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Practicá aeroyoga, energizate y decile chau al estrés

Una actividad creativa, divertida que ayuda a distenderse, ganar agilidad, mejorar el estado físico y, sobre todo, eliminar tensiones. Llega de España y está de moda

Jueves 30 de octubre de 2014
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PARA LA NACION

Una modalidad que se practica sobre un columpio; juega con la ingravidez, el trabajo de fuerza, estiramiento, el control corporal y la respiración consciente. Y tiene múltiples beneficios para el cuerpo y la mente, pero además es superdivertido, relajante y saca el estrés. No sólo para intrépidos.

Posturas antigravedad. En este novedoso tipo de yoga, se realiza una rutina suspendida en el aire por medio de un columpio que cuelga del techo y sostiene el cuerpo. Las posturas y ejercicios son similares al yoga tradicional, pero están adaptados para hacerse en el aire. La técnica resulta más sencilla porque al gravitar el cuerpo se tiene más libertad para realizar movimientos. El estar suspendido hace que el cuerpo deje de ser un peso y se convierta en un espacio de placer, bienestar y experimentación. Estimula las capacidades físicas como el desarrollo de músculos y articulaciones, la elongación, pero también de las habilidades mentales y emocionales porque requiere de una gran concentración para poder hacer correctamente cada ejercicio; además, aumenta la agilidad y la autoestima. La ingravidez, asimismo, favorece el desbloqueo y aislamiento de cada parte del aparato respiratorio y esto ayuda al trabajo de la respiración consciente. Es una actividad creativa, divertida, que ayuda a distenderse y combatir el estrés.

Cómo surgió. El AeroYoga® es un método certificado por el español Rafael Martínez, un experto en yoga con más de 30 años de práctica y estudio, creado hace más de diez años en España. Tomó referencias gráficas del siglo XII en las que se puede ver yoguis y faquires usando cuerdas y telas para realizar las asanas (posturas de yoga) suspendidos en el aire. Es una variante inspirada en el natha yoga, un yoga ancestral llamado yoga de la energía, que utiliza cuatro herramientas de trabajo: cuerpo-energía-aliento-respiración. Llegó a la Argentina en 2011 y también se practica en México, Colombia, Estados Unidos y Francia, entre otros.

Para quién. Lo pueden practicar todas las personas. Propone tres niveles de intensidad para que nadie quede afuera. No se requiere conocimiento previo, pero para las personas que ya tienen experiencia en trabajo físico, conciencia corporal y de respiración, la evolución es más rápida.

Cómo practicarlo. Los ejercicios se realizan sobre un columpio realizado con tela de paracaídas y parapente, que consta de un cuerpo –la parte central– y brazos con estribos independientes al cuerpo, ambos regulables. Esto hace que se pueda trabajar en total suspensión o con parte del cuerpo en el suelo. Primero se enseña cómo sentarse de manera firme, cómo entrelazar las piernas, los brazos y la correcta posición del dedo pulgar de la mano en el agarre del estribo. No hay una rutina básica para principiantes, primero se enfoca en la comprensión de las técnicas de entrelazado y agarre, para después comenzar con las posturas. Hay tres niveles: Nivel 0, el columpio se coloca casi al ras del suelo, no hay suspensión ni ingravidez, se trabaja con las caderas en tierra y el columpio se usa para sostener una parte del cuerpo –piernas o brazos– y trabajarla. Nivel 1: se eleva y se experimentan posturas de aire, pero todavía con pies o brazos con apoyo en tierra. Nivel 2 o acrobático, el columpio se eleva más y se trabaja con total ingravidez incluidos los giros y las posturas de fuerza.

Beneficios. Se trabajan todos los músculos del cuerpo a la vez que es un puente directo a la conexión con uno mismo y a la relajación. Tonifica, elimina el dolor de espalda, estira la columna –descomprime vértebras y oxigena la médula espanal–, combate la flaccidez y la celulitis, reactiva el aparato respiratorio, la fuerza en músculos y articulaciones. Tiene además un alto poder antiage, aumenta la creatividad, la conciencia del cuerpo y es muy útil en rehabilitación.

Data. La clase dura una hora y sale aproximadamente $ 100 o dos veces por semana a $ 375 el mes. Si bien no hay centros para tomar clases en la ciudad de Buenos Aires, sí hay opciones en distintas localidades del GBA: Quilmes, Lomas de Zamora, Lanús, La Plata, Olivos, Luján, Gral. Rodríguez y Chacabuco. Para conocer días, horarios y direcciones escribir a aeroyogaargentina@gmail.com o visitar aeroyoga.es.

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