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El kirchnerismo puro celebra que Cristina volvió al centro de la escena

Un mes después del acto de Máximo Kirchner, creen que la Presidenta se fortaleció y que será la gran electora; Scioli y Randazzo bajaron el nivel de exposición

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LA NACION
Martes 14 de octubre de 2014
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A un mes del acto de La Cámpora, el kirchnerismo puro ve cómo las piezas del tablero político oficialista se van acomodando a pedir de la Casa Rosada: los precandidatos del Frente para la Victoria bajaron la intensidad de sus campañas y Cristina Kirchner recuperó el centro de la escena, incluso de cara a las próximas elecciones.

Con los candidatos "del palo" ordenados detrás de la estrategia electoral que ubica a la Presidenta como figura principal de sus campañas, y con Florencio Randazzo en un nivel bajísimo de exposición, el único que mantiene el ritmo proselitista es Daniel Scioli. Pero incluso el gobernador bonaerense, cultor de los gestos ambiguos, profundizó en el último mes los guiños hacia la Casa Rosada.

"Les pido a la Presidenta y a los argentinos que confíen en Daniel", reiteró la semana pasada Karina Rabolini, en un reconocimiento del papel de "gran electora" que le asigna su esposo a Cristina Kirchner.

Foto: Archivo

Dos semanas después del acto en Argentinos Juniors, Scioli se había mostrado con el ministro de Economía, Axel Kicillof, en una foto entendida desde las agrupaciones de militancia oficialista como una postal de convivencia. Sin resignar una cuota de autonomía y mientras intentan encolumnar a todo el PJ detrás de la candidatura presidencial del gobernador, los armadores sciolistas reconocen que se viven días de paz.

Randazzo, otro de los candidatos posicionados por fuera del esquema ultrakirchnerista, bajó su exposición en la campaña local y se concentró en la gestión ministerial con viajes a Berlín, para exponer sobre transporte, y a Montreal, una semana después, para disertar en la Organización de Aviación Civil Internacional.

En contraste con la marcha de la economía, el clima de armonía llegó también al interior del kirchnerismo puro, a partir del discurso con que Máximo Kirchner hizo su presentación en sociedad. En el acto de Argentinos Juniors, el hijo de la Presidenta advirtió que el Frente para la Victoria era mucho más que La Cámpora y, para desactivar un conflicto en ciernes, se encargó de destacar el acto que el Movimiento Evita había hecho sólo unas semanas antes para lanzar la precandidatura de Jorge Taiana.

"Fuimos con muchas dudas a ver un acto de La Cámpora y salimos muy convencidos de un acto que terminó siendo de todo el kirchnerismo. Ahora está claro que nadie va a poder llegar sin Cristina. Nadie puede sacar los pies del plato", dijo a LA NACION el jefe de una de las principales organizaciones.

"Ahora en La Cámpora entendieron que las dos agrupaciones queremos lo mismo, aunque nosotros pensemos que es mejor tener un candidato propio, sin dejar de reconocer la conducción de Cristina", interpretó un dirigente del Evita.

El nuevo escenario, en el que la Presidenta aparece fortalecida y otra vez en el vértice de la pirámide de poder, se forjó también con demostraciones de fuerza militante. Al acto de Argentinos Juniors lo habían precedido el del estadio de Ferro, donde el Movimiento Evita reunió a unas 40.000 personas, y el del Luna Park, convocado por el kirchnerismo no PJ.

El 4 de octubre, Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella, juntó más de 20.000 personas en la cancha de Atlanta, con la consigna "Cristina, presente y futuro".

Dos objetivos

Con esas medallas bien visibles en la solapa, los dirigentes de las principales agrupaciones de militancia kirchnerista dan por cumplidos dos objetivos: creen que se ahuyentó la idea de fin de ciclo y que se acumuló todo el capital político del oficialismo en la figura de Cristina Kirchner.

El Gobierno logró retomar la iniciativa y sancionar sin despeinarse leyes clave en el Congreso. La estrategia es sencilla: fortalecer a la Presidenta para que, en el momento en que ella decida -y no antes-, defina la ingeniería electoral.

Los contornos del nuevo escenario se detectan mejor si se lo compara con el que se vivía unos meses atrás en el oficialismo, cuando varios dirigentes del kirchnerismo, incluso algunos de paladar negro, cuestionaban por lo bajo la falta de una estrategia electoral.

Los armados de los distintos precandidatos avanzaban sin una definición clara sobre cuál iba a ser el papel de la Presidenta. "Las candidaturas las van a definir la gente y Cristina", dijo días después del acto "El Cuervo" Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora.

Ésa es la idea que repiten hoy casi todos los habitantes del universo oficialista.

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