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Bérénice Bejo: "Desde muy chiquita pensé que iba a ser actriz"

La protagonista de El artista, el film que ganó el Oscar en 2012, habla de su nueva película en la que volvió a trabajar con su marido, Michel Hazanavicius

Sábado 06 de diciembre de 2014
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PARA LA NACION
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"Siempre vine como hermana, como prima, como amiga. Pero esta es mi primera vez como actriz", dice Bérénice Bejo. Este regreso a Buenos Aires -la ciudad en la que nació hace 38 años, y de donde partió a los 3, durante la dictadura militar, cuando sus padres decidieron radicarse en París-, fue por una película, The Search, un potente drama ambientando en la segunda guerra chechena de fines de los años 90, que la tiene como protagonista, y donde volvió a trabajar con su marido, el director Michel Hazanavicius. Juntos presentaron el film en el marco de la Primera Semana de Cine del Festival de Cannes, organizada por el Incaa y programada por el director del certamen francés, Thierry Frémaux, que se está desarrollando en estos días en la sala del Gaumont.

Curiosidades de la vida: apenas a un par de cuadras del emblemático cine del barrio de Congreso, en Bartolomé Mitre al 1500, transcurrieron los primeros años de quien hoy es una intérprete consagrada a nivel internacional, a partir de su papel de Peppy Miller en El artista, también escrita y dirigida por Hazanavicius, y ganadora del Oscar a mejor película en 2012. "Cada vez que vengo con mis padres a Buenos Aires, pasamos por la puerta del edificio. Alguna vez estuvimos tentados de tocar el timbre? Vivíamos arriba y salíamos a la terraza, con mi hermano, el perro y mis padres. Pero no recuerdo mucho los detalles, porque yo era muy pequeña", cuenta Bérénice Bejo, madre de dos niños (Gloria, de 3 años y Lucien, de 6), a los que procura "no alterarles su mundo cotidiano", y por ello quedan al cuidado de los abuelos, en París, cuando los viajes son por compromisos laborales. Como en este regreso de acotados encuentros familiares. Y tiempos rigurosamente cronometrados, que concede amable para la entrevista con LA NACION.

-En su momento dijiste que para hacer tu personaje en El artista, te inspiraste en algunas estrellas de Hollywood, especialmente en Joan Crawford. En The Search, ¿cómo fue el proceso para interpretar el rol de una comisionada de la Unión Europea?

-Algunos films necesitan que te documentes, que leas ciertas cosas, que tengas inspiraciones de algún actor [como lo hice en El artista]. Pero en The Search no me documenté mucho. No tuve tiempo, porque terminé un rodaje y enseguida empezaba el de éste. Además mi personaje es alguien que va a Chechenia a aprender, a ver lo que pasa y a tratar de entender esa situación tan terrible, para volver a Francia con toda la información e intentar mover más rápido las cosas. Y con lo que yo sabía, era suficiente. Tengo amigos en Chechenia, desde 2005, así que conocía mucho la situación, por lo que pasaban, y no necesité leer más -como sí lo hizo Michel, que leyó mucho-. Yo trabajé más sobre el personaje, sobre las emociones, sobre la relación de ella con el nene huérfano que se cruza en su vida. Y lo que podía cambiar al encontrar a ese niño.

-A partir de la repercusión que tuvo El artista y tu labor en el film, ¿se abrió un camino hacia papeles más fuertes?

-Justo después hice El pasado, una película muy fuerte, con un personaje muy intenso y muchas cosas por construir. Seguramente me dieron ese guión por el suceso de El artista. Y me entusiasmé mucho. Porque Asghar Farhadi es un director increíble. El papel era fantástico. Después gané un premio [N. de R.: a la mejor actriz, en Cannes 2013]. Así que, para mí, eso significaba que podía hacer una película con Michel [Hazanavicius], y también sin Michel, y también hacer algo fuerte. Obviamente me abrió puertas, con directores, con productores. Sí, cambiaron las cosas.

-¿Sentiste la necesidad de buscar personajes más fuertes?

-Yo no sentí nada. El guión vino, lo leí y lo hice. No dije: "Tengo que buscar cosas más fuertes o más densas". Pasó así, es lo que me propusieron y, obviamente, no podía decir que no. Pero no me proyecto en una carrera. No me digo: "Ahora tengo que hacer una comedia" u otra cosa. Leo guiones, y el que me gusta, lo hago. Me hubiera gustado que la próxima película fuese una comedia, porque las últimas dos fueron muy intensas. Pero no va a ser así. Porque los guiones de comedia que leí no me gustaron. Y lo próximo que voy a hacer es otra película fuerte, con el personaje de una madre cuyo hijo es muy particular, un poco violento y extraño. Con el correr de las escenas te vas dando cuenta de que no es un chico normal, que va a devenir un monstruo o no sé qué. Y es sobre la relación con la madre y el padre. Así que bueno, lo leí, me gustó que me dieran un papel así, y lo voy a hacer. Tuve suerte de poder hacer cosas muy diferentes.

-¿Y en Hollywood? Supongo que después de tu nominación al Oscar en 2012 por El artista, deben de haber llegado muchas propuestas para trabajar en los Estados Unidos.

-A Michel le llegaron muchos guiones. Yo ya tenía dos películas para hacer y no estaba disponible por dos años. Y ahora, la que te conté que voy a hacer, es una película estadounidense, una ópera prima, con Tim Roth, que hará de mi marido, y Robert Pattison, en el personaje de un amigo de la familia.

-Tu carrera está centrada en el cine. ¿Te atraen la televisión y el teatro?

-Hice un poco de televisión. Estos últimos años, no. Pero puedo hacer. Y teatro, por ahora no quiero, porque mis hijos son chicos, y no me da el corazón para irme toda la semana fuera de casa. O para hacer una temporada larga de teatro. Creo que va a ser así hasta? por muchos años, bah.

-¿La maternidad te hizo modificar cosas respecto del trabajo?

-No solamente la maternidad. Todo el tiempo tengo mucho cuidado de que el trabajo no devore mi vida. Cuando hago un film, realmente es porque lo quiero hacer. Y lo voy a defender. No quiere decir que va a ser un éxito o que va a ser bueno. Lo hago porque me gusta. No por una cuestión de carrera o de dinero. Con los chicos pequeños, es distinto. Estoy la mayor parte del tiempo con ellos, y lo disfruto.

-¿Cómo fue que decidiste dedicarte a la actuación? ¿Influyó el hecho de que tu padre fuese realizador de cine?

-Desde muy chiquita pensé que iba a ser actriz. Porque me gustaba mirar películas, me emocionaba mucho viéndolas y de allí surgieron las ganas de poder estar en una pantalla y dar ese placer a otros. Porque es un trabajo genial: actúas, la gente va, pasa una hora y media, sale y está contenta, o aprendió algo, o vivió algo. Eso me fascinó siempre. Desde los seis años empecé a decir que quería actuar. Después comencé a estudiar, a hacer algunos castings. Mis padres me mostraron muchas películas desde pequeña. Y todo se fue dando de a poco, de manera muy normal. No tuve nada de "¡oh, una película a los 20 años!", el éxito y esas cosas. Fue todo como soy yo: muy tranquilo. Y yo me imaginaba etapas: "A los 25 tengo que lograr un rol principal en una película; a los 30, tengo que ser un poquito famosa, para poder seguir; a los 35?". Y todo pasó exactamente como me lo había propuesto. Tuve los papeles de a poquito. Ahora lo que me digo es "bueno, tratá de mantenerte donde estás".

-¿Y dónde estás? ¿Cómo es ese lugar?

-Estoy donde quería estar. Estoy bien. Es confortable. No me gustaría ser mucho más, porque es mucha presión y no me gusta. Así, acá, en el medio, está bien [sonríe].

Un clásico con nombre nuevo

Hoy, a las 20, con la segunda función de Winter Sleep, del turco Nuri Bilge Ceylan, se cerrará en el Gaumont la primera Semana de Cine del Festival de Cannes, nueva denominación de la clásica Semana del Cine Europeo que cada año trae a nuestro país el responsable artístico del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, en coincidencia con Ventana Sur, el más importante mercado latinoamericano del cine. Así pasaron este año Winter Sleep (ganadora de la Palma de Oro), The Search (que trajo al país a su director, Michel Hazanavicius, y a Bérénice Bejo), Mommy (Xavier Dolan), Jimmy's Hall (Ken Loach) y Adiós al lenguaje (Jean-Luc Godard).

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