucho conversa epistolarmente con su padre acerca del país, de la familia, del estudio y de los cambios que va viviendo Argentina con los jóvenes y la militancia, la irrupción del voto femenino, las manifestaciones obreras entre tantos otros hitos. Los documentos dan cuenta de cómo una historia de vida puede ser leída metonímicamente como una parte de una gran historia que puede ser deducida de ese pequeño fragmento: Pirucho es la historia, en su vida cotidiana, en sus modismos lingüísticos, en sus documentos oficiales, en sus fotos, en su vestimenta. El modo en el que Pirucho piensa a su país, a su clase social y los cambios que están ocurriendo es un modo de entender qué pasó en la Argentina en aquel convulsionado siglo XX.

El trabajo de Martín Seijo es el de producir un evento teatral en la relación entre la compañía y el público, que tendrá el poder de manipular una vieja libreta de ahorro o un DNI. El espectador no asistirá, en este sentido, a un relato organizado sino a una dispersión de datos. Con ellos deberá producir su propia lectura, darle un sentido a la totalidad del material y posicionarse ante el discurso de Pirucho y el de su padre. Un modo muy democrático de organizar la historia sin la tradicional perspectiva verticalista que nos obliga a seguir el punto de vista del historiador.

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