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Cómo se gestó Sabe La Tierra, el mercado de productores locales que revolucionó a zona norte

En una entrevista con LA NACION, Angie Ferrazini, el alma mater de la iniciativa, revela los secretos que la impulsaron a crear una de las ferias más afianzadas de Buenos Aires; la búsqueda de un estilo de vida que priorice lo orgánico y sustentable, el pilar de su éxito

Martes 28 de octubre de 2014 • 09:47
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LA NACION
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Su mente hacía lo que su cuerpo no: pensar tímidamente en un proyecto propio, alejado del esnobismo, los cocktails, el lujo, y el mundo ejecutivo con los que solía codearse (tal vez, simplemente) por ser la cara visible de grandes marcas de retail del rubro bebidas. Le gustaba, sí, pero ya no lo disfrutaba como antes.

Su trabajo anterior en una conocida editoral argentina fue en realidad la culpable de esa idea que repiqueteaba dentro, sin manifestaciones claras, más allá de los meros deseos personales.

Los viajes y el contacto permanente con emprendedores rurales, que nota tras nota compartían con ella las dificultades comunes del sector, como la poca valoración de la tarea, la falta de espacios de comercialización y la distancia a los grandes puntos de venta, se convirtieron en argumentos de otros que recogió y los volvió suyos, tan propios, que sentaron las bases de esa iniciativa que imaginaba.

"Desde siempre me gustaron los mercados. Cada vez que viajo, es lo primero que visito, porque entiendo que es ahí donde pasa la idiosincrasia de un pueblo, la relación humana, el encuentro entre todos; son espacios culturales muy ricos", confiesa a LA NACION Angie Ferrazini, alma mater de Sabe La Tierra, al recordar los inicios del mercado de productores locales que cambió el consumo y la alimentación de un alto porcentaje de los vecinos de zona norte.

Proponemos establecer un vínculo entre los pequeños productores y los consumidores, que rescate la relación humana más allá de la compra-venta
Proponemos establecer un vínculo entre los pequeños productores y los consumidores, que rescate la relación humana más allá de la compra-venta. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

En 2002, agotada de la vida ajetreada y empresarial que llevaba, viajó a descansar a Salvador de Bahía, en Brasil. El aura del centro histórico de esa ciudad signó el rumbo e iluminó lo que hasta entonces habían sido proyectos "momentáneos" y "descartables". "Quería dejar de contar historias de otros para poder impactar de otra manera: ponerme en acción, generar el cambio haciendo. Ahí fue cuando pensé en desarrollar una primera manifestación: estaba entre la gran exposición o el mercado de barrio, y me incliné por lo chiquito, lo local, lo barrial", revela.

Brasil le brindó la confianza y también a Paulinho, un músico del lugar, que enseguida se transformó en su pareja y el padre de sus tres hijos. "Mi gran compañero de vida", como le gusta presentarlo.

"Estaba entre la gran exposición o el mercado de barrio, y me incliné por lo chiquito, lo barrial "

El nacimiento de Lua, la primera hija de ambos, completó el impulso que faltaba. Y lo agudizó. "Necesitaba estar cerca de ella, tener libertad de horarios", justifica. Así, abandonó la relación de dependencia, creó una consultora boutique de comunicación y se inclinó por el homeworking. El apoyo familiar y el escenario profesional estaban garantizados. Sólo había que vencer prejuicios y retar a la incertidumbre.

Despojada de marcas, en el pequeño jardín de su casa del bajo de San Isidro y ya con dos hijos chiquitos, de 4 y 2 años, nació tímidamente el proyecto Sabe La Tierra, integrado por 16 productores de la zona. De ese pequeño primer paso transcurrieron cinco años. Hoy la red está integrada por más de 150 productores y cuatro mercados: San Fernando, Vicente López, Tigre y Pilar. "Aprendí a disfrutar de mi trabajo y de mis hijos, que lo pequeño también impacta, y que el lema piensa global, actúa local, fue mío desde siempre. Ser independiente me permitió crear un proyecto muy puro y coherente, donde el hacer y el decir se unen", expresa, satisfecha, durante la entrevista.

EL PROYECTO, A FONDO

San Fernando, uno de los mercados estables que integran el proyecto Sabe La Tierra
San Fernando, uno de los mercados estables que integran el proyecto Sabe La Tierra. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

-Si tuvieras que resumir los propósitos que persigue Sabe la Tierra, ¿cuáles destacarías?

- Nos proponemos reeducar hábitos de consumo, generar conciencia, que todos en nuestro rol de consumidores empecemos a preguntarnos si necesitamos lo que vamos a comprar, cómo son sus procesos productivos, a quién estoy apoyando con mi compra, qué impacto medio ambiental tiene el producto (en su producción y en su descarte). Todos somos responsables de lo que consumimos y de la basura que generamos.

"Buscamos reeducar hábitos de consumo y generar conciencia de lo que compramos "

- ¿Qué filosofía promueve y sobre qué pilares descansa la iniciativa?

- Como Asociación Civil sin fines de lucro nos orientamos difundir el paradigma de la sustentabilidad y promoverlo a través de diversas acciones, porque creemos en la necesidad de respetar la naturaleza de la que formamos parte y nos alimenta. El consumo de productos naturales y orgánicos crece en el mundo impulsado por la búsqueda de lo saludable y se impone como un camino alternativo para preservar el medio ambiente. Con la presentación del proyecto en formato de mercado, nos proponemos establecer un vínculo entre los pequeños productores y los consumidores, rescatando la relación humana más allá de la compra-venta. Queremos que quienes producen puedan transmitir su filosofía de vida, su historia, sus dificultades, sus sueños y proyectos.

Todos somos responsables de lo que consumimos y de la basura que generamos
Todos somos responsables de lo que consumimos y de la basura que generamos. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

- ¿Por qué es tan necesario volver a lo propio y a lo local en la actualidad?

- Porque donde sucede nuestra vida está tomando protagonismo. Es la tendencia de la vuelta a lo barrial, que en tu barrio tengas todo lo que necesitas para vivir, que puedas trabajar cerca de donde vivís, que no tengamos que recorrer tanta distancia diaria y mejorar la calidad de vida en la que vivimos.

- ¿Existe algún movimiento similar en el mundo que actúe como antecedente o en el cual te hayas inspirado para replicar el modelo en la Argentina?

- Me inspiré en muchos modelos diferentes, como la BIOFACH, el TERRA MADRE, la BIOCULTURA, en España, y los mercados de Perú, Brasil, Bolivia y los nacionales. Ahora, estoy viajando al TERRA MADRE, en Italia, donde espero encontrar experiencias similares para intercambiar, y muy seguramente integremos la Red Internacional de Mercados de la Tierra de Slow Food. También, en Berlín, están los chicos del MARKHALLE NEUN, con quienes tenemos muchas coincidencias. En Chile, está el Mercado Orgánico que nació casi al mismo tiempo que nosotros.

- ¿Hacia dónde se proyecta hoy Sabe La Tierra y de qué manera piensa expandirse?

- Estamos trabajando para instalar una cultura sustentable tanto a través de nuestros mercados como a través de eventos y talleres en empresas y gobiernos, porque entendemos que el trabajo debe ser en conjunto. Todos tenemos que unirnos para el cambio. Además, apuntamos a la apertura de nuevos mercados barriales, y un servicio de catering de pequeño productor donde ofrecemos desayuno, almuerzos y eventos con trazabilidad y km 0 (elegimos al productor más cerca al lugar del evento).

La gente se acerca para pasar un día diferente y en armonía con las personas y la naturaleza
La gente se acerca para pasar un día diferente y en armonía con las personas y la naturaleza. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

-¿Qué busca la gente al acercarse?

- Por lo general, los objetivos pasan por encontrar una alimentación más saludable, espacios de compras más amigables, conocer al productor y sus procesos productivos, encontrarse con amigos, pasar un día diferente y en armonía con las personas y la naturaleza. También aparecen aprender, animarse al cambio, y a comprar responsablemente productos de cosmética natural, higiene, limpieza, y diseño sustentable.

- ¿Por qué pensás que se volvió popular? ¿Cuál fue el factor que mayor incidencia tuvo en base a tu experiencia?

- Te diría que no tuvo tanta repercusión desde el principio y que nos sigue costando mucho la convocatoria de público. Pero nos sostenemos y vamos abriendo el camino para que otros también se inspiren. Muchos mercados han nacido luego de Sabe la Tierra y celebro eso porque creo que son espacios humanos muy ricos. Nosotros fuimos los primeros en darle a los mercados una vuelta para que resulten espacios que invitan y nos costó mucho. Por un lado, que los municipios entiendan de la importancia de estos espacios y los apoyen y, por otro, que la gente se anime al cambio de hábitos real, que no sea una moda pasajera, sino que sostengan su visita sábado a sábado.

"Hay que volver a escuchar a la Tierra, ella sabe; los mercados son la excusa "

- ¿Es exagerado interpretar a Sabe la Tierra como un estilo de vida?

- No, porque es lo que nos proponemos. Los mercados son la excusa que encontramos para transmitir una nueva cultura, donde el ser sea más importante que el tener, donde consumidores y productores seamos parte de lo mismo, donde la educación en valores tome protagonismo, que hablemos de inclusión y de sustentabilidad, pero que también hablemos de reducir el consumo innecesario y desmedido. Volver a escuchar a la Tierra, que ella sabe. Conectarnos unos con otros, ser uno. Pasar del pensamiento individual al pensamiento colectivo, promover la cooperación y no la competencia, trabajar por el bien común y poder pensarnos como un todo. El gran desafío es pasar del yo al nosotros. Sabe La Tierra es un estilo de vida que propone conectarnos con la forma de parir, de criar, de educar, de alimentar, de vestir, de relacionarnos y de ver la vida. Es un aprendizaje constante.

LA DINAMICA DEL MERCADO

A la hora de comer, la oferta es muy amplia: pizzas veganas, empanadas integrales vegetarianas, arepas, jugos, licuados, comida raw, entre otros platos
A la hora de comer, la oferta es muy amplia: pizzas veganas, empanadas integrales vegetarianas, arepas, jugos, licuados, comida raw, entre otros platos. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

- Si nos hacemos foco en el corazón de la iniciativa…. ¿cómo se organiza la feria en sí misma y el mercado, su máxima estrella?

- Los mercados se organizan con una coordinadora, un equipo de armado, productores, y consumidores. Al ser en espacios abiertos, armamos y desarmamos cada vez. Cada mercado tiene su manual, su equipo, sus productores y su idiosincrasia.

- ¿De qué manera contactan a los productores de cada barrio o zona?

- Para ser parte hoy de alguno de nuestros mercados, los interesados tienen que enviar un formulario a través de nuestra página www.sabelatierra.com Si cumple con los requisitos básicos y su producto aún no está representado en el mercado, lo convocamos a una entrevista de admisión con el comité curador. Para nosotros es tan importante el producto como la persona, creamos mercados de productores y promovemos la solidaridad, el respeto, el cuidado, y la buena convivencia.

El consumo de productos naturales y orgánicos crece en el mundo impulsado por la búsqueda de lo saludable
El consumo de productos naturales y orgánicos crece en el mundo impulsado por la búsqueda de lo saludable. Foto: Gentileza Sabe La Tierra

- ¿Hay un staff fijo e "invitados" itinerantes?

- Los productores de cada mercado son fijos, pero también tienen un ciclo dentro de cada espacio. Feriar es un gran esfuerzo semanal y los productores soportan el frío, el calor, las lluvias...Tenemos listas de espera en nuestros mercados y cuando algún productor decide irse, se le da oportunidad a uno nuevo. También recibimos invitados, sobre todo de Córdoba, donde hay muy bueno productores.

- ¿Cuáles son los productos o platos que más se consumen?

- Los productos que más traccionan al mercado son las frutas, las hortalizas, los pollos, huevos y los panificados. Y a la hora de comer la oferta es muy amplia: pizzas veganas, empanadas integrales vegetarianas, ñoquis de espinaca, arepas, sushi, tapeo, sandwiches naturales, jugos, licuados, comida raw, entre otros platos.

- ¿Qué tipo de público congrega y resulta más fiel al proyecto?

- Vecinos, familias, parejas, niños y también gente mayor que encuentran en Sabe la Tierra la alegría de volver al mercado.

AGENDA

San Fernando: Estación San Fernando del Tren de la Costa (altura Libertador al 1000), Madero y Arias. Horario: Sábados, de 10 a 18 hs.

Florida, Vicente López: Plaza Amigos de Florida (San Martín al 2400 y Juan B. Justo). Horario: Sábados, de 10 a 18 hs.

Tortuguitas, Pilar: km 38,5 Las Moradas, frente a la Iglesia Santa Teresita. Horario: Domingos, de 10 a 18 hs.

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