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Cómo es el detrás de escena de uno de los programas de YouTube más exitosos de la Argentina

Con una audiencia fiel compuesta por niños y adolescentes, la marplatense Ángeles Tosi cuenta sus secretos para crear los contenidos de Ann Look, el canal on line de YouTube que sigue la línea de muchos de los exitosos conductores youtubers

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PARA LA NACION
Jueves 22 de enero de 2015
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Una de cada seis personas en el mundo mira videos a través de YouTube. De hecho, los videos ocuparán el 50% del tráfico total de datos para el año 2020, según un nuevo informe de Ericsson. Los videos son el modo de expresión por excelencia de la generación C, jóvenes nacidos después de 1990 que buscan comentar, compartir, crear y curar información a través de la imagen. Una de las principales exponentes de esta tribu global, también conocida como youtubers, es Ángeles Tosi (20), que llegó al ciclo LA NACION Creatividad 2020 para mostrar cómo la innovación y las buenas ideas están en todas partes.

Hace cuatro años que Ángeles publica videos en Ann Look, su canal online que cuenta con más de 160.000 suscriptores y donde recoge a la fecha más de 10 millones de vistas. ¿Cómo elige los temas? Pensando en su comunidad. "Mi público tiene desde 11, 12 y 13 años y elijo temas que le interesen. Desde cómo hacer una torta zombi para Halloween hasta zapatillas con emoticones", cuenta. El proceso creativo incluye la idea y la realización que hace íntegramente sola, graba los videos, los edita según un formato establecido y luego de tres días de trabajo sube el material a YouTube.

La elección de las temáticas también es premeditada: busca utilizar materiales que puedan reciclarse y que resulten accesibles y fáciles de conseguir. "Me interesa que el que mira sienta que lo puede hacer, eso es muy importante." Hace cuatro años cuando Ann Look comenzaba a tomar forma desde su habitación de adolescente, casi no contaba con recursos. Una cámara digital básica, enganchada con una gomita de pelo sobre un cartón que apoyaba sobre un palo le fueron suficientes. Hoy, fruto de su trabajo, trabaja con micrófonos, luces y cámaras que adquirió para profesionalizar su espacio. Hoy ve la evolución de calidad de sus trabajos y asegura que marca mucho la diferencia presentar los videos de esta manera.

La forma de monetización de su trabajo es con un porcentaje pequeño que YouTube asigna por las publicidades que se proyectan antes de cada video, aunque la operatoria para cobrarlo es un tanto engorrosa en la Argentina, y también por el apoyo de marcas que buscan en jóvenes millennials como Ángeles nuevas maneras de hablarles a sus consumidores.

Algo propio de la comunidad C es la colaboración y parte importante también es potenciar con recomendaciones a otros youtubers y a su trabajo, lo que amplía los seguidores y tiende redes. Los "lookers", como se llaman los fans de Ann Look, interactúan por todas las redes sociales con Ángeles y hace pocas semanas en una juntada en Buenos Aires la youtuber estrella tomó dimensión de su llegada con el público joven. Decenas de niñas y jóvenes que lloraban y la abrazaban como una rock star le dieron un buen baño de realidad.

El trabajo de Ángeles llamó la atención del mismísimo Google. Participó y fue finalista del concurso global YouTubeNext Latino, en el que la marca reconoce a los mejores referentes del ecosistema videoblogger. Ann fue una de los 15 finalistas de Latinoamérica que viajaron a Los Ángeles a un encuentro global de youtubers, donde se los capacitó en programas técnicos, marketing y curación de contenidos. Junto a Ángeles, viajó desde la Argentina Cristian Ventura de Educatina, un portal de contenidos de apoyo escolar.

Luego de esta experiencia los videos pasaron de ser un pasatiempos a ocupar una parte central de su vida. Hoy, Ángeles se dedica casi enteramente a la realización de sus videos y se financia con el dinero que obtiene de distintas propuestas de marcas a las que les interesa llegar al público que esta joven supo conquistar. Además estudia comedia musical, una de sus grandes pasiones, de la que asegura también usa mucho de lo que allí aprende para estar más desenvuelta y divertida en cada uno de sus videos.

Como experta en el tema, Ann se anima a dar consejos para amateurs que estén intentando armar su primer canal de videos online: "Tenés que hacer lo que te gusta, eso es muy importante porque la gente se da cuenta. Jugar con la libertad que te da YouTube y ser vos mismo en cada cosa que hagas".

Comunidad

Ann es parte de este grupo que en la Argentina no para de crecer. Otra exponente con miles de seguidores es María José Ríos Gaitán, una abogada riojana que en YouTube maneja el canal Giggsy Makeup, donde enseña a maquillarse para ir a una fiesta, para el trabajo o para una fiesta de disfraces. Aunque es un hobby para ella, esta actividad se lleva cada vez más parte de su tiempo porque le fascina.

"La idea de empezar con mis propios videos surgió de tanto buscar canales de chicas argentinas y no encontrar ninguno. Siempre veía videos donde se usaban o recomendaban productos extranjeros y me pregunté por qué no hacerlo yo", cuenta.

Los videos tutoriales también conquistan a niños que desde los ocho años comienzan a experimentar con sus propias creaciones. Comienzan consumiendo videos de consagrados como Germán Garmendia, un chileno que arrasa en YouTube con su humor o con tutoriales sobre videojuegos como el Minecraft, que también están dentro de los contenidos más buscados. Pero los tutoriales son bastante increíbles: desde hacer tejidos con las nuevas banditas de goma hasta cocinar y teñirse el pelo están en el top ten de los que buscan sobre todo las chicas. Entre los varones aparecen tutoriales de cómo jugar partidas de GTA o de los juegos de PlayStation de fútbol. Los youtubers les enseñan trucos y jugadas: es una especie de Wikipedia animada del "hazlo tú mismo". Incluso, hay casos de chicos que se iniciaron en la programación informática o en disciplinas mucho más complejas gracias a esta red de youtubers que dictan clases sobre temas muy específicos sólo por el placer de hacerlo.

Sin embargo, hay algo detrás. Lejos de un hobby de pocos, sólo en los Estados Unidos los youtubers generan negocios por US$ 500.000 al año. Y con la tendencia que marca que el contenido será cada vez más visual este mercado promete varios capítulos desde esta promisoria fase inicial.

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