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Los empleados del futuro no tienen dónde educarse

Advierten que hoy el conocimiento no pasa por memorizar datos; se impone una revisión de la enseñanza

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PARA LA NACION
Domingo 23 de noviembre de 2014
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DOHA, Qatar.– El mundo laboral tiene hambre de mentes innovadoras. En ello coincidió la mayoría de los expertos en enseñanza que asistieron a la sexta Cumbre Mundial de Innovación para la Educación de la organización qatarí WISE realizada entre los días 3 y el 5 de este mes, en esta ciudad. También señalaron que incentivar la innovación depende en gran medida de la enseñanza primaria y que, de no actualizarse, el sistema educativo no dará a los jóvenes las herramientas que necesitarán a futuro.

"El desempleo es un tema aquí y en otros lugares del mundo. Hay que hacer un corte con la forma tradicional de enseñar para desarrollar otra que tenga en cuenta las necesidades del mundo actual", advirtió Abdulla bin Ali-Al-Thani, presidente de la organización y miembro de la familia gobernante.

Puede parecer una mención extraña si se considera que Qatar –un pequeño y riquísimo emirato de algo menos de 11.600 kilómetros de superficie al este de la península arábiga, cuyo principal ingreso proviene de exportaciones de gas y petróleo y tiene un ingreso nacional bruto per cápita de US$ 85.550, uno de los más altos del mundo– necesita importar trabajadores de la región. En 2013 en Qatar había 2.169.000 habitantes, pero sólo alrededor de 280.000 nativos.

Es más probable, aunque no lo aclaró durante su discurso de apertura del congreso, que el sheik se refiriese a uno de los principales objetivos del Ministerio de Trabajo local: incrementar la tasa de qatarización. El concepto se refiere a la cantidad de nativos qataríes en posiciones full time en relación al total de empleados de las compañías. En 2013, la qatarización del sector de la energía y la industria fue de sólo 25,3 por ciento. No hay muchos nativos en puestos de decisión.

De todos modos, la referencia de Al-Thani vale globalmente. En el mundo hay 360 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años que no están en el sistema educativo, no tienen empleo ni capacitación. En Medio Oriente y norte de África esta situación afecta a 41% de los jóvenes, y en América latina, a 23%, según datos de WISE según estadísticas del Banco Mundial.

Uno de los objetivos de WISE es promover la innovación y creatividad de la educación en países emergentes. La plataforma educativa es una iniciativa de la ONG Fundación Qatar, que preside la madre del actual emir y jequesa Moza Bint Nasser. Creada en 2009, WISE organiza un congreso anual y desarrolla diversas iniciativas como debates entre estudiantes para mejorar el sistema educativo y un programa de mentoring para proyectos del sector. Además, cada año entrega el Premio a la Educación a pioneros educativos, que consiste en US$ 500.000, y otro de US$ 20.000 a seis proyectos educativos de diferentes lugares del mundo (la ONG argentina Canales quedó entre los 15 finalistas de este año).

Conocimiento bien usado

En el encuentro, que convocó a más de 1800 participantes y 138 expositores de 120 países, Huiyao Wang, presidente del think tank Centro para China y la globalización, calificó directamente de obsoleto al sistema educativo actual. El futuro mercado de empleo pone presión sobre él, porque muchos de los trabajos para los chicos que hoy están en la escuela no se crearon aún. La pregunta es cómo prepararlos para algo que todavía no existe.

Una posible respuesta la dio Paul Collard, titular de Creative, Culture and Education (CCE), una fundación internacional del Reino Unido enfocada en desarrollar programas de mejora de la educación. "No se trata de educar a las personas para que tengan un empleo, sino para que puedan generar uno para ellas mismas. Es un mundo que asusta, pero la creatividad es la habilidad que va a ayudarlas", dijo el inglés. El problema parece más que serio si se tienen en cuenta que 67% de los asistentes a la cumbre opinó que "la escuela mata la creatividad" en una encuesta realizada online.

Collard definió a las personas creativas como aquellas que tienen una mente inquisitiva, colaboran con los demás y son imaginativas, tenaces y disciplinadas. Y dijo: "La consultora McKinsey realizó recientemente una encuesta entre 62.000 educadores, empresarios y jóvenes de Europa, y encontró que 33% de las compañías considera que la falta de personal calificado daña su actividad y 79% dice que no llega a contratar porque no encuentra gente preparada para el trabajo. Las habilidades que se buscan y no se encuentran son conocimiento de idiomas, aptitud para trabajar en equipo, disciplina y tenacidad. Es decir, muchas de las que hacen a la creatividad".

Para Tony Wagner, experto del Laboratorio de Innovación de la Universidad de Harvard, "el mundo necesita gente que pueda innovar, y más conocimiento no equivale a más innovación". Explicó que mientras en el pasado se valoraba a quien más acopio hacía del conocimiento, hoy esta ventaja competitiva va desapareciendo porque es un bien que está disponible en cualquier dispositivo conectado a Internet. "Lo que importa es qué se puede hacer con lo que se sabe. Esto es un problema de educación diferente: tener conocimientos es necesario, pero no suficiente", dijo.

Esa demanda de creatividad ya está afectando los procesos de selección que hacen algunas empresas. Durante un debate en la cumbre, Claire Díaz Ortiz, gerente de Innovación Social de la red social Twitter, comentó: "Atender los títulos académicos puede dar una pista de la capacidad de una persona, pero hay que ver de qué manera esa persona puede ser creativa. Un niño de Kenya que ha estado en hogares de acogida tal vez no pueda ir a una universidad de prestigio, pero tenga las capacidades para ser un trabajador excelente en Twitter". La ejecutiva es también cofundadora de la ONG Hope Runs, que trabaja con huérfanos que padecen sida en el país africano.

El cambio de paradigma aún es nuevo. Díaz Ortiz advirtió que las compañías más tradicionales todavía se apegan al puntaje académico y la educación formal para reclutar empleados. "Las grandes corporaciones aman el boato de prestigio al que apelan los currículums. Dicho esto, algunas de las compañías más innovadoras hoy están aprendiendo que el pedigree académico no es un predictor del éxito en una posición profesional", comentó.

Individuos, no grupos

Consultada por LA NACION sobre los cambios internos que deben hacer las organizaciones que quieren alentar a los trabajadores para que maximicen su creatividad, la ejecutiva dijo que aún hoy las compañías más innovadoras no piensan lo suficiente sobre cómo transformar los lugares de trabajo para lograr ese objetivo. Opinó que deberían analizar mejor las formas en que trabajan los individuos y predisponer los lugares de trabajo según esas necesidades individuales. "Demasiado seguido, las corporaciones confían en sus prácticas históricas como trabajos en grupo, oficinas abiertas y la necesidad de trabajar en la oficina y no remotamente", comentó.

"El ambiente que se da en la escuela es precursor del que se dará en las corporaciones –continuó–. Y lo que vemos como estándar en las escuelas se volverá estándar en las oficinas. Necesitamos pensar con cuidado cuál es la mejor forma de estimular y alentar a cada niño. Lo que funciona para uno no funciona para todos y es nuestra obligación pensar la educación de cada chico de manera diferente", opinó. Como se señaló en la cumbre, el germen del cambio está en la escuela.

Agustina Cavanagh, directora ejecutiva de Cimientos, ONG que trabaja para que los chicos de bajos recursos terminen el secundario y favorecer su inserción laboral, participó como uno de los expositores de un taller sobre deserción escolar en América latina. En diálogo con LA NACION aclaró que los jóvenes con mejor desarrollo de las habilidades emocionales en la escuela tienen una ventaja a la hora de insertarse en el mundo laboral, pero advirtió que, aunque hay proyectos de enseñanza que reconocen la importancia de esas destrezas, en la agenda de las escuelas más vulnerables este tema aún debe ganar lugar.

"A través de evaluaciones vemos que los chicos que en la escuela saben organizarse pueden establecer metas y persistir; luego se insertan más rápido en trabajos", aclaró. Y agregó: "La innovación, la perseverancia y el grit, que es la capacidad de postergar deseos en pos del futuro, permiten predecir las trayectorias académicas más exitosas. Pero van más allá. Hay estudios que indican que estas habilidades son tan importantes para la vida como las cognitivas".

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