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Así como están las cosas, no habrá vuelos low cost en el país

Domingo 23 de noviembre de 2014
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LA NACION
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Si bien ya dejaron de ser una novedad, las líneas aéreas de bajo costo no dejan de sorprender por sus altas tasas de crecimiento e increíbles ofertas. Empresas como Easyjet o Ryanair, en Europa; Southwest o Jetblue, en Estados Unidos, y Gol, en Brasil, son los exponentes mas conocidos, por lo menos para los argentinos.

Las líneas aéreas low cost (de bajo costo) surgieron a partir de la desregulación de la industria aérea que tuvo lugar en 1978 en los Estados Unidos. Al amparo de la libertad en la fijación de tarifas, frecuencias y rutas, empresas como Southwest, la pionera en servicios de bajo costo, encontraron su mercado. Para poder ofrecer tarifas más bajas, las compañías del rubro redujeron sus costos configurando los aviones con una sola clase, empezaron a operar un solo tipo de aeronave, a cobrar por los extras como la comida a bordo, el exceso de equipaje o la mejor ubicación en el avión, entre muchas otras aristas que encontraron con el correr del tiempo. En lo que no ahorran es en mantenimiento, necesitan que sus aviones vuelen la mayor cantidad de horas posibles

También en su momento sorprendieron a las famosas y casi extintas líneas aéreas "de bandera", que en los setenta y ochenta gozaban con las políticas de regulación tarifaria y restricción en el acceso al mercado por entonces vigentes. En ese entonces para imponer las tarifas, la autoridad usaba parámetros de calculo que se adaptaban a los altos costos y sobredimensionadas de esas empresas.

En nuestro país por ahora no ha podido desarrollarse este modelo por varios motivos, entre los que se podrían resaltar la inestabilidad económica y la constante devaluación de la moneda nacional. Pero este fenómeno se da sobretodo por la política aerocomercial imperante en la Argentina la que se destaca por tener carácter restrictivo y altamente regulada.

Como primer motivo por destacar está el hecho de que las tarifas las fija el Estado nacional mediante un sistema de bandas, con una tarifa mínima y otra máxima.

En muchas ocasiones de baja demanda las empresas preferirían cobrar tarifas aun más bajas que la mínima impuesta por la Secretaria de Transporte, pero con el sistema que a adoptado la Argentina no pueden hacerlo.

Un buen ejemplo para comparar que ocurriría si las tarifas aerocomerciales estuviesen desreguladas es el tradicional happy hour de un bar. Generalmente, este tipo de eventos especiales tienen lugar un martes y no un viernes o sábado, ya que el propietario prefiere generar demanda con precios mas bajos en un día de poca actividad, donde igualmente el bar esta abierto.

También, en situaciones de mucha demanda, la tarifa sería seguramente más alta que el máximo autorizado en la actualidad. Lo que ocurre en nuestro país es que se impide a la línea aérea gestionar sus ingresos.

Por otra parte, la autorización para operar rutas en nuestro país se realiza mediante un sistema de audiencias públicas que tienen lugar ante la Junta Asesora de Transporte Aéreo, un órgano ad hoc de la Secretaria de Transporte.

El sistema en si no sería malo, pero el hecho que la última audiencia tuvo lugar en 2005 evidencia que, si algún gobierno quiere, puede usar el sistema para limitar el acceso al mercado de nuevos operadores o evitar que alguna empresa ya establecida en el pais deba enfrentar competidores. Vaya uno a saber porque algún gobierno haría algo así, pero lo cierto es que hay que evitar ese mal uso

Adicionalmente, deberían revisarse ciertas limitaciones existentes en nuestro país como la falta de aeropuertos alternativos de bajo costo, como los comúnmente usados en Europa por este tipo de empresas. También debería actualizarse el Código Aeronáutico para que contemple, entre otras cosas, un mercado sin tarifas reguladas, formas modernas de incorporar aeronaves como el dry lease e instrumentos financieros propios de la industria aeronáutica que permitan financiación a largo plazo. Son solo ejemplos de una serie más amplia de medidas.

Mercado ampliado

Las empresas low cost, ampliaron el mercado, generaron más demanda y sumaron nuevos pasajeros que antes no viajaban por avión. Sólo por poner un ejemplo, en España, transportan alrededor de 50% de los pasajeros. Ahora bien, las empresas tradicionales, que transportan muchos mas pasajeros, tienen en ese 50 por ciento del mercado muchos más pasajeros que cuando tenían el 100 por ciento de uno mas chico.

Mientras tanto, en la Argentina seguimos con un mercado de servicios aeronáuticos chico y altamente concentrado, con una oferta de apenas 12 millones de asientos en cabotaje, contra los 140 millones de asientos ofertados en Brasil, que cuenta con una población de 200 millones de habitantes.

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