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Chevron condicionó el acuerdo con YPF a la reforma de leyes clave

En documentos confidenciales se fijaron requisitos que el Gobierno luego impulsó en la normativa; la petrolera local asegura que no otorgó derechos exclusivos

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LA NACION
Domingo 09 de noviembre de 2014

El gigante petrolero norteamericano Chevron condicionó la firma del acuerdo con YPF para invertir en el yacimiento Vaca Muerta a la reforma de leyes federales y provinciales, y a la aprobación de nuevas normas. Y esas modificaciones debían resultar de su "entera satisfacción" para que comenzara a traer capitales a la Argentina, según consta en documentos que firmaron las petroleras cuyas copias obtuvo LA NACION.

Los planteos de Chevron resultaron efectivos: las "condiciones suspensivas" o "precedentes" que delineó en las negociaciones con YPF terminaron incorporadas en un decreto y en una ley neuquina, en un decreto presidencial y en la flamante ley de hidrocarburos que aprobó el Congreso con el objetivo de alcanzar la soberanía energética. Pero fuentes de la empresa señalaron que las normativas no generan derechos exclusivos para Chevron, sino que crean el marco necesario para estas y futuras inversiones en exploración petrolera.

Las condiciones de Chevron, vertidas en documentos identificados como "estrictamente confidenciales", se centran en el tiempo y las características para las concesiones, los topes máximos a las regalías que podrían cobrarle las provincias y una estabilidad tributaria absoluta para la petrolera y sus subsidiarias.

El 16 de julio del año pasado Cristina y Galuccio se reunieron con el CEO de Chevron, John Watson, tras la firma del acuerdo
El 16 de julio del año pasado Cristina y Galuccio se reunieron con el CEO de Chevron, John Watson, tras la firma del acuerdo. Foto: Telam

Chevron también exigió una garantía de que podrá enviar dividendos al exterior, así como fijar la jurisdicción extranjera para dirimir cualquier disputa con YPF, en la que el Estado argentino controla el 51 por ciento, pero es por ley una sociedad anónima.

Además, el acuerdo estableció una serie de garantías amplias que debía asumir la petrolera argentina ante posibles reclamos de terceros.

Los términos de la negociación surgen de tres documentos, redactados en inglés y categorizados "estrictamente confidenciales", que ambas petroleras firmaron a mediados de 2013 y cuyas copias obtuvo LA NACION. Son los identificados como "Carta Acuerdo", "Garantía" y "Términos y Condiciones del Proyecto de Inversión para Exploración". Un cuarto documento, el más sensible y relevante de todos -"Acuerdo de Inversión para Proyecto"- continúa bajo llave.

Altos ejecutivos de YPF admitieron la autenticidad de esos documentos ante la consulta de LA NACION. Pero la interpretación oficial desde la petrolera sobre todo el proceso de negociación, acuerdo y operación con el gigante norteamericano es distinta: "Chevron no tiene ninguna garantía: corre el ciento por ciento del riesgo petrolero y reclama las condiciones habituales de la inversión petrolera en el mundo". Consultados por LA NACION, los voceros de Chevron indicaron desde Estados Unidos que no harían comentarios.

Ante una presentación judicial de legisladores de la oposición que pretendían conocer el detalle de esos documentos, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, defendió repetidas veces su carácter confidencial. En agosto de 2013 afirmó que no había "cláusulas secretas" en el acuerdo con Chevron, sino "condiciones de confidencialidad y privacidad destinadas a proteger las inversiones de dos empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York".

En rigor, esas mismas cláusulas de confidencialidad son comunes en los contratos de otras petroleras públicas o mixtas de la región, como Petrobras o Pemex. Por eso, desde YPF reafirmaron el principio de confidencialidad ante la solicitud de LA NACION para acceder al "Acuerdo de Proyecto de Inversión".

A cambio de las reformas legislativas que planteó Chevron, la petrolera norteamericana se comprometió a invertir US$ 1240 millones en la formación Vaca Muerta, la mayor reserva de hidrocarburos del país y considerada una de las más relevantes del planeta. Y acordó desarrollar un posible programa adicional de exploración en otros 26 pozos por US$ 360 millones.

Muchas de las condiciones que había delineado Chevron en los documentos del 16 de abril de 2013 se plasmaron primero en el decreto 1208/13 y luego en la ley 2687 de la provincia de Neuquén; después en el decreto 929/2013 -que creó el Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos-, que firmó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, por último, terminaron en la ley 27.007 de hidrocarburos, que el Congreso aprobó el 30 de octubre.

Conocida como la "ley Galuccio" porque el presidente de YPF se convirtió en su impulsor más férreo, la norma se defendió desde el oficialismo como una herramienta clave para que la Argentina alcance su "soberanía energética".

El propio Galuccio confirmó la existencia de las condiciones planteadas por Chevron en un comunicado que envió a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Pero las calificó de "determinadas condiciones precedentes" -con una traducción literal del documento en inglés- y sólo detalló una: que Neuquén debía otorgar una nueva concesión sobre el área "con un plazo de explotación de 35 años".

Entre otras, esas "condiciones suspensivas" o "precedentes" eran:

"El plazo para la o las concesiones y la cesión del título sobre los activos a Cofel [por Chevron Overseas Finance II (Exploration) Limited] se regirán por términos y condiciones que resultan aceptables para Cofel [Chevron], lo que, entre otras cosas, puede requerir la realización de modificaciones a la legislación existente o la promulgación de nuevas leyes dentro del marco regulatorio federal y provincial".

"Las concesiones deberán otorgarse por un plazo mínimo de 35 años con una autorización asociada para ceder, en totalidad o en parte, una o varias concesiones a terceros".

"La tasa de regalías total por la explotación de recursos hidrocarburíferos no convencionales en el marco de las concesiones no superará el 12%".

"Dicha tasa máxima del 12% incluirá, sin carácter taxativo, regalías, impuestos a la producción, impuestos sobre beneficios extraordinarios o pagos basados en el flujo de caja neto".

"Las leyes federales, provinciales y municipales deberán ser eficaces para ofrecer estabilidad impositiva y en las regalías".

"Cofel [Chevron] deberá poder en todo momento remitir dividendos a sus accionistas extranjeros libres de todo gravamen (incluidos impuestos)".

"Deberá conferirse el derecho a exportar la producción de petróleo y gas de yacimientos no convencionales de conformidad con términos y condiciones aceptables, como así también el derecho a mantener en el exterior un porcentaje aceptable de los fondos provenientes de esas exportaciones".

La vinculación entre esas y otras cláusulas de la negociación y las reformas normativas es evidente. El 10 de abril de 2013, Galuccio anunció la inversión conjunta en Vaca Muerta; un día después la Presidenta firmó el decreto 929/2013, que se publicó el 15 en el Boletín Oficial, y al día siguiente YPF y Chevron rubricaron el "Acuerdo de Proyecto de Inversión", por un área de concesión de 360 hectáreas, de las 30.000 de Vaca Muerta.

Así, tanto el decreto presidencial como la nueva ley petrolera aparecen como dos instrumentos jurídicos creados desde el Gobierno "a medida" de las condiciones delineadas por Chevron durante las negociaciones que comenzaron a tomar forma a fines de 2012, según surge de los propios documentos que obtuvo LA NACION.

"Durante los últimos siete meses, nuestros equipos han realizado progresos significativos para alcanzar un entendimiento mutuo en relación con el Proyecto de Exploración de Vaca Muerta y Cacheuta", indicaron los negociadores en uno de esos documentos.

En rigor, la negociación había comenzado antes y para agosto de 2012 habían sellado un primer "memorando de entendimiento".

Así fue la votacion del acuerdo por YPF

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