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Jessica Kessel: "Un buen par de zapatos te eleva"

Cool, retro y futurista a la vez. Jessica Kessel crea zapatos net, despojados, con cortes y combinaciones de color armoniosos. Ponibles, cómodos, el resultado de una apasionada

Jueves 27 de noviembre de 2014
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LA NACION
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Música del trompetista holandés Chet Barker a tono con el estilo cool que cultiva. Jessica Kessel heredó su pasión por la moda de su abuela y dio sus primeros pasos como productora hasta que se animó a crear aquellos accesorios por los que tenía debilidad y coleccionaba desde chica: zapatos. Lo suyo es de líneas netas, geométricas y colores plenos, combinados de forma lúdica y siempre armoniosa. Prefiere los zapatos en punta, porque "son más elegantes", y un taco de no más de 4,5 cm, todo en cuero. Estudió en Espacio Buenos Aires y en la Escuela Bizcaina, adonde no deja de ir para seguir formándose. Lo suyo es algo retro a los años 20 y también algo moderno y futurista. Un mix de estilos que la define e identifica, y que llama con sus iniciales, JK.

-¿Dónde estudiaste?

-Estudié producción de moda en Espacio Buenos Aires y una profe (Florence Argüello) me llamó a trabajar con ella como asistente y me sirvió para independizarme del anticuario familiar. Esa posibilidad de acercarme al mundo de la moda y a la producción de colecciones o presentaciones en pasarela, despertó lo que tenía dormido: mis ganas por crear algo propio, una pieza de moda, o no tanto, más bien atemporal, personal, algo que me gusta. Y no dudé que serían zapatos.

-Te encantan.

-Siempre fui una gran amante del calzado femenino, no me pasa lo mismo con las carteras ni con otro accesorio o indumentaria. Los zapatos me pueden, son especiales. Con un buen par uno se siente diferente, con una fuerza o poder que me cuesta describir, pero que siento. Me atraen, son mi debilidad; bueno, no, mi fortaleza. Desde chica iba caminando por la calle o por un centro de compras, veía unos zapatos y me enamoraba, me creaba la necesidad, me convencía de que los necesitaba. Cuanto más raros y de colores extraños, mejor. Así fue que casi armé una colección o terminé cual coleccionista, aunque los zapatos para mí son objeto de uso.

-Querías usar algo diferente.

-Sí, veía zapatos iguales en todos lados, muchas marcas hacen lo mismo y eso no me gusta. Nunca me gustó usar lo que usan todos, no porque yo crea que soy diferente, sino porque me desencanta. Me gusta ver lo distinto, me llama la atención. Y un día me dije: Yo podría hacer algo diferente, voy a averiguarlo, a intentarlo. Y me puse a estudiar en la escuela del maestro zapatero Fernando López Bizcaino y me fascinó. Y me dije: Ya está, esto es lo mío, esto es para siempre.

-¿Cómo son tus zapatos?

-Pensar en un zapato es como reunir estímulos visuales y armar un sueño. Los míos son siempre en cuero; me gusta el grabado, reptil o anaconda. Prefiero las líneas geométricas y las combinaciones raras de color. Incorporo hormas que sirvan para un calce cómodo. Uso clásicas y algo retro, para zapatos en punta porque son superelegantes, estilizan. Hago un taco no tan alto, de 4,5 o 5,5, en promedio; el más alto es de 8,5. Trato de que una pueda estar de día o noche bien elegante, sin resignar diseño, pero cómoda. Hoy, la mujer no para de hacer cosas y el zapato debe acompañar ese andar.

-Con muchos detalles.

-Sí, como este triángulo que está a mitad del talón. O cortar con lo que sería una bota cerrada y dejar el talón al descubierto. También hago tacos geométricos, hexagonales; mi preferido es el 4,5 con vira completa en casi todo el zapato. En la próxima colección incorporaré el metalizado. Seguiré con la punta y sumaré una horma con un taco de 6,5. Entre otros modelos, una botita en punta y una versión de la texana, en las que donde están las costuras irán cortes y combinaré dos colores.

-¿Retro a...?

-A los años 20, mi década preferida en todo: diseño, arte, música. Me hubiese encantado vivir entonces. Mis padres son anticuarios y me crié rodeada de muebles art déco, pinturas y objetos. También me gusta la indumentaria; desde chica me llama mucho la atención los vestidos de esa época, su corte tan femenino. Y de entonces, también el jazz.

-¿Lo escuchás?

-Lo escucho y bailo. Hice danza jazz y ahora hago dancehall, una danza jamaiquina que surge en los 70. Además me gusta el funk y el hip hop, un mix medio extraño... Como buena escorpiana, me agarra fascinación por algo y de repente no puedo parar con lo mismo, me copo mucho de manera intensa.

-¿Para quiénes son tus zapatos?

-Para las que quieran que los zapatos de alguna forma las eleve, para las que quieran pisar fuerte. Esto es lo que generan en mí. Me encantaría que mis zapatos les fascinen y vayan por eso. Me pone muy feliz que me digan: Son supercómodos, puedo estar todo el día calzada, o cuando me paran por la calle y me preguntan.

-¿Cómo imaginás el futuro de JK?

-Con locales en París, Nueva York..., sueño con eso. Mi mamá siempre me dijo que soñar es gratis, piensa bonito y sucederá bonito. Así voy para adelante.

Objeto querido. Una pulsera que se puso cuando cumplió 15 años, que le regaló su mamá y nunca más se la sacó. "No me imagino sin ella. Clásica, atemporal, delicada, simple, con cierre pellizco, mi objeto favorito

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